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      <title>Mi reino por un elefante…</title>
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      <pubDate>Thu, 17 May 2012 20:36:35 -0500</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2012/5/17_Mi_reino_por_un_elefante%E2%80%A6_files/Animal_Elephant-Crown-E2_118_th.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object000_7.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:86px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;Al rey de España se le metió en la cabeza cazar un elefante (¡que para eso es rey!). Y se dejó llevar por un capricho que está poniendo en riesgo la monarquía española. La licencia costó 45 mil euros, a lo que deben añadirse el costo del avión privado y otros gastos de viaje, porque los reyes no viajan como nosotros: comen como reyes, beben champaña y buenos vinos y dan recepciones en medio de la selva…¡como Dios manda! En esas condiciones, Juan Carlos partió quitado de la pena a Botsuana, donde mató a la presa codiciada y se fotografió orgulloso al lado del enorme paquidermo. Hasta ahí todo iba bien, como era de esperar.&lt;br/&gt;Los problemas vinieron después, cuando al regresar a España con una cadera dislocada (un accidente que pareció indicarle que ya no estaba para esos trotes), se enteró que la foto del elefante, junto con el costo de la aventura, se habían filtrado a las primeras páginas de los periódicos, en un momento en que España, junto con otros países europeos, se asoma al colapso económico con cinco millones de desempleados, y miles de familias sin futuro…&lt;br/&gt;Pero los desempleados españoles no fueron los únicos ofendidos. También vociferaban afuera del hospital los ecologistas, con pancartas que criticaban el “asesinato” de una especie en extinción (porque dicen que al rey le “ponen” las piezas de caza). Así que la cadera no fue lo único que estuvo fuera de lugar. También la Reina. Siempre obediente, discreta y devota del monarca, dio la sorpresa. Anunció que estaba “de vacaciones” y no visitaría al marido en el hospital. Pero sí visitó a Froylán, el nieto que emulando al abuelo sufrió un accidente con una arma de fuego. &lt;br/&gt;A la salida del hospital el rey, siempre amable y considerado, hizo una declaración que ofendió a sus súbditos. Entre humillado y enfadado dijo cortante y sin mayor explicación: “me he equivocado. No volverá a suceder”. &lt;br/&gt;En medio de esta comedia de errores las cosas sse pusieron peor para la monarquía, cuando se anunció que no se celebrarían, ni en público ni en privado, las bodas de oro matrimoniales. Los periodistas sospecharon y se pusieron a investigar; encontraron el motivo. El rey había viajado a Botsuana en avión privado con una “amiga especial”; una rubia divorciada de 46 años, la princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein, que organiza safaris para hombres importantes que disfrutan de las emociones fuertes. (Algunos piensan que ella pudo haber sido el “accidente” en el que Juan Carlos se “dislocó” la cadera, ¡que tampoco está para esos trotes!)	&lt;br/&gt;Todo esto en medio del fraude multimillonario reconocido por Iñaki Urdangarín, duque de  Palma, “yerno de oro”, atleta olímpico, casado con la infanta Cristina, la bonita, y padre de los hijos bien parecidos. Lo dicho: hablando de hijos, armas de fuego y disparos inoportunos Froylán, nieto de 14 años, hijo de la infanta Elena, la  menos bonita, emulando al rey se disparó en el pie con una escopeta. A él si lo visitó la reina. &lt;br/&gt;“Mi reino por un caballo”, dicen que exclamó Ricardo III en la batalla de Bosworth. Pero en Botsuana, hace unas semanas, Juan Carlos I de España, sin saberlo, puso en riesgo su reino por un elefante.&lt;br/&gt;Hay una salida: que el soberano, como sugieren algunos, decida abdicar a favor de Felipe: un joven preparado y discreto que goza del apoyo popular; con mucha experiencia internacional y la edad perfecta para asumir el trono…&lt;br/&gt;</description>
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      <title>Calderón, el golpe militar</title>
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      <pubDate>Thu, 10 May 2012 14:19:40 -0500</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2012/5/10_Calder%C3%B3n,_el_golpe_militar_files/img_4f3709e09ebd7.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object000_6.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:66px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;Comenzó a desarrollarse frente a nosotros en diciembre de 2006, pero nadie supo leer entre líneas. Todo parecía normal. Se trataba de un propósito tan inocente y meritorio como “mantener las drogas fuera del alcance de nuestros hijos”. Un programa de salud pública de tipo preventivo; el programa de un presidente que se decía humanista, y veía en los ojos de los suyos el peligro que acechaba a los demás. Como no se reveló el verdadero propósito nadie exigió cifras: cuántos efectivos de uno y otro bandos; qué tipo de armas y qué poder de fuego. Jamás se dijo cuál sería la duración del “programa”. Tampoco había forma de medir el desempeño ni conocer la estrategia de salida. Nos sometimos a la lógica del poder. Tenía apariencia de ser sólo un golpe mediático, un “quinazo”, como se conoce el golpe de timón de otro presidente que 18 años antes había intentado “legitimarse en el ejercicio”. &lt;br/&gt;Hubo protestas, cuando nos enteramos que la tarea se le había confiado a las Fuerzas Armadas. Nos pareció excesivo y peligroso involucrar al Ejército. A nuestro ejército de paz, que después de la Revolución estuvo acuartelado hasta Octubre de ’68, cuando en la noche de Tlatelolco otro presidente autoritario lo sacó a “pacificar” estudiantes que amenazaban “sus” Juegos Olímpicos. Los doblegó con la paz de los sepulcros. En aquél entonces se especuló, bajo ese manto de misterio que rodeaba las cosas oficiales, que habían sido 2 o 3 mil muertos: ¡una tragedia nacional! &lt;br/&gt;Pero ahora son 60 mil muertos, miles de torturados y 10 mil desaparecidos. Hoy tenemos más de 50 mil miembros de las Fuerzas Armadas (la mitad del Ejército) desplegados en pie de guerra en el territorio nacional “conquistando” territorios perdidos. Hoy, en plena campaña para conservar el poder, nos enteramos que mientras dormíamos el Presidente salvó la República. &lt;br/&gt;	Con saltos mortales que aumentaban cada vez más el nivel de peligro, y sin oposición alguna, pasamos de “salvar a nuestros hijos” a declarar una “guerra contra el narco” condenada al fracaso. Hasta que en 2008 supimos por boca de Calderón, muy a pesar suyo, que acusábamos síntomas de “Estado fallido”. Pretendió justificar la barbarie revelando en Madrid que el narco controlaba territorios, vendía protección, recaudaba impuestos y retaba al Estado en poder de fuego. Después, la secretaría de la Defensa reconoció que el narco “había puesto en riesgo la viabilidad del Estado”. &lt;br/&gt;Frente a los mexicanos la justificación ha sido la extradición de un puñado de narcos. Con eso olvidamos la lección de Colombia, donde la violencia descarnada y los ataques a la población civil se magnificaron cuando el gobierno decidió extraditar narcos; cuando Colombia se involucró en una guerra que era de Estados Unidos y ahora es nuestra. Enfrentados al fracaso cambiamos de rumbo; olvidamos al narco y lanzamos una guerra contra “la delincuencia organizada”. Eso era mediático, y permitía continuar con igual estrategia y el mismo número de tropas para controlar el territorio.&lt;br/&gt;Si es cierto que mientras dormíamos Calderón “salvó a la República”, también es cierto que en algún momento dio un golpe militar con el consentimiento de las Fuerzas Armadas. Ningún país civilista con instituciones democráticas tiene desplegado en pie de guerra a la mitad del ejército en su propio territorio. El mandatario es, y se siente, verdadero comandante en jefe. Asume su papel, y actúa en todo momento sabiendo que no se opondrán a sus designios ni los ciudadanos ni los secretarios de Defensa y Marina.&lt;br/&gt;Conforme pasa el tiempo se amplia el universo confuso del quehacer oficial. Ahora estamos inmersos en una guerra civil en un país sostenido por las Fuerzas Armadas. Por orgullo personal Calderón no instala el “estado de excepción”. Sería reconocer que somos un “Estado fallido”. El tema es tan explosivo que ninguno de los candidatos toca al Ejército ni se atreve a comentar lo que debería ser tema central de las campañas. Nadie quiere provocar un rompimiento con el poder militar, que se ha vuelto cada día más “expresivo” (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/mSsWCu&quot;&gt;http://bit.ly/mSsWCu&lt;/a&gt;). Los candidatos evadieron el tema en el debate y usan eufemismos. Hablan de “cambiar la estrategia”.&lt;br/&gt;Frustrado por el fracaso de su “guerra”, y asesorado por funcionarios inexpertos, Calderón se echó en brazos del aparato militar de Estados Unidos. Comprometiendo nuestra soberanía aceptó que intervinieran la DEA, la CIA, el Pentágono y la junta de jefes del Estado Mayor de Estados Unidos. Permitió el sobrevuelo de aviones no tripulados y llegó a acuerdos que nos convierten en pieza clave para la seguridad territorial de ese país. The New York Times afirma que con el dinero, equipo y personal invertidos en México, jamás aceptarían un cambio de estrategia con el nuevo gobierno (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/sUBjS&quot;&gt;http://bit.ly/sUBjSx&lt;/a&gt;). &lt;br/&gt;	Luis Prados describió en El País el dilema que enfrenta el Ejército mexicano: merced a la “guerra” de Calderón adquirió fuerza propia y se independizó de la presidencia, pero al mismo tiempo ha perdido imagen. Él autor llama a ese problema “la Revolución pendiente del Ejército mexicano” (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/Jb2q5p&quot;&gt;http://bit.ly/Jb2q5p&lt;/a&gt;). &lt;br/&gt;</description>
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      <title>El hombre de Beijing</title>
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      <pubDate>Wed, 2 May 2012 19:57:16 -0500</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2012/5/2_El_hombre_de_Beijing_files/9218da7744babfbcf83cdc7a8670.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object003.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:84px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;En su más reciente novela de misterio, “The man from Beijing”, Henning Mankell, escritor, dramaturgo, viajero inveterado y activista en algunos acontecimientos mundiales como la flotilla que llevó ayuda humanitaria a la Franja de Gaza, expone de manera convincente una tesis reveladora e interesante: la posible colonización de los vastos territorios africanos por parte de China. Mankell conoce China y vive parte del año en Mozambique, donde dirige el Teatro Nacional y se presentan alguna de sus obras. Sostiene que en el actual imperio comunista no todo lo que brilla es oro, y que tras la apertura al capitalismo salvaje cientos de millones subsisten en el centro del país en condiciones de subdesarrollo y deficiente estructura rural. El nivel de pobreza es preocupante, y existe un éxodo constante del campo a la ciudad. Algunos jerarcas comunistas, preocupados por lo que consideran una bomba de tiempo, han comenzado a contemplar el regreso a la vida simple de las enseñanzas de Mao. Pero después de la vorágine capitalista eso parece imposible…&lt;br/&gt;Mankell teje sutilmente su tesis sobre China mientras lleva al lector de la mano para resolver la brutal masacre de 20 personas jubiladas en Hesjövallen, un apartado pueblecito de Suecia. &lt;br/&gt;Más allá del oropel desplegado por los atractivos centros comerciales de Beijing, Mankell advierte un serio problema de desigualdad social, oculto tras la proliferación de rascacielos que muestran asombrosos niveles de ingeniería y arquitectura; dice que por encima de los lujosos automóviles japoneses y europeos que sustituyeron a los miles de  bicicletas en las calles de Beijing, existe un mundo de miseria al que nunca llegaron los beneficios de la Revolución Cultural. &lt;br/&gt;Para los aficionados a los misterios de la serie de Kurt Wallander, el detective despistado y amante de la ópera que hizo internacionalmente famoso a Mankell, The man from Beijing presenta una sorpresa. No aparece Wallander en la trama. Después de unas cuantas páginas resulta claro que el horripilante crimen de Hesjövallen será resuelto por Birgitta Roslin, una inteligente atractiva magistrada judicial de mediana edad, esposa y madre de hijos adultos, con dotes naturales para la investigación policiaca. Birgitta se interesa porque una de las parejas asesinadas tenía lazos de adopción con su madre.&lt;br/&gt;Mientras Birgitta viaja a Beijing persiguiendo una pista que la ayude a resolver el misterio de Hesjövallen, Mankell advierte que la población rural, donde cientos de millones de chinos aguardan impacientes los beneficios de la modernidad y el bienestar económico, podría rebelarse provocando una revolución que rompería el equilibrio global. En la novela, como parte de la trama, el autor describe una reunión secreta de los consejeros del Comité Central del Partido Comunista, convocados para adoptar la decisión más importante de la historia moderna de China: la colonización de África.&lt;br/&gt;La pregunta en boca de todos es cómo lograrlo sin romper el frágil equilibrio geopolítico mundial. ¿Cómo impedir que Rusia, Estados Unidos y otros países intervencionistas con intereses en África intenten detener esa colonización con amenazas militares? El secreto está en una colonización pacífica, que fuese parte de un intercambio amistoso de ayuda económica y tecnología a cambio de campos fértiles para liberar a China del éxodo multitudinario a la ciudad. &lt;br/&gt;La tesis indica que los países africanos no se opondrían, porque no identifican a China con los despiadados colonizadores europeos que se dedicaron al pillaje. Casi todos reconocen el apoyo tradicional de China a los gobiernos nacionalistas en sus luchas de independencia.&lt;br/&gt;	Confirmando la tesis de Mankell, esta misma semana aparecieron dos interesantes artículos en Proceso (No. 1852). Muestran la confrontación entre jerarcas comunistas que recomiendan acelerar la apertura al capitalismo como la única vía, y quienes quisieran regresar a las enseñanzas de Mao y los preceptos del “libro rojo”, que sirvieron de motor para la Revolución Cultural. Estos últimos, que sólo pretenden una distribución más equitativa de la riqueza, son señalados ahora como “populistas” por los funcionarios que han caído en las trampas de la corrupción y el capitalismo al estilo occidental. &lt;br/&gt;	El libro de Henning Mankell, como todos los otros, ha sido traducido al español con el título de “El chino” (Tusquets). Por lo pronto fue estrenado como película en Alemania, y en breve estará en HBO. No voy a decirles si Birgitta Roslin descubrió en China el secreto de los cadáveres salvajemente mutilados en Hesjövallen. Pero les diré que el libro es excelente y los avances de la película se ven prometedores (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/JNgG3E&quot;&gt;http://bit.ly/JNgG3E&lt;/a&gt;). Tras los primeros capítulos el lector acepta a Birgitta como digna sucesora de Kurt Wallander. En el canal de Film  Arts se muestran con frecuencia episodios de hora y media tomados de la serie de novelas de Kurt Wallander…&lt;br/&gt;</description>
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      <title>Presidentes panistas: Peligro para México...</title>
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      <pubDate>Thu, 26 Apr 2012 17:15:31 -0500</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2012/4/26_Presidentes_panistas__Peligro_para_M%C3%A9xico..._files/caldfox1.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object001_7.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:41px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;La violación de leyes electorales es síndrome de presidentes panistas. Pero hay diferencias. Fox necesitaba un panista que les cuidara las espaldas…a él y a Marta, la pareja presidencial, porque en las revistas del corazón comenzaban a aparecer fotos e historias del rancho multimillonario y de los hijos de Marta. En 2006, en un artículo de La Jornada titulado “Un Presidente, dos Méxicos” (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/I7obQX&quot;&gt;http://bit.ly/I7obQX&lt;/a&gt;), escribí que “a mitad del sexenio, frustrado por la falta de oficio político y su fracaso administrativo… Fox tiró la toalla y se dedicó a preparar la sucesión; se dejó llevar por…la intriga y las jugadas de ajedrez. Utilizó el presupuesto para hacer campaña y maniobró con asesores y consultores extranjeros para instalar al sucesor”. Su legado fue desgobernar y dividir, crear un país de ilusiones ópticas donde alternancia se vendía por democracia y estabilidad financiera pretendía pasar por guerra a la pobreza.&lt;br/&gt;Ahora Calderón intenta lo mismo. Pero esta vez el “peligro para México” está del lado suyo, incrustado entre la inseguridad galopante y los 60 mil muertos; un peligro desatado por él, que se convirtió en guerra civil, y que en sus propias palabras “estuvo a punto de ponernos de rodillas”. Su autoritarismo, su panismo intransigente y el proceso pendiente ante la Corte Penal Internacional le hacen imposible aceptar la derrota. ¡Sálvese quien pueda!&lt;br/&gt;En 2006 el Tribunal Electoral de la Federación (TEPJF) pudo actuar como contrapeso del Ejecutivo. Pero los magistrados, apoyados en legalismos, calificaron las intervenciones ilegales de Ugalde, consejero presidente del IFE, Fox y el Consejo Coordinador Empresarial como &amp;quot;hechos aislados que no fueron determinantes&amp;quot;; concluyeron que la campaña paralela de Fox fue una irregularidad “que pudo haber anulado los comicios”, pero que existían “circunstancias atenuantes”. Por eso en su último informe le impidieron el acceso al Palacio Legislativo acusado de “delincuente electoral”. “Ofendieron la investidura presidencial”, reclamó. Una pobre investidura que su frivolidad ya había dejado bastante maltrecha. &lt;br/&gt;Hoy el IFE va por igual camino. Analizó las cartas promocionales enviadas por el SAT a millones de “contribuyentes cumplidos” con la firma de Calderón, concluyendo que el mandatario “afectó la equidad de la contienda electoral y violó el artículo 134 de la Constitución”, pero que “se encuentra investido de una inmunidad casi total”, porque el artículo 108 sólo permite castigarlo por traición a la patria y delitos graves del orden común. ¡Buenas noticias! Calderón tiene ahora licencia para matar…&lt;br/&gt;Alejandro Poiré se declaró confundido. ¿Cuándo no? Dijo que “aquí pasa algo extraño”. No entiende porqué el gobierno no puede comunicarse con los ciudadanos para “agradecerles sus contribuciones fiscales” (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/HX2qaT&quot;&gt;http://bit.ly/HX2qaT&lt;/a&gt;). Como si fuesen gentiles donaciones en vez de obligaciones. Lo extraño es que desconozca que la Constitución exige aplicar los recursos públicos, “sin influir en la equidad de la competencia entre los partidos políticos”. &lt;br/&gt;Sebastián Lerdo de Tejada, representante del PRI, le aclaró el misterio: “tenemos un Presidente…claramente decidido a entrometerse en el proceso electoral, y un partido en el gobierno…con la intención de polarizar a la sociedad.” Recordé septiembre de 2006, cuando en su obsesión por detener a López Obrador Fox y el PAN polarizaron a la sociedad. Hoy, merced a sus violaciones al código electoral, continuamos atrincherados en los extremos, y con el PAN intentando detener la locomotora millonaria de Peña Nieto con frases gastadas de Antonio Solá. &lt;br/&gt;Asesorado por publicistas extranjeros Calderón descubrió que con explicaciones mediáticas puede hacer lo que quiera; como “retar a la autoridad electoral y encontrar rendijas para influir en el proceso” (así lo advirtió Lerdo de Tejada). No entiende que se ha convertido en el abanderado de un principio político muy peligroso: “el fin justifica los medios”. ¿Cómo explicar su “despedida” en el Auditorio Nacional? En un acto de cobertura nacional inauguró la campaña panista, y espero hasta “el último día de la veda electoral” para mostrarle al país las virtudes de su guerra fallida; explicó cómo “salvó” a México. Es posible que su adiós no haya violado la letra de la ley, pero sí el espíritu. Pero a él eso lo tiene sin cuidado…&lt;br/&gt;Hace poco apareció un video de Josefina felicitando al polémico publicista Antonio Solá por el aniversario de su empresa. Solá, que hasta ese momento no era reconocido oficialmente como parte de la campaña, aparece en un avión al lado de Calderón. Josefina, zalamera, explicó que “no podría entender la campaña de Calderón en 2006 sin Solá”. Lo describe poéticamente como “constructor de libertad y de esperanza”: (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/JgyfMZ&quot;&gt;http://bit.ly/JgyfMZ&lt;/a&gt;). &lt;br/&gt;Seis años después reconocen la participación del español, hoy “naturalizado” mexicano, en la sucia campaña contra López Obrador en violación de la Constitución. Si Solá, que contribuyó a frustrar nuestra transición democrática, es “constructor de esperanza” ¡Dios nos ampare de la “presidenta” Josefina!&lt;br/&gt;</description>
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      <title>Videla y la “doctrina Calderón”</title>
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      <pubDate>Wed, 18 Apr 2012 14:15:58 -0500</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2012/4/18_Videla_y_la_%E2%80%9Cdoctrina_Calder%C3%B3n%E2%80%9D_files/doctrina.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object000_7.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:90px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;El fin de semana pasado La Jornada reportó que Jorge Rafael Videla, el dictador argentino, confesó que el último régimen militar asesinó a 7 u 8 mil “subversivos” (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/IF8jLJ&quot;&gt;http://bit.ly/IF8jLJ&lt;/a&gt;). (Así calificó Hillary Clinton a los narcos  mexicanos, provocando la airada protesta de Felipe Calderón.) La inaudita confesión de Videla apareció también en Firme.com (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/HQNuGY&quot;&gt;http://bit.ly/HQNuGY&lt;/a&gt;) y en el diario La Nación, y reveló que para la cúpula militar argentina “no había otra solución”. Era el precio que se tenía que pagar para ganar la “guerra contra la subversión”. Sustituya “subversión” por “crimen organizado” y estará frente a la “doctrina Calderón”. Continúa Videla: “necesitábamos que…la sociedad no se diera cuenta”. Leo esa confesión horrorizado, consciente de que la “doctrina Calderón”, delineada durante su emotiva despedida en el Auditorio Nacional, reveló el mismo grado de urgencia, el mismo precio  inevitable.  &lt;br/&gt;“Teníamos que actuar”, argumentó Felipe Calderón ante 10 mil panistas. “No había tiempo qué perder”, le dijo en tono de alarma a un país que inauguraba al día siguiente el proceso electoral de 2012. Aseguró que el crimen organizado “controlaba vastas regiones del territorio nacional” y estaba a punto de “ponernos de rodillas”. Subversivos allá, criminales aquí: ¿cuál es la diferencia, si ambos son exterminados?&lt;br/&gt;Videla le aseguró al entrevistador que la frase &amp;quot;Solución Final&amp;quot;, la favorita del nacional socialismo alemán, jamás fue utilizada: ¡menos mal! Los argentinos hablaban de &amp;quot;Disposición Final&amp;quot;, aclarando que se utilizaba porque contenía dos palabras “muy militares”, que significan sacar de servicio una cosa que no sirve. Explicó que en el ejército, “cuando…se habla de una ropa que no se usa o no sirve pasa a ‘Disposición Final&amp;quot;. Con eso los subversivos de Argentina y los narcos mexicanos dejan de ser seres humanos para convertirse en bienes fungibles. ¿Existirá una frase parecida en el Ejército mexicano?&lt;br/&gt;Las confesión de Videla fue hecha en una entrevista de 20 horas con el periodista Ceferino Reato, para su libro “Disposición final: la confesión de Videla sobre los desaparecidos”: &lt;a href=&quot;http://bit.ly/HCUsQH&quot;&gt;http://bit.ly/HCUsQH&lt;/a&gt;. &lt;br/&gt;	Vale recordar que en México, además de los 60 mil muertos (o los 150 mil que reportó el Pentágono) y los miles de torturados tenemos también 10 mil “desaparecidos”, que muy probablemente han sido víctimas de alguna forma de “Disposición Final”. Videla reconoce que sus muertos venían de detenidos y secuestrados por los cuerpos de seguridad de las fuerzas armadas para ser eliminados. En cambio, los desaparecidos mexicanos no existen. Se ocultan tras la política de “ni los veo ni los oigo”, como los perredistas durante el salinismo. Lo mismo sucede con los 3 mil torturados mexicanos que reclaman las organizaciones de derechos humanos. &lt;br/&gt;Los restos de las víctimas de Videla desaparecían “para no provocar protestas dentro y fuera del país”. Y con cinismo alarmante reconoce que cada desaparición podría ser entendida como “el enmascaramiento o el disimulo de una muerte”. Mientras los muertos en la “guerra de Calderón” son más o menos reconocidos y reportados en los medios, nuestros desaparecidos presentan un problema diferente. No dejan vestigios. Sólo un vacío insondable y el dolor de familiares y amigos…&lt;br/&gt;	Con frialdad espeluznante, Videla justifica el uso de la tortura durante lo que él llama “la guerra”. Por lo menos Calderón decidió en 2011 cambiar “guerra” por “lucha”. (En un artículo publicado en enero de 2011 me referí a la ironía de dos palabras que significan lo mismo: &lt;a href=&quot;http://bit.ly/HI03KT&quot;&gt;http://bit.ly/HI03KT&lt;/a&gt;.)&lt;br/&gt;	“Pongamos que eran 7 u 8 mil las personas que debían morir para ganar la guerra contra la subversión”, dice Videla resignado. En México Calderón tendría qué decir “50 o 60 mil”, que son, respectivamente, la cifra “reconocida” por el gobierno y la difundida por los medios. Las muertes de Videla se “justificaban” porque los “subversivos del Ejército Revolucionario del Pueblo eran algo distinto”. Eran “más enemigos” que los Montoneros, porque habían perdido su “nacionalismo y el catolicismo”. Aquí no cuestionamos su religiosidad porque son devotos de Jesús Malverde, construyen narcocapillas, dialogan con curas y obispos, y hasta con algún delegado papal…&lt;br/&gt;	El objetivo de la dictadura argentina era salir de la visión populista y demagógica del peronismo para “disciplinar a una sociedad anarquizada…e ir a una economía de mercado liberal”. No puedo evitar una nueva comparación con Calderón, porque en Cartagena de Indias, en la “cumbre  de las guayaberas”, como la llamó Fidel Castro, el mexicano hizo una apología del dogma neoliberal &lt;a href=&quot;http://bit.ly/ISolMU&quot;&gt;http://bit.ly/ISolMU&lt;/a&gt;: advirtió que el verdadero crecimiento no está en las estatizaciones, “sino en la apertura, la competencia, el comercio, la libertad, la empresa y la propiedad”: aunque mueran miles de mexicanos…&lt;br/&gt;</description>
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      <title>Los panistas que inventaron México</title>
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      <pubDate>Thu, 12 Apr 2012 13:04:07 -0500</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2012/4/12_Los_panistas_que_inventaron_M%C3%A9xico_files/mex.png&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object000_2.png&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:71px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;Vicente Fox fue un don de Dios. Derramó sobre nosotros la bienaventuranza de la democracia, y rompió la tradición de presidentes que dedicaban el último año de gobierno (“Año de Hidalgo” en sus impúdicas “memorias”) a “saquear Palacio, llevándose mobiliario, pinturas, antigüedades, y hasta las perillas de las puertas y las molduras”. Él y Marta sólo se llevaron “sus blue jeans y las hebillas que utilizó en la campaña”. No querían terminar como los “cleptopresidentes” que eran abucheados en la taquería del pueblo. &lt;br/&gt;Sus “memorias”, “Revolution of Hope” (después publicadas aún con menor éxito como “Revolución de la esperanza”), aspiraban a vender el libro en Estados Unidos, promoverlo entre las empresas que hacen negocios en México, y presentar una historia distorsionada de la transición mexicana a la democracia. (En octubre de 2007, recién publicadas, las califiqué como “historia de vaqueros escrita para gringos, en la que aparecen caricaturas de México y de nuestro sistema político”: &lt;a href=&quot;http://bit.ly/HUprKh&quot;&gt;http://bit.ly/HUprKh&lt;/a&gt;).&lt;br/&gt;	Como las historias de vaqueros deben tener un bueno y un malo, en la de Fox el bueno es Calderón, con quien hoy no tiene relación. Es “el joven brillante, valiente y reformador que derrotó a López Obrador, peligroso aliado de Hugo Chávez, en las elecciones más limpias, justas y veraces de la historia de Latinoamérica”. ¡Lo dice con absoluto descaro y sin morderse la lengua! Y aunque califica su propio triunfo electoral como una “revolución democrática”, reconoce su participación en la trama ilegal del desafuero y el sabotaje a la campaña de AMLO: el “agitador temerario que sacrificó los ideales de la izquierda de principios en aras de sus ambiciones”.&lt;br/&gt;	Asesorado por Rob Allyn, autor de sus “memorias”, Fox dibuja su sueño americano: el del granjerito que subió de camionero a presidente de Coca-Cola y derrocó las más larga dictadura del siglo XX. Se ostenta como “primer presidente mexicano de una auténtica democracia”. Casi se proclama “inventor de un nuevo México”…&lt;br/&gt;Sostiene que “el mundo ama a Estados Unidos…porque todos…admiramos los ideales de los padres fundadores y la estatua de la libertad”. Con eso confirma el común denominador de los presidentes panistas: un entreguismo desmedido a Estados Unidos. Fox se refiere a Los Pinos como “la Casa Blanca mexicana” y al avión residencial como “el Air Force One mexicano”, y se considera “parte del país donde nació su abuelo”, y al que fue de niño a aprender inglés. Calderón, por el contrario, no era partidario de los yanquis, pero su “guerra” lo obligó a comprometer nuestra soberanía con el  Pentágono y la CIA: los “aliados” que dibujaron la estrategia y localizaron al puñado de capos detenidos y extraditados. ¡Salvó a México! Evitó entregar nuestro territorio justo cuando los capos se disponían a “ponernos de rodillas”. Sus enardecidas palabras de despedida dejaron claro que esa guerra es el orgullo de una administración marcada por la muerte y la tortura de miles de mexicanos. &lt;br/&gt;Fox, obnubilado, dice que Marta se convirtió en “líder mundial de temas femeninos”. Pero inconsistente como siempre asegura que las mujeres “son como las escopetas: hay que mantenerlas cargadas y en el rincón…” Por eso su administración no se ocupó de ellas; antes las había llamado “lavadoras de dos patas”. &lt;br/&gt;	En el Auditorio Nacional, en un evento que sirvió de despedida, despegue de campaña y último informe Calderón aseguró ante 10 mil panistas que el “gobierno humanista” encabezado  por él fue (así resumió sus “logros” Pedro Miguel en La Jornada): “el momento más glorioso, próspero, pacífico, tansparente, democrático, equitativo y luminoso de su historia” (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/HkBkFm&quot;&gt;http://bit.ly/HkBkFm&lt;/a&gt;). Según Federico Reyes Heroles esa fanfarronería llega a expresiones esquizofrénicas cuando “en (un) desesperado intento por hacer campaña a favor de su partido, invade el país con propaganda sofocante”. Reyes Heroles pone el dedo en la llaga. Reconoce que en los últimos 12 años el panismo negó la continuidad histórica (Reforma 3/04/12). Cada panista reinventa México, escoge sus héroes de cabecera y elimina períodos históricos, como la Revolución.&lt;br/&gt;Al presentar su libro en Estados Unidos Fox se describe como “el presidente que democratizó México”. Vende gato por liebre: alternancia por democracia, y desconoce los éxitos de ex presidentes que construyeron un modelo conocido como el “milagro mexicano”. Su inclinación hacia Estados Unidos lo hace afirmar que “vinieron a convencernos de abrir nuestros mercados… competir estilo americano y hacer mejores productos a bajos precios; usar computadoras y teléfonos celulares; llegar puntuales a las citas y trabajar a la hora del lunch”. El libro apareció cuando una comisión legislativa lo investigaba por posibles delitos de riqueza inexplicable, desvío de fondos y sustracción de documentos públicos.  &lt;br/&gt;Le oculta a sus lectores que nos dejó en la peor crisis política y constitucional de la historia. Con un país fracturado por su falta de oficio político y la debilidad con que gobernó; un país que transita entre lo que pudo ser y lo que gracias a él no fue. &lt;br/&gt;</description>
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      <title>Josefina no le atina…</title>
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      <pubDate>Tue, 10 Apr 2012 15:25:26 -0500</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2012/4/10_Josefina_no_le_atina%E2%80%A6_files/Slide1.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object016.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:89px; height:66px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;Después de una primera semana que se convirtió en comedia de errores Josefina cambió la estrategia. Todos apostaban por un cambio: ¿de estrategia?, ¿de coordinador?, ¿de publicistas? No, ¡de candidata! Así de negro se veía el panorama. “La campaña no levanta el vuelo”, era el comentario general. Y todos apuntaban a Roberto Gil Zuarth, coordinador de Josefina. “No dura mucho”, era el consenso. Pero se quedó y duró. Lo blindaron. Lo hicieron “inamovible”. Aunque le pusieron dos coordinadores adjuntos e incorporaron a la campaña a más de 20 pesos pesados, incluyendo a ex presidentes del PAN: todos gente de Calderón. Con eso se repite la historia de 2006, cuando Fox echó el resto para que ganara el partido, aunque fuera con Calderón…&lt;br/&gt;Colocaron a los dos coordinadores adjuntos debajo de Gil Zuarth, para dar la impresión que estaba siendo elevado a “jefe de gabinete” (whatever that means…), en vez de despedirlo. Josefina lo quiere e insiste en retenerlo. Piensa que lo necesita. &lt;br/&gt;En el  conciliábulo de fin de semana en “la casona de Lomas de Chapultepec” se revisaron, una por una, las áreas de responsabilidad. Todos reportaron frente a la candidata y opinaron sobre los pasos a seguir: medios, redes sociales, estrategia, declaraciones de otros candidatos, ciudades clave, y sobre todo las encuestas, que siguen estancadas, ahora más de veinte puntos por debajo de Peña Nieto (GEA-ISA).&lt;br/&gt;	Josefina sigue pretendiendo que es una pelea entre dos. Pronto tendrá que dejar de ignorar a López Obrador.&lt;br/&gt;Después de las críticas a Antonio Solá (el español que junto con Dick Morris inventó la frase “López Obrador es un peligro para México”) Gil Zuarth anunció que sigue en la campaña y alguien anunció que regresa Morris. Josefina, precavida, sólo dijo: “consultores externos que han tenido éxito en otras campañas”. Pero hoy se aclara que son expertos chilenos que ayudaron a Bhachelet y hacen milagros: ¡los va a necesitar! El problema con Solá y Morris es que ambos llevan a cuestas a Calderón, su propio Frankenstein. &lt;br/&gt;Josefina podrá vestir como Margaret Thatcher y cambiar de autobús (“La Jefa”); de imagen, spots, estrategia, coordinadores, asesores y enfoques. Pero el problema es otro: jamás podrá deshacerse de los 12 años del PAN. Ese no es problema de estrategias sino de realidades. Hoy los electores quieren un cambio. ¿Cómo deshacerse de la frivolidad y oportunidades perdidas de Fox y de los 60 mil muertos de Calderón; de la corrupción que permeó ambos sexenios? &lt;br/&gt;En el programa Tercer Grado Calderón inauguró la campaña a favor de Margarita para 2018. ¿Sería una forma de reconocer que la derrota en 2012 es inminente?&lt;br/&gt;Josefina no le atina: necesita deslindarse de Calderón y enarbolar la bandera de la mujer: la ventaja que la separa de los otros candidatos. Las mujeres electoras (que son mayoría en el padrón) se lo reclaman. Pero sería imposible adoptar temas que no apoyan las bases, como el aborto. Y más todavía deslindarse de Calderón. Sería un suicidio. Así que está en un predicamento…&lt;br/&gt;Dicen que en política, como en la vida, todo es  cuestión de timing, y quizá Josefina eligió el momento equivocado…&lt;br/&gt;</description>
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      <title>¿Josefina o Margarita?</title>
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      <pubDate>Wed, 4 Apr 2012 14:45:19 -0500</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2012/4/4_%C2%BFJosefina_o_Margarita_files/Slide1.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object001_6.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:66px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;Pobre Josefina. Muchos en el CEN del PAN, incluyendo a Felipe Calderón, no querían que fuera candidata. Es posible que para disuadirla le hayan ofrecido una elusiva secretaría de Estado en el gobierno imaginario de Ernesto Cordero. Un espejismo a cambio de sus legítimas aspiraciones presidenciales. Había obstinación por designar al delfín de Calderón, el menos carismático de los precandidatos. Pero Josefina se mantuvo firme. Se la jugó con la militancia. Estaba decidida a ser, por lo menos, la primera candidata a la presidencia de la República: ¡un gran honor! &lt;br/&gt;Se la jugó y ganó. Hoy es candidata oficial del PAN. Pero su triunfo en el partido tiene visos de victoria pírrica, porque su campaña nacional no crece ni levanta el vuelo. Se habla de sabotaje, de “fuego amigo”. ¿Pero instigado por quién: el partido o la Presidencia de la República? Se le vacían los estadios con la excusa de que llegó tarde…en un país donde todos llegamos tarde. Denuncia espionaje telefónico del gobierno, orquestado por Genaro García Luna y filtrado a los medios por la “pinche” Alejandra Sota (así llamó JVM a la vocera presidencial). Después culpó al PRI. ¿Y qué decir del incidente con los empleados de Mexicana, que sabotearon un acto de campaña?&lt;br/&gt;Lo curioso es que los asistentes al Estadio Azul se retiraron en el momento preciso en que Josefina iniciaba su discurso. ¿Por qué en ese instante? ¿Fue una huida programada? Era, después de todo, su toma de protesta como candidata “oficial”. &lt;br/&gt;	Tras la debacle en el Estadio Azul Calderón anunció en el programa Tercer Grado la candidatura de Margarita Zavala en 2018. Pudo haber dicho: “ya veremos”… “aún es prematuro”. Pero no. Hizo una apología de su esposa. La definió como excelente abogada, y preparada para asumir la presidencia. Dijo que fue la columna vertebral de su administración, y también de su vida. Dejó volar la imaginación y la vio como candidata y presidenta en 2018; él mismo se imaginó como “príncipe consorte” escribiendo sus memorias. Un Bill Clinton a la mexicana…&lt;br/&gt;	Esa aspiración pudiera encerrar la renuencia de Calderón para apoyar con todo a Josefina. Quizá está convencido que el PAN no va a ganar en 2012, y aspira a construir desde el interior del partido la candidatura de Margarita hacia el 2018. La política de partido es lo que disfruta. Por eso luchó para instalar diputados y senadores plurinominales de confianza, y confesó que al terminar no se va de México.&lt;br/&gt;En Tercer Grado insinuó que los Calderón decidieron no buscar la candidatura de Margarita en 2012. Es obvio que no deseaban repetir el “numerito” de los Fox. Y cómodamente instalado en actitud de jurista Calderón explicó con lujo de detalle que el puesto de Presidente de la República se concibe en la Constitución como una posición “única e individual”. Los Calderón discutieron el tema y tomaron una decisión razonada. No deseaban ser otra pareja presidencial. &lt;br/&gt;Pero ante un posible desplome de la “candidatura oficial”, y en vista del “desfallecimiento” de Josefina en un acto de campaña, los Calderón pudiesen reconsiderar el tema frente a una renuncia “por motivos de salud”, donde “las fuerzas mayoritarias del partido” (parafraseando a Ruíz Cortines) le pidan a Margarita que salve la cara del PAN en 2012.  ¿Será factible? &lt;br/&gt;</description>
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      <title>¿El PAN en 2012?</title>
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      <pubDate>Thu, 29 Mar 2012 13:01:35 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2012/3/29_%C2%BFEl_PAN_en_2012_files/20121.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object015_1.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:93px; height:55px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;El poder implica responsabilidades. Por eso los errores, corrupción o mala fe de los gobernantes deben tener consecuencias. Debe existir castigo para los partidos que promueven candidatos que traicionan la confianza de los electores. No todo se arregla con echar las cosas al “juicio de la historia”, porque en el Siglo XXI, donde reinan la tecnología y la comunicación, la historia es aquí y ahora. No obstante, para George W. Bush, el ranchero que aguarda impasible el juicio de la historia en Crawford, Texas, la historia nos alcanzará “cuando todos estemos muertos”. Con esa misma confianza el PAN, Vicente Fox y Felipe Calderón esperan la llegada de la historia. Sin temores, sin prisas. Conscientes de que llegaron al poder “haiga sido como haiga sido” y gobernaron un país al que jamás le rindieron cuentas. &lt;br/&gt;En un partido fundado en 1939 sobre principios y valores, pero que habría de caer en manos de empresarios “neopanistas”, Fox y Calderón, los primeros mandatarios salidos de esa institución, entronizaron el “pragmatismo político”, insinuado en el socarrón “¿y yo por qué?” de Vicente Fox, y abrazado abiertamente en el “haiga sido como haiga sido” de Calderón (el fin justifica los medios…). Con 60 mil muertos y 60 millones de pobres necesitamos gobernantes comprometidos. &lt;br/&gt;No es cierto que la frivolidad de Fox “democratizó” la presidencia. Únicamente le restó dignidad. Y Calderón, intransigente y autoritario, como pocos, suplió la legitimidad que le negaron las urnas con el estilo de gobierno de Gustavo Díaz Ordaz. Pero fue más allá. Con asesores inexpertos se echó en brazos de políticos y militares estadunidenses, que a cambio de las migajas de la Iniciativa Mérida buscaban conocer nuestros sistemas de seguridad para blindar su frontera sur y extenderla hasta Centroamérica. (Esta semana nuestros secretarios de Defensa y Marina se reunieron con sus contrapartes de Canadá y Estados Unidos para fijar el “plan de seguridad”: &lt;a href=&quot;http://bit.ly/GR63Mz&quot;&gt;http://bit.ly/GR63Mz&lt;/a&gt;. Ahí, el secretario Leon Panetta de Estados Unidos declaró que un informe “detallado” de los mexicanos mostraba que los muertos han sido 150 mil: &lt;a href=&quot;http://bit.ly/GYvj1m&quot;&gt;http://bit.ly/GYvj1m&lt;/a&gt;.) ¡Más que en Irak!&lt;br/&gt;Así se fue urdiendo la trama del monstruo apocalíptico del narcotráfico: un espantajo que creció incontrolable hasta convertirse en nuestro equivalente de las armas de destrucción masiva inventadas por Bush. Igual que Bush en Irak, Calderón desató sin conocimiento de causa una guerra civil de iguales proporciones. Eso le permitió gobernar bajo un régimen militar y ostentarse como adalid. &lt;br/&gt;Rubén Aguilar y Jorge G. Castañeda demostraron en “El narco: la guerra fallida”, que “la razón primordial de la declaración de guerra (…) fue política: lograr la legitimación supuestamente perdida en las urnas y los plantones, a través de la guerra en los plantíos, las calles y las carreteras, ahora pobladas por mexicanos uniformados”.&lt;br/&gt;Con Fox y Calderón los panistas abandonaron el “bien común”. Hoy vuelven a manos de consultores extranjeros y hacen campañas “mediáticas” desprovistas de ideología. Por eso, la traicionada transición democrática, el desafuero, las correrías de la pareja presidencial, los hijos de Marta, el fraude electoral, el contrabando de armas, los sobrevuelos de la CIA, la fallida separación de poderes y la muerte de 60 mil (¿o 150 mil?) mexicanos no han tenido consecuencias. El PAN prepara sin temores las elecciones de 2012. Pero no deberían premiarse la incompetencia, intransigencia y frivolidad con otro período presidencial.  &lt;br/&gt;La desaparición de 10 mil mexicanos, y los 3 mil casos de tortura investigados por organizaciones de derechos humanos, no son parte de la agenda oficial porque Calderón niega los hechos. Tampoco importa el ataque frontal al Estado laico, disfrazado de “libertad religiosa”. A Raúl Vera, Obispo de Saltillo, le sorprendió que Calderón asistiera a la misa papal “con una cola de 60 mil muertos”. Y declaró que “le da vergüenza que tengamos al frente de México a una persona que se confiesa (…) católica y que está llevando una estrategia con ausencia de procuración de justicia, con el Ejército en las calles, con las denuncias que tiene de violaciones a derechos humanos y con el crecimiento terrible de la corrupción.” (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/GJPKja&quot;&gt;http://bit.ly/GJPKja&lt;/a&gt;). &lt;br/&gt;En 2006 el IFE decidió que las “irregularidades” de Fox no afectaron la elección. Ahora tampoco fue violación la “encuesta” sobre los “cuatro puntos de Josefina” presentada a 700 consejeros de Banamex (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/zOq2qM&quot;&gt;http://bit.ly/zOq2qM&lt;/a&gt;). ¿Y la visita papal, disfrazada de visita de Estado, a una entidad panista, yunquista y Cristera en plena campaña presidencial? ¿Y las presiones para detener la sentencia de Florence Cassez hasta después de las elecciones? Son sólo ejemplos de “pragmatismo” panista…&lt;br/&gt;Con 15 millones más de pobres el presidente del PRI, basado en un estudio del Tecnológico de Monterrey, afirmó que el PAN dejará el país al borde de un colapso social (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/GVHQYq&quot;&gt;http://bit.ly/GVHQYq&lt;/a&gt;). Nuestras opciones parecen limitadas al voto de castigo. En dos sexenios sucesivos el PAN ha defraudado a los mexicanos. Eso debiera reflejarse en las urnas.  </description>
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      <title>Sarkozy vs. Calderón</title>
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      <pubDate>Thu, 15 Mar 2012 10:32:00 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2012/3/15_Sarkozy_vs._Calder%C3%B3n_files/Sarkozy.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object001_6.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:66px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;¿Ganó Sarkozy o triunfaron las reglas del “debido proceso legal”?, un indicador que muestra en países civilizados el respeto a la ley y la exclusión de pruebas ilegales en un proceso penal; es la otra cara de la llamada certidumbre jurídica: el saber a qué atenerse. ¿Ganó Sarkozy o perdió Calderón? El primero defendiendo a la francesa Florence Cassez, novia de un supuesto secuestrador mexicano, alegando que le habían violado sus derechos fundamentales, y el segundo encarnado en defensor de la soberanía nacional. Para hablar en términos de la farándula, García Luna realizó un deleznable montaje televisivo y Calderón pretendió hacer un remake  de la Batalla del 5 de mayo. “Nadie en México puede burlar la ley”, declaró cuando se rehusó a repatriar a Cassez para que purgara su sentencia en Francia. Hoy podría comerse esas palabras si la Suprema Corte libera a la acusada por violaciones graves al proceso penal.&lt;br/&gt;Sarkozy, por su parte, no es ninguna perita en dulce: representa a una potencia desprestigiada, lejos de las vanidades de la V República de Charles de Gaulle, y más lejos aún del país que dirigió con galanura François Mitterrand, el brillante político e intelectual socialista. Frente a éstos, Sarkozy aparece como un inteligente pero conflictivo funcionario público hostigado por los medios, que hoy compite contra su propia imagen de “presidente de los ricos” para reelegirse en 2012. &lt;br/&gt;En su más importante mitin de campaña se presentó como candidato que “protege” a todos los franceses (lo cual explica la vehemencia con la que tomó el caso de Cassez), y siendo un político marcadamente ultraderechista se ostenta en la campaña como un estadista “sin ideología” (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/zHer51&quot;&gt;http://bit.ly/zHer51&lt;/a&gt;): ¿comparte acaso asesor con Josefina Vázquez Mota? Vive obsesionado por las encuestas y las ventas de sus libros, y tiene un ego napoleónico que se mide desde donde termina su corta estatura hasta lo más alto de la Tour Eiffel (lo mejor de él es Carla Bruni, que hoy lo defiende calificando a los medios de “pinochos”). &lt;br/&gt;Alegando que era su deber presidencial, Sarkozy se lanzó a defender en todos los foros, incluyendo en forma inopinada el Senado mexicano, el caso de Florence, la guapa francesa de pelo rojizo y malas compañías, caracterizándola como una joven francesa que “se enamoró de alguien que no era una buena persona”…¡un mexicano! Y ahora purga una sentencia de 60 años víctima de un error judicial. El 21 de marzo la Suprema Corte podría darle la razón. Hoy el Ejecutivo cabildea para que se rechace el proyecto Zaldívar y se envíe el caso al pleno de la Corte, que podría detener la liberación inmediata de Cassez (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/w1vcrT&quot;&gt;http://bit.ly/w1vcrT&lt;/a&gt;). &lt;br/&gt;Calderón compró sin cuestionarlo el montaje televisivo de Genaro García Luna, su incondicional, y en forma también inopinada se envolvió en el lábaro patrio para convertir el tema desde el principio en un asunto de Estado; puso en riesgo las relaciones con Francia, canceló la celebración del Año de México en ese país, y frustró las ambiciones de decenas de artistas mexicanos que pretendían mostrar sus reconocidos talentos en Europa. Con argumentos legalistas proporcionados por la Cancillería (¡una pifia más de las huestes de doña Patricia Espinosa!) rechazó la petición de cumplir con el Tratado de Estrasburgo, alegando puntillosamente que Francia no reconocía las sentencias de 60 años por secuestro.  &lt;br/&gt;Hoy, siete años después del montaje de García Luna, de la intransigencia de la Cancillería y del exabrupto nacionalista de Calderón, el proyecto publicado por el ministro Arturo Zaldívar confirma la existencia de una “escenificación ajena a la realidad, que generó un efecto corruptor en el proceso penal y vició la evidencia incriminatoria”. &lt;br/&gt;En Julio de 2011 el periodista Héctor de Mauleón publicó en Nexos una excelente síntesis de los 13 volúmenes y miles de hojas que contiene el expediente. Para muestra del montaje que vició el procedimiento basta un botón: Pablo Reinah, reportero de Televisa que esperaba afuera del rancho “Las Chinitas” junto a la “fuerza policiaca de tarea” encargada de rescatar a las víctimas “en vivo”, recibió órdenes de detener el operativo hasta que Carlos Loret terminara un comercial (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/lkhHX1&quot;&gt;http://bit.ly/lkhHX1&lt;/a&gt;).&lt;br/&gt;El ministro ponente concluyó que “la policía violó de forma clara y contundente los derechos fundamentales de (Cassez)”, y continuó con una conducta contraria a la Constitución. Los derechos fundamentales violados fueron graves: la falta de asistencia consular, no presentarla de inmediato al ministerio público y condenarla en los medios desechando la presunción de inocencia. Las autoridades “procedieron a montar un escenario a través del cual se pudiese imputar a Florence la responsabilidad de los tres secuestros”. &lt;br/&gt;Al final de una historia inverosímil de inconsistencias, policías corruptos errores judiciales, arrogancia y testigos a modo, Nexos presentó así el artículo de De Mauleón: “los únicos hechos comprobables son “la manipulación sistemática, la impunidad de origen en el trato de acusados y testigos, y el manejo de los medios para construir versiones ad hoc”. &lt;br/&gt;</description>
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      <title>Los cuatro puntos de Josefina…</title>
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      <pubDate>Thu, 1 Mar 2012 12:41:04 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2012/3/1_Los_cuatro_puntos_de_Josefina%E2%80%A6_files/Slide1.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object000_7.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:51px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;¿Cuál es el verdadero Felipe Calderón: el que reveló con fingida inocencia encuestas amañadas frente a 700 consejeros de Banamex, o el “demócrata a ultranza” que al día siguiente, ya que el daño estaba hecho, juró respeto sacramental al proceso electoral frente al asta bandera del Zócalo? ¿A quién creerle: al panista en campaña que ha comenzado a repetir las marrullerías de Vicente Fox en 2006, o al “demócrata escrupuloso” que prometió evitar en el futuro “hasta expresiones que provoquen recelo”? (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/ytVPEN&quot;&gt;http://bit.ly/ytVPEN&lt;/a&gt;). Vale la pena analizar sus declaraciones. &lt;br/&gt;Mientras los “cuatro puntos de Josefina” fueron mañosamente “revelados” como confidencia de un mandatario que le hablaba al oído a influyentes banqueros y empresarios, la crema y nata de los “poderes fácticos”, su inquebrantable profesión de fe democrática fue hecha en el Zócalo capitalino con dedicatoria para el IFE; a plena luz del día, y en presencia de representantes de los medios, líderes legislativos, ministros de la Corte  y jefes de las Fuerzas Armadas. ¡Por Dios!, en presencia misma del lábaro patrio el Día de la Bandera. No quería ni sombra de duda sobre su puntual respeto a las leyes electorales…&lt;br/&gt;¿Cómo dudar de él, cuando proclamó que ser demócrata era su más profunda convicción política? ¿Cómo cuestionar sus intenciones, cuando aseguró que la democracia “era la escuela en la que se había formado toda su vida”? Imposible dudar de él, si juró mantener el equilibrio de poderes y respetar el resultado de los comicios del 1º de julio. Imposible impugnar sus propósitos, cuando Josefina, beneficiaria de la encuesta que la ponía a cuatro puntos de Peña Nieto, le agradeció el favor declarando, con sonrisa beatífica de “nuestra belleza México”, que Calderón era un demócrata.&lt;br/&gt;El problema es que junto con su apasionada profesión de fe democrática, apareció “Calderón de cuerpo presente” (Grijalbo) de Julio Scherer García. Conocíamos bien al Calderón autoritario y empecinado de la guerra contra el narcotráfico, el comandante en jefe de “¡ni un paso atrás!”. Pero el verdadero Calderón comienza a revelarse hoy en la voz de “gargantas profundas” (Lorenzo Meyer dixit) de algunos correligionarios agraviados: Manuel Espino, ex presidente del PAN, y Alfonso Durazo, ex secretario particular de Vicente Fox. &lt;br/&gt;En el libro de Scherer se repiten comentarios de Castillo Peraza, que consideraba a Calderón un ser “inescrupuloso, mezquino, desleal a principios y personas”. Y Espino y Durazo le confirmaron al periodista la personalidad inexpugnable de un hombre áspero (en la Cámara, los diputados que coordinó le apodaban “el erizo”). Hablaron de un político que no ha respetado el principio democrático ni siquiera al interior de su partido; un político tan conflictivo que llevó a Durazo a lamentarse con Scherer: “algo estamos haciendo mal en nuestro país cuando un político intolerante, inexperto y explosivo se puede colar hasta la Presidencia de la República”. &lt;br/&gt;En asuntos electorales debemos recordar que Calderón fue el principal beneficiario de las “irregularidades” de Vicente Fox en 2006, cuando el PAN había abandonado la ideología de la “brega de eternidad” para dedicarse a ganar y conservar, “haiga sido como haiga sido”, la presidencia. En 2000 y 2006, en campañas diseñadas por estrategas extranjeros, el partido se deshizo de la filosofía escolástica que animó a los primeros ideólogos (¿se imaginan a Fox y Rob Allyn, leyendo a Santo Tomás de Aquino y Jacques Maritain sobre los misterios del bien común?). &lt;br/&gt;Los panistas abandonaron la búsqueda del “bien común” y el respeto a la democracia lisa y llana del voto ciudadano. Ahora compran votos, utilizan asesores extranjeros (Rob Allyn, Dick Morris y Antonio Sola), y disfrutan los beneficios que dan los puestos públicos. ¡Al diablo con la ideología! Pero un PAN sin ideología ni valores nacionales, un PAN intransigente y cerrado a ciertos períodos históricos, como la Revolución y las Leyes de Reforma, es un partido oportunista y al garete. (Scherer afirma que en la LV legislatura Calderón le hizo una confesión inaudita a Ángel Carvajal Moreno, priísta de  prosapia: “mi padre me enseñó a odiar a los priístas”.)&lt;br/&gt;El libro de Scherer tiene anexos que confirman el escándalo de Hildebrando, el cuñado incómodo. Sobre él dije en julio de 2006 en La Jornada que su empresa de informática pudo haber sido uno de los factores determinantes en el resultado de las elecciones de 2006. Primero el desafuero, después la campaña del miedo orquestada por el español Antonio Sola (hoy asesor de Josefina) o el estadunidense Dick Morris, y al final el IFE y su PREP, “una institución que garantizó el triunfo de Fox en su momento, pero que en 2006 fue factor de inestabilidad” (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/wpByhZ&quot;&gt;http://bit.ly/wpByhZ&lt;/a&gt;). &lt;br/&gt;Para Durazo, Calderón es un adversario político de cuidado: el “haiga sido como haiga sido en estado puro”. Scherer parece convencido que la política de Calderón, que “lo ha llevado por caminos peligrosos”, hará que “en este sombrío 2012 pague por los inocentes y desaparecidos de la guerra que inició un desventurado día de enero de 2007”. &lt;br/&gt;</description>
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      <title>Los “intrincados momentos” del narco</title>
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      <pubDate>Thu, 16 Feb 2012 13:26:24 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2012/2/16_Los_%E2%80%9Cintrincados_momentos%E2%80%9D_del_narco_files/conundrum.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object023_1.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:87px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;Y ahora viene el general Galván, secretario de la Defensa Nacional, a decirnos seis años después, cuando todo está perdido, que el crimen organizado “es una seria amenaza para la seguridad interior”. ¿”Amenaza”, general, con 60 mil muertos? ¿Con miles de desplazados, exiliados y desaparecidos? ¿”Amenaza”, cuando usted mismo reconoció, sin identificarlas porque sabe que las conocemos, que “en algunas latitudes del territorio nacional el espacio de la seguridad pública está totalmente rebasado”? Y para colmo de males Alejandro Poiré, cada día más devoto de Felipe Calderón, reconoció en la agonía del sexenio que el narco había infiltrado los tres niveles de gobierno. “Estaríamos mejor si se les hubiera combatido con firmeza décadas atrás” (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/ydZRCZ&quot;&gt;http://bit.ly/ydZRCZ&lt;/a&gt;). Nos queda claro el mensaje: ¡fue culpa del PRI!&lt;br/&gt;En el 99 aniversario de la Marcha de la Lealtad el general Galván reconoció que la actuación de Calderón ha sido “responsable y valerosa”. Valerosa, si consideramos que va siempre rodeado de militares. Pero responsable nunca, cuando ha aceptado en distintos foros que desconocía la fuerza del narco, la corrupción de los cuerpos policiacos y la ineptitud del sistema judicial. No fue responsable lanzarse a una lucha a ciegas, sin estrategia de salida, y contra sombras que se multiplicaban en la noche mejor armadas que las fuerzas militares. &lt;br/&gt;El general declaró que la “interferencia” de los delincuentes estaba generando “intrincados momentos”. No son “intrincados”, general, son de una claridad meridiana. Y aunque nadie sabe lo que está pasando, lo único cierto es que siguen multiplicándose los muertos. La sociedad civil no sufre confusión alguna. Nos queda perfectamente claro que los enemigos están ganando la partida, y que la intervención del Ejército, y los miles de violaciones a los derechos humanos investigadas por organizaciones locales e internacionales, muestran que el Ejército convirtió la pelea hace mucho tiempo en una cruenta guerra civil. Recuerde, general, el título lapidario del último reporte de Human Rights Watch (“HRW”): “Ni seguridad ni derechos: ejecuciones, desapariciones y tortura en la ‘guerra contra el narcotráfico’ de México”. Hoy sus palabras confirman las conclusiones del reporte. Enrique Peña Nieto dijo que las inauditas declaraciones del secretario Galván “revelan poca eficacia del gobierno en la lucha anticrimen”. “Poca” me parece poco. Más bien ninguna…&lt;br/&gt; Habría qué preguntarle al general qué sigue. Porque si el Ejército se declara “rebasado” estamos perdidos. ¿A quién recurrir: a los marines, que de manera soterrada ya están operando en territorio nacional? Influenciado por la agenda de Mike Mullen, comandante de la junta de jefes de estado mayor conjunto de Estados Unidos (que se prepara a lanzar desde aquí su embate contra el narco en Centroamérica), Galván aseguró que el crimen organizado “es un grave fenómeno delictivo de dimensión cultural, sociológica y transnacional”. &lt;br/&gt;¡Bendita cultura!, si con ella el general se refiere al cúmulo de narcocorridos, narco capillas, telenovelas, arte popular y películas, producidas por artistas o benefactores de buena voluntad, que están destruyendo inconscientemente nuestro buen nombre en el mundo. Prefiero callar sobre la herencia “sociológica” de la guerra de Calderón. &lt;br/&gt;Galván no quita el dedo del renglón: quiere recibir, antes de que termine el sexenio, la inmunidad que necesita para blindar a jefes y oficiales contra posibles denuncias por violaciones a los derechos humanos en tribunales internacionales; a la manera de Calderón en la Corte Penal Internacional, o de Ernesto Zedillo en una corte federal de Estados Unidos por la matanza de Acteal. En un artículo anterior cité a José Luis Soberanes, ex ombudsman nacional, para quien el marco jurídico que piden los militares “es para tener impunidad”; quieren cambiar la ley “para adecuarla a lo que están haciendo”, como en Chile y Argentina, y así evitar los tribunales internacionales. &lt;br/&gt;Antes, a propósito de la noticia de que habíamos alcanzado los 60 mil muertos (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/zpDzxt&quot;&gt;http://bit.ly/zpDzxt&lt;/a&gt;), dije que en los estados que cubrió el último reporte de HRW se detectaron “fallas sistemáticas en las investigaciones, que han impedido que soldados y policías rindan cuentas”. &lt;br/&gt;HRW  considera que la práctica de descartar a las víctimas como “delincuentes” es consecuencia directa del doble discurso de Calderón. Predica el respeto a los derechos humanos, y por otra parte insiste públicamente que los abusos cometidos por militares “no son ciertos”, y que 90 por ciento de las víctimas son miembros de la delincuencia organizada. Ese doble discurso transmite a los funcionarios judiciales el mensaje de que las denuncias son infundadas, e insinúa a las fuerzas de seguridad que sus abusos no serán cuestionados.&lt;br/&gt;Hoy, seis años después, Galván reconoce que “ha habido errores”, y que “es lealtad a las víctimas y a sus familias sancionar a los infractores comprobados y reparar el daño”. Como hubiese dicho en su momento el inolvidable Cantinflas sobre los “infractores comprobados”: ahí está el detalle…&lt;br/&gt;</description>
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      <title>¿La reivindicación de Colosio? </title>
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      <pubDate>Wed, 1 Feb 2012 10:36:02 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2012/2/1_%C2%BFLa_reivindicaci%C3%B3n_de_Colosio_files/Slide1.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object001_4.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:89px; height:57px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;Con una grotesca escultura hecha atropelladamente en Paseo de la Reforma para cubrir el expediente, el ex candidato priísta recibe de vez en cuando deslucidos homenajes en los aniversarios del magnicidio. Un puñado de dolientes se reúne frente a la escultura (con apariencia de proyecto no terminado), a depositar coronas de flores y mantas alusivas que permanecen en el sitio hasta que las tiñe de negro el smog de automóviles y camiones. Tal vez los dolientes le dediquen un minuto de silencio, ensordecido por los ruidos de la avenida. &lt;br/&gt;Pero algunos lo recordaron recientemente: Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador. El primero, dijo Julio Hernández López en Astillero esta semana (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/&quot;&gt;http://bit.ly/AEIIUc&lt;/a&gt;), inició su campaña en Huejutla, Hidalgo, igual que el candidato traicionado, y AMLO le hizo un respetuoso reconocimiento en Magdalena de Kino, Sonora (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/xCIhf7&quot;&gt;http://bit.ly/xCIhf7&lt;/a&gt;). López Obrador dijo que “le guarda un profundo respeto y lo recuerda con afecto”. Le dolió su muerte “por la forma tan vil en que lo asesinaron”. Y reconoció que “tenía una visión distinta al PRI sobre el desarrollo económico”. Y en Huejutla, 17 años después, Peña Nieto evocó el discurso de Colosio para decir que, “como él, también busca un México de oportunidades”. &lt;br/&gt;	Todos los magnicidios son iguales: dejan un sentimiento de vacío, frustración e impotencia. Por las vidas desperdiciadas, las promesas rotas y la certidumbre de que jamás se conocerá la verdad. Esa certidumbre hace posible el magnicidio: saber de antemano que los hechos, siempre confusos, serán atribuidos a un sinnúmero de culpables, y que los beneficios, siempre perversos, serán acreditados a muchos intereses. No cabe duda: el de Colosio fue un crimen bien planeado y ejecutado&lt;br/&gt;	Colosio, como el Julio César de Shakespeare, fue traicionado por los suyos. Y su muerte, fotografiada por cinco o seis cámaras de video, fue la crónica de una muerte anunciada. Ninguno de los videos reveló la cara de los asesinos; sólo mostraron la pistola, accionada por un brazo descarnado que surgió de entre la muchedumbre, y el ruido ensordecedor de “La Culebra”, que tronaba en los altoparlantes. ¿Fue Aburto? ¿Es el mismo Aburto? ¿Hubo varios Aburtos? Parafraseando el hermoso poema de Rosario Castellanos sobre Tlatelolco, nadie vio al asesino, “sólo la mano que empuñaba el arma y su efecto de relámpago”.&lt;br/&gt;	En el primer aniversario de la tragedia Televisa mostró un documental impactante. La película corría en color sepia y en cámara lenta, mientras se iban revelando escenas del acto proselitista en Lomas Taurinas, entrelazadas con fotografías fijas de los momentos más significativos en la vida del candidato; el chiquillo ensimismado por ese arte en desuso que es la oratoria, sonriendo incrédulo y orgulloso frente al gran orador que fue Adolfo López Mateos, experimentando quizá por vez primera el gusanillo del poder. &lt;br/&gt;	En el video se escuchaba la voz del candidato recitando frases del famoso discurso del 6 de marzo de 1994: “Yo veo un México”…(el “I have a dream” mexicano). Se escuchaba en el fondo la obertura Lohengrin de Wagner: la música majestuosa que acompaña la entrada de los dioses a Walhalla. La cámara se detenía por segundos para mostrar rostros de algunos implicados: todos asechando al candidato, todos dispuestos a acribillar al hombre que denunció “un México con hambre y sed de justicia”.&lt;br/&gt;	Luis Donaldo Colosio no murió el 23 de marzo en Lomas Taurinas. Murió el 10 de enero de 1994 en Huejutla, Hidalgo, donde inició su campaña, el mismo día en que Salinas designó a Manuel Camacho Solís Comisionado para a Paz y la Reconciliación en Chiapas. Después de su insubordinación, Camacho recibía una segunda oportunidad para ganar la Presidencia. Camacho exigió, y Salinas le otorgó, condiciones que le permitían entrar de nuevo a la carrera presidencial. El mensaje de Salinas marcó al “candidato oficial”. ¿Era o no su candidato oficial? La imaginación se echó a volar y los políticos se “hicieron bolas”. El Presidente que “engañaba con la verdad” volvió a hacer de las suyas. En esas condiciones la campaña oficial nació muerta. Las primeras páginas de los periódicos eran para el Comisionado, que iba y venía, declaraba y se dejaba fotografiar; abrazaba al Obispo y compartía una esquina de la bandera nacional con el subcomandante Marcos. &lt;br/&gt;	Salinas hizo una pasarela “en vivo”: con un candidato “destapado” en plena campaña presidencial, otro haciendo méritos en Chiapas, y un tercero, Ernesto Zedillo, distante pero disponible. Jugó con el nervio vital del sistema, la sucesión presidencial. Y destruyó el sistema. &lt;br/&gt;	En la columna de Astillero mencionada, Hernández López advierte que dos figuras centrales del drama de Lomas Taurinas en 1994 (hoy participando en polos opuestos) continúan rigiendo la política mexicana. Manuel Camacho Solís, que “cabalga triunfante por la izquierda”, después de haber dicho que “la bala que mató a Colosio lo había aniquilado políticamente también a él”. Y Carlos Salinas de Gortari, que se prepara a regresar al poder tras el trono de Enrique Peña Nieto. &lt;br/&gt;</description>
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      <title>¿40 mil? ¿50 mil? ¿60 mil?</title>
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      <pubDate>Thu, 19 Jan 2012 15:30:16 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2012/1/19_%C2%BF40_mil_%C2%BF50_mil_%C2%BF60_mil_files/Slide1.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object000_7.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:57px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;¿Cuál es la cifra correcta de los muertos del sexenio? Cada día escuchamos una diferente. Y así continuaremos hasta junio, porque el tema, que por razones obvias se ha convertido en un asunto crítico para la administración de Felipe Calderón, y para el eventual éxito del candidato oficial, está hoy en manos de estrategas del PAN. Éstos, confiados en nuestra desmemoria o falta de interés, y descansando en el ruido de las elecciones, van a ir modificando los números conforme avance la campaña. Por lo pronto hemos caído en una cuenta regresiva, porque los muertos, desaparecidos, desplazados y exiliados del sexenio son ahora espectros que inquietan la tranquilidad de Calderón, afectan el procedimiento en la Corte Penal Internacional y ponen en riesgo la elección del candidato oficial. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Muy pocos llevamos la cuenta. Por eso tendremos que dar por buenas las cifras oficiales. A eso le apuestan los estrategas, y por eso ninguno de los precandidatos se refiere a la “guerra de Calderón” por su nombre. Temerosos de la ira presidencial evaden el tema, saben que es imposible ganar la candidatura sin su beneplácito, porque un Calderón en campaña es hoy más presidente del PAN que de la República.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Calderón cerró la puerta de la información oficial. Se dijo que no habría informes sobre los muertos de 2011: uno de los peores años (porque ésta es una tragedia que ha crecido en forma exponencial año con año). Ciro Gómez Leyva (Milenio 1/05/12) citó un reportaje de “Animal Político”, firmado por Daniel Lizárraga, que incluye un comunicado de la PGR, en el cual se informa que la cifra de muertos era ahora confidencial “por razones de seguridad nacional”. Y que para la Presidencia era “información reservada”, porque los “datos preliminares” no habían sido “verificados”.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Con un cinismo que ofende a los mexicanos la PGR insinuó que la cifra de muertos no era importante. Lo importante son las “averiguaciones previas”, porque ellas nos permiten “identificar plenamente a las víctimas y otorgar a sus deudos acceso a la justicia”. (¿Habrán leído mi artículo de La Jornada sobre los 60 mil muertos?): &lt;a href=&quot;http://bit.ly/zpDzxt&quot;&gt;http://bit.ly/zpDzxt&lt;/a&gt;. En él comparé la meticulosa clasificación de los 100 mil muertos de Irak con nuestra ofensiva clasificación por montones (“los 26 de Guadalajara”, los “35 de Boca del Río”, “los 70 de San Fernando”; enterrados en fosas comunes con nombres genéricos de “sicarios”, o “individuos con antecedentes”). &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    El problema con las averiguaciones previas es que el último reporte de Human Rights Watch detectó “fallas sistemáticas en las investigaciones, que han impedido que soldados y  policías rindan cuentas”. Y aunque la Procuraduría de Justicia Militar reconoció haber iniciado 3 mil 671 investigaciones por violaciones contra civiles, sólo condenó a 15 soldados: menos de 0.5 por ciento. Si quiere estar informado contrate a un buen abogado penalista que lo lleve de la mano por el intríngulis de los procesos judiciales. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Los comentaristas tendremos que hablar este año de “la vida en rosa”; del color de los atuendos de Josefina; ensalzar los logros de Calderón y especular sobre lo que pudo salir mal, y gracias a su visión de Estado salió bien. Si es observador habrá notado que la “guerra contra el narco” se volvió de pronto “guerra contra el crimen”. Pero hoy el tema se incluye en los reportes oficiales como “guerra entre las organizaciones delincuenciales”. Eso transmite la idea de que Calderón juega únicamente papel de arbitro y protector de la ciudadanía. Lo despojaron de la gorra militar de comandante en jefe.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    La información fluirá, no tenga la menor duda, “cuando las fiscalías y procuradurías de los Estados alimenten la base de datos de la PGR”. O sea nunca. La respuesta oficial, después de leer entre líneas, es que no habrá información oficial. Quédese con los muertos registrados en 2010, los adivinados con bastante certeza en 2011 y los que serán reportados de boca en boca en 2012. (En el quinto año de gobierno el Semanario Zeta fijó la cifra de muertos en 60 mil 420. Y como muchos son simplemente clasificados como “sin datos”, el gobierno federal no sabe quiénes son 46.38 por ciento de los muertos: &lt;a href=&quot;http://bit.ly/rXrZIT&quot;&gt;http://bit.ly/rXrZIT&lt;/a&gt;). Son las “cucarachas” a las que se refirió Calderón en un desayuno con la Armada de México, utilizando un símil ofensivo:  &lt;a href=&quot;http://bit.ly/vMiUtS&quot;&gt;http://bit.ly/vMiUtS&lt;/a&gt;. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Calderón apuesta a que los mexicanos, enfrascados en el deporte de la sucesión presidencial, no tendremos dificultad alguna en que continúen los ríos de sangre mientras vayan ganando nuestros candidatos. Es más importante que ganen nuestros partidos, senadores, diputados, gobernadores y delegados. La desgracia nacional puede esperar…&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Oscar Vega Marín, lugarteniente desorientado del inefable ex vocero Alejandro Poiré, hoy señor de la política, fijó la  cifra de ejecutados del sexenio en 20 mil. ¿Se habrá referido a los muertos de la guerra sucia? Quizá a los muertos de la Cristiada. Escondiendo sus intenciones en un lenguaje cibernético le informó a Ciro Gómez Leyva que la cifra de ejecutados en 2011 “está en construcción”, y que la actualización lleva tiempo…&lt;br/&gt;</description>
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      <title>Mis tres libros</title>
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      <pubDate>Thu, 5 Jan 2012 13:55:54 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2012/1/5_Mis_tres_libros_files/books3.png&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object000_1.png&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:66px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;    Muchos escribieron sobre el incidente de Enrique Peña Nieto en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Y muchos aficionados a la lectura nos preguntamos también si hubiésemos podido recitar de improviso títulos y autores de tres libros que nos hubiesen marcado para siempre. La pregunta fue capciosa porque, para quienes han leído, los años borran títulos y autores. Y a quien no ha leído nada le complica todo. Lo obliga a remontarse a la secundaria, donde había qué leer por obligación. De ahí que, bajo esa presión, cualquiera conteste lo primero que le venga en mente, ¡como la Biblia! &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Es evidente que el periodista que interrogó al candidato actuaba de mala fe. Armó una emboscada con tintes electorales; una pregunta destinada a comprometer al priísta y beneficiar a algún otro contendiente. Sólo que no es el estilo de AMLO. Él es más directo. El ardid se acerca más a las marrullerías de los asesores extranjeros que ha usado Felipe Calderón, porque es él quien anda en campaña, persiguiendo la tercera presidencia panista. &lt;br/&gt;Habría que hacerle la pregunta a Calderón mismo, a  quien Miguel Ángel Granados Chapa describió en 2007 como “hombre de pocos libros, cuyos discursos y artículos (carecen) del tono superior que sólo da la cultura”. Ante la presión de una periodista tan incisiva como Denise Maerker, que investigaba el fraude electoral de 2006, no se necesitaba haber contestado “haiga sido como haiga sido”, para enseñar el cobre.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Para escoger tres libros significativos se necesitan tiempo y reflexión. A mí me tomó poco escoger el primero: “La filosofía actual”, de J. M. Bochenski, una encantadora introducción al mundo de las doctrinas filosóficas. Se inicia con los presocráticos, que explicaban el mundo en función de alguno de los elementos naturales, y termina con la fenomenología de Husserl. Lo leí en preparatoria, y marcó para siempre mi interés por la lectura. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Escoger el segundo libro me tomó un par de días. Opté  por las obras del poeta mexicano Enrique González Martínez, autor de “El cóndor prisionero”, que utilicé muchos años después para describir a un subcomandante Marcos que parecía llegar siempre tarde a sus citas con la historia: &lt;a href=&quot;http://bit.ly/sgvDvt&quot;&gt;http://bit.ly/sgvDvt&lt;/a&gt;. Dije que era un actor consumado “que disfrutaba la imagen nostálgica del guerrillero a la Che Guevara”; un actor que dejó pasar su momento, y que en 2006, marchando desgarbado en Paseo de la Reforma en una tarde lluviosa, rodeado de granaderos, estudiantes y operadores políticos, parecía la imagen misma del cóndor prisionero del poeta. Mostraba, igual que el prócer de la altura en cautiverio, &amp;quot;la triste figura de un buitre contemplado con un vidrio de aumento...&amp;quot; &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    El tema está de moda. El País publicó en días pasados un artículo titulado “Léase antes de gobernar”: &lt;a href=&quot;http://bit.ly/sLQPD4&quot;&gt;http://bit.ly/sLQPD4&lt;/a&gt;. En él, filósofos, politólogos e historiadores españoles recomendaban lecturas para el liderazgo ideal. Isabel Burdiel, Premio Nacional de Historia, recomendó “Algo va mal”, de Tony Judt (Taurus): una pequeña joya sobre los estragos del mercantilismo actual, que se está convirtiendo en clásico en ambos lados del Atlántico. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Más cerca de nosotros estuvo la catedrática Amelia Valcárcel. Se preguntó antes de contestar: “¿Lecturas, para un político español?” (parece que habla de los nuestros). Coincidió con algo que dije en 2008 sobre la incultura de nuestros políticos, en el que comparé a Dominique de Villepin (poeta, historiador y ex primer ministro francés) con Vicente Fox (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/tAnz1E&quot;&gt;http://bit.ly/tAnz1E&lt;/a&gt;). Valcárcel dice que en París se ha encontrado dos veces a De Villepin comprando libros, y en España jamás ha visto a un político en una librería. Les da el beneficio de la duda: “será que no voy a las buenas”. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    En lo que todos coincidieron fue en la falta de previsión de los asesores de Peña Nieto. Bernardo Bátiz, ex Procurador del D. F., bibliófilo, abogado, con maestría en derecho y columnista de La Jornada, resolvió el problema en un artículo titulado “La ciudad y los libros”: &lt;a href=&quot;http://bit.ly/sVY8Eg&quot;&gt;http://bit.ly/sVY8Eg&lt;/a&gt;. Con la prosa esmerada que le caracteriza, recomendó excelentes lecturas para quienes aspiren a gobernar la Ciudad. Sugirió obras clásicas de autores como Toribio de Benavente y Bernal Díaz del Castillo. Recomendó familiarizarse con los murales de Diego (no toda la cultura viene de los libros. También del arte: un área olvidada por los presidentes panistas). &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Mi tercer libro se resistió un poco más. Tres obras recientes compitieron: Algo va mal, del que ya hablé, y “Aprender a vivir” (Taurus) de Luc Ferry. El autor, con arte de novelista, explica la aventura del conocimiento: de cómo el cristianismo sustituyó al mundo mágico de los filósofos griegos, y se sostuvo en la cúspide del pensamiento occidental por más de quince siglos. También elegiría “The hare with amber eyes” de Edmund de Waal; la historia de una influyente familia judía, como los Rothschild, cuya saga comenzó en el Siglo XIX y llegó hasta nuestros días; de Odesa a Paris, de Viena a Tokio; el hilo de la trama es cómo pasa de manos una inmensa colección de netsuke, figuritas japonesas labradas en madera y marfil. &lt;br/&gt;</description>
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      <title>Los 60 mil muertos </title>
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      <pubDate>Thu, 22 Dec 2011 13:22:57 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2011/12/22_Los_60_mil_muertos_files/Untitled.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object000_6.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:225px; height:66px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;La semana pasada se terminó oficialmente la guerra de Irak. En forma callada enviaron las tropas a casa y abandonaron el país a la suerte de una democracia prendida con alfileres. La “guerra”, como se sabe, fue desatada por George W. Bush, presidente republicano, pero los demócratas que hoy ocupan la Casa Blanca se sintieron obligados a lavarle la cara al país. Declararon que “valió la pena el sacrificio”, Y que se iban “orgullosos” de haber sustituido a un dictador con un “gobierno democrático”. Los iraquíes piensan diferente: “nos dejaron un país destrozado y sin esperanza”. Se hizo el recuento de las “bajas” en los medios: 4,500 soldados estadunidenses, y 100,000 “daños colaterales”. Estos últimos no son como los nuestros. Son muertos con pedigrí. Tienen número de registro, nombre y apellido, fecha y causa de defunción; edad, oficio y lugar donde ocurrió la muerte. No se clasifican por montones, como “los 26 de Guadalajara”, los “35 de Boca del Río” o “los 70 de San Fernando”. No se entierran en fosas comunes con los nombres genéricos de “sicarios”, o “individuos con antecedentes”, como dijo un ilustre gobernador.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    En el quinto año de gobierno el Semanario Zeta fijó la cifra de nuestros muertos en 60,420. Y como muchos son simplemente clasificados como “sin datos” el gobierno federal no sabe quiénes son el 46.38 por ciento de los muertos:  &lt;a href=&quot;http://bit.ly/rXrZIT&quot;&gt;http://bit.ly/rXrZIT&lt;/a&gt;. Son las “cucarachas” a las que se refirió Calderón en un desayuno con la Armada de México usando un símil ofensivo (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/vMiUtS&quot;&gt;http://bit.ly/vMiUtS&lt;/a&gt;). &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Aquellos, los cien mil iraquíes, fueron clasificados por una ONG, Irak Body Count (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/mN4dd&quot;&gt;http://bit.ly/mN4dd&lt;/a&gt;). Eran maestros, ingenieros, empresarios, empleados de gobierno, estudiantes, mecánicos, vendedores callejeros. Seres humanos como cualquiera otros, sacrificados en busca de las “armas de destrucción masiva” inventadas por Bush y Dick Cheney para quedarse con las reservas petroleras de Irak.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Nuestros muertos, en cambio, sacrificados en aras de otra quimera presidencial (la erradicación del narcotráfico), aparecen burdamente clasificados en un ejecutómetro que lleva un conteo más deshumanizado: “con mensaje”, “decapitados”, “torturados”, “hombres”, “mujeres”. Pero nada más. No se identifican las víctimas ni se persiguen los delitos. &lt;br/&gt;En los estados que cubrió el último reporte de Human Rights Watch (HRW) el organismo detectó “fallas sistemáticas en las investigaciones, que han impedido que soldados y policías rindan cuentas”. Y aunque la Procuraduría de Justicia Militar reconoció haber iniciado 3,671 investigaciones por violaciones contra civiles, sólo condenó a 15 soldados: menos del 0.5 por ciento. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    HRW considera que la práctica de descartar a las víctimas como “delincuentes” es consecuencia directa del doble discurso de Calderón. Por una parte predica que los derechos humanos son “premisa central” de su estrategia, y por la otra insiste públicamente que los abusos cometidos por militares “no son ciertos”, y que el 90 por ciento de las víctimas son miembros de la delincuencia organizada. Ese doble discurso transmite a los funcionarios judiciales el mensaje de que las denuncias son infundadas, y por lo tanto no ameritan una investigación seria, e insinúa a las fuerzas de seguridad que sus abusos no serán cuestionados.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Pero como las prioridades son diferentes y los tiempos políticos son otros, hoy emerge Calderón como defensor a ultranza de los derechos humanos y crítico riguroso del Ejército. Anunció una “nueva” etapa en la lucha contra la delincuencia y siete acciones para ser “más eficaces” en la defensa de los derechos humanos (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/sa4H09&quot;&gt;http://bit.ly/sa4H09&lt;/a&gt;). ¿Es un paso en la dirección correcta? ¿Fue el anuncio del regreso de los militares a los cuarteles? No. La nota de Claudia Herrera en La Jornada puso esas declaraciones en perspectiva: “se dieron en el contexto de la pugna con el PRI por la supuesta intromisión del narcotráfico en los comicios, y dos semanas después de haber sido demandado en la Corte Penal Internacional”. Ese es el verdadero Calderón. No el mandatario en campaña que supuestamente instruyó al gobierno a proteger activistas, periodistas y candidatos; colaborar con la CNDH y acotar el fuero militar. &lt;br/&gt;En 2008 Vincent Bugliosi, fiscal general de Los Angeles, publicó un libro con los postulados que permitirían enjuiciar a Bush por las víctimas de Irak (The prosecution of George W. Bush for murder). Alegó que aquél, como comandante en jefe del ejército, era directamente responsable por enviar a las tropas a perseguir la mentira de las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Y en el caso de México es muy probable que el fiscal de La Haya descarte de entrada los motivos para justificar la guerra de Calderón: sin contar con información precisa ni confiable sobre los verdaderos riesgos del narcotráfico en 2006, sin haber saneado el sistema de justicia ni los cuerpos policiacos, y sin que hoy importen la rendición de cuentas ni la identidad de las 60 mil víctimas. Es evidente que la extradición ocasional de un puñado de capos mediáticos no justifica la masacre de 60 mil mexicanos. &lt;br/&gt;</description>
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      <title>“Muchachos acusadores…”</title>
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      <pubDate>Thu, 8 Dec 2011 13:45:56 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2011/12/8_%E2%80%9CMuchachos_acusadores%E2%80%A6%E2%80%9D_files/Slide1.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object018_1.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:66px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;Así les llamó Gerardo Laveaga, defensor de Felipe Calderón en la demanda entablada por 23,700 personas (hoy 27,000) ante la Corte Penal Internacional. Reconoció que si Calderón quisiera llevar su infundada reconvención a los tribunales mexicanos el tema no sería penal sino civil. Con eso descartó a la PGR, el espantapájaros utilizado para amedrentar a los denunciantes, como en los mejores tiempos de Gustavo Díaz Ordaz. (Surgieron en esa amenaza reminiscencias de “Lecumberri” y del “Campo Militar Número Uno”: subterráneos de terror donde confinaban a los “muchachos” del 68, aunque algunos, como Heberto Castillo, ya no fuesen tan “muchachos”. Ese es el caso de los 23 mil denunciantes, menospreciados por Javier Lozano como “abajo firmantes”, aunque incluyan a un ex Procurador General de la República y a un ex ministro de la Suprema Corte.) &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Laveaga, abogado del establishment, califica a los activistas sociales como “muchachos”. Más comedido que el monstruo de Tlatelolco, que se refería a ellos en privado como “hijos de la chingada, parásitos chupasangre, pedigüeños, cínicos, ¡carroña!”. Con igual vehemencia Lozano calificó a quienes ejercieron un legítimo derecho como “ruines, ignorantes y oportunistas”. Se incorporó sin más a la defensa como abogado oficioso de Calderón, promoviéndose como “buen abogado...para responderles como merecen”. Es escalofriante comprobar que en esta desahuciada administración se están reviviendo fantasmas autoritarios del pasado. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Lo inaudito vendría después. Durante una reunión de las comisiones que dictaminan la miscelánea penal, el presidente de la Comisión de Justicia del Senado, el panista Alejandro González Alcocer, propuso un nuevo capítulo sobre terrorismo que se le escapó a Díaz Ordaz. Su proyecto pretende castigar con penas de 40 años a quienes &amp;quot;presionen a la autoridad…para tomar una determinación&amp;quot; (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/vwcq65&quot;&gt;http://bit.ly/vwcq65&lt;/a&gt;). Con esa indignante y burda medida convertía a los “muchachos acusadores” en “terroristas”. Algunos analistas salieron en defensa de Calderón. Afirmaron que no era asesino ni violador de derechos humanos. Él no mató, ni torturó; no ordenó secuestros, ni violaciones, ni desapariciones. Afectados de memoria selectiva olvidaron que es comandante en jefe del Ejército, y pretendieron aliviarlo totalmente de culpa afirmando que los militares intervinieron “a petición de las autoridades locales”. Eso coincide curiosamente con la defensa que había comenzado a montar Alejandro Poiré: ¡ustedes pidieron al Ejército! &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    En aras de una campaña “amistosa” Enrique Peña Nieto, hoy contrito lector de la Biblia, opinó que la denuncia no tenía “sustento” alguno, porque el mandatario tiene obligación “irrenunciable” de enfrentar al crimen organizado, y ésta “no se puede inhibir o coartar con denuncias” (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/vqvWoP&quot;&gt;http://bit.ly/vqvWoP&lt;/a&gt;). &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    En este galimatías de memoria selectiva todos olvidan que se le advirtió a Calderón oportunamente el peligro de sacar a los militares a la calle. Naciones Unidas, Amnesty International y Human Rights Watch explicaron el riesgo que corrían los derechos humanos, y mencionaron ejemplos palpables de otros países. Algunos analistas, como el que escribe, definimos la guerra de Calderón en 2010 como “guerra civil”, cuando se contaban únicamente 15 mil muertos: &lt;a href=&quot;http://bit.ly/nU9aAy&quot;&gt;http://bit.ly/nU9aAy&lt;/a&gt;. Hoy llevamos 50 mil. Alguien debe detener la barbarie. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    El lamentable percance en el que perdió la vida José Francisco Blake Mora impidió comentar con detalle el devastador reporte de Human Rights Watch (HRW) publicado dos días antes. El título mismo es una acusación inequívoca contra la estrategia de Calderón. No deja lugar a dudas: “Ni seguridad, ni derechos: ejecuciones, desapariciones y tortura en la ‘guerra contra el narcotráfico’ de México”. Dibuja el desaliento que se ha adueñado del país. Después de los 50 mil muertos, y de la entrega a pedazos de nuestra soberanía, uno de los más prestigiados organismos internacionales nos viene a recordar lo que nos negábamos a reconocer. Que nos hemos quedado sin nada: sin seguridad y sin protección a los derechos humanos. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    No logramos detener la violencia, ni el trasiego de drogas, ni la importación de armas de grueso calibre. Se fomentó la militarización. Tampoco detuvimos el narcomenudeo, así que las drogas llegaron a nuestros hijos. El ominoso subtítulo del reporte, “Ejecuciones, desapariciones y tortura”, nos recuerda que ése es el legado de la “guerra de Calderón”, como HRW la llama invariablemente entre comillas.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Una de las conclusiones es alarmante: reconoce que existe una política de seguridad pública, pero que fracasa seriamente en dos aspectos. No ha logrado reducir la violencia y ha generado un incremento drástico de las violaciones graves de derechos humanos. La consecuencia es inevitable: “en vez de fortalecer la seguridad pública la ‘guerra’ desplegada por Calderón ha conseguido exacerbar un clima de violencia, descontrol y temor en muchas partes del país”. &lt;br/&gt;Las instrucciones en 2006 parecen haber sido: “fuego a discreción”. Sin objetivos, sin control de las fuerzas federales y sin clara estrategia de salida.&lt;br/&gt;</description>
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      <title>Comodín</title>
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      <pubDate>Thu, 24 Nov 2011 12:04:25 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2011/11/24_Comod%C3%ADn_files/comodin.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object000_6.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:68px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;Para el Diccionario de Uso del Español Actual “comodín” es un “naipe que puede tomar el valor y hacer las veces de cualquier otro, según la conveniencia del jugador que lo tiene”. Y da un solo ejemplo: “necesitaba un rey pero he cogido un comodín y me sirve igual”. ¿Eso es lo que ha hecho Felipe Calderón? Porque después de cuatro secretarios de Gobernación, y tras las muertes lamentables de Juan Camilo Mouriño y José Francisco Blake Mora, el mandatario necesitaba un rey, con experiencia y credibilidad para dialogar con los partidos políticos, y con autoridad moral para presidir el delicado proceso electoral de 2012. Un interlocutor de nivel con el Ejército, los gobernadores y los otros poderes, para coordinar con firmeza, hoy más que nunca, las tareas electorales y de seguridad nacional, mientras el mandatario se desempeña como presidente del PAN, intentando resucitar un partido maltrecho. &lt;br/&gt;    Calderón necesitaba a un Luis Felipe Bravo Mena, que lo ayudara a conjurar la maldición, pero en su lugar echó mano del último “cuate”: el obsecuente Alejandro Poiré, ajonjolí de todos los moles. Hombre incansable, Poiré ha ocupado ocho puestos en esta administración (más de uno por año). Por eso, en el momento de su designación, el mandatario no tuvo problema alguno para cantar sus virtudes: director, comisionado, coordinador, subsecretario, secretario técnico, vocero, dos meses como director del CISEN y hoy encargado de Gobernación. Según el mandatario, en el escaso año que fungió como subsecretario de Población, Migración y Asuntos Religiosos, adquirió “conocimientos en seguridad, política, materia electoral y migratoria”. No lo dijo, pero como tuvo bajo su manto los temas religiosos seguro que sabe rezar el “Padre Nuestro”. &lt;br/&gt;    La decisión puso de manifiesto lo que todos sabíamos: Calderón, será su propio secretario de Gobernación. No confía. No delega. Es presidente de partido, su propio secretario de Relaciones Exteriores, encargado de seguridad nacional y jefe de política económica. Sirve de interlocutor solitario con las fuerzas armadas y único enlace con el gobierno de Estados Unidos. &lt;br/&gt;Como vivimos un sexenio de superhombres, el curriculum vitae de Poiré no se queda atrás. Informa que, además de sus múltiples puestos administrativos, ha sido a su corta edad maestro del ITAM, director de la carrera de ciencias políticas, maestro y doctor de Harvard, donde impartió clases hasta 2007. Ha publicado innumerables ensayos en libros y revistas especializadas sobre democratización, opinión pública y partidos políticos, y da conferencias magistrales en universidades de México, Estados Unidos, América Latina y Europa. ¡El día para él tiene más de 24 horas!&lt;br/&gt;    El problema es que a pesar de sus merecimientos los partidos de oposición desconfían. Cuando le pidieron a Porfirio Muñoz Ledo su opinión declaró entre bromas: “me sé de memoria los gabinetes de todos los presidentes desde Guadalupe Victoria, pero no los de este sexenio”. ¿Quién lleva la cuenta? El nombramiento de cuatro secretarios de Gobernación (aunque dos hayan sido víctimas de tragedias), y ahora la designación de un comodín, han dejado en la oposición y en los electores la impresión de que ese ministerio, antes piedra angular del sistema, sancta sanctorum del régimen priísta, es hoy un puesto sin facultades decisorias, que simplemente apoya al mandatario. &lt;br/&gt;    Durante los gobiernos del PRI era el más codiciado, no solamente porque se reconocía al secretario como jefe incuestionable del gabinete, sino porque de ahí salían los presidentes: Emilio Portes Gil, Lázaro Cárdenas, Miguel Alemán, Adolfo Ruiz Cortines, Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría. Algunos, como Díaz Ordaz y Echeverría, actuaron como presidentes desde que ingresaron a Gobernación. ¿Quién no recuerda al célebre maestro Jesús Reyes Heroles? ¿El que decía que “en política, la forma es fondo”? ¡Cómo lo necesitamos hoy! Todo cambió con la alternancia. &lt;br/&gt;    Enfoque de Reforma, el domingo pasado, publicó un interesante ensayo titulado “Segob: despacho disminuido”. Atribuye el “adelgazamiento” al despojo sufrido en sus funciones por los gobiernos panistas. Entrevistaron a dos ex secretarios priístas, Manuel Bartlett, y Francisco Labastida. Labastida opinó que “esta secretaría disminuida debilita la gobernabilidad del país”. Para mí el “debilitamiento” comenzó con Carlos Salinas, que delegó todo el poder en José Córdoba Montoya, el omnipotente Jefe de la Oficina de la Presidencia (un chief of staff al estilo gringo).&lt;br/&gt;    Para Bartlett, que conoce la secretaría como pocos, el secretario debe ser “príncipe entre pares…podía citar a los demás secretarios y ordenar sus acciones…era el encargado de mantener las relaciones con los Poderes, con los gobernadores y con todas las fuerzas políticas y sectores del país”. &lt;br/&gt;    El debilitamiento de Gobernación a manos de los gobiernos panistas es entendible. Fue la instancia que negoció con ellos todo el siglo pasado; la entidad que los golpeaba por instrucciones presidenciales; el ministerio que reprimía, perseguía, encarcelaba y controlaba las elecciones. Es lógico que no tengan buenos recuerdos…&lt;br/&gt;</description>
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      <title>En defensa de La Jornada</title>
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      <pubDate>Mon, 21 Nov 2011 23:19:27 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2011/11/21_En_defensa_de_La_Jornada_files/justice2.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object001_3.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:95px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;En 1982, como parte de la “renovación moral” de Miguel de la Madrid, se reformó el concepto de “daño moral” regulado por el Código Civil. La reforma pretendía modernizar el concepto, haciéndolo accesible a las personas físicas y morales. Pero el mismo legislador cerró la puerta a las personas morales, por dar una descripción demasiado detallada de lo que era el daño moral. Utilizó conceptos íntimos, como “sentimientos, afectos, creencias…”, que muchos interpretaron erróneamente como privativos de la persona física. &lt;br/&gt;	Ahora a los hechos: La Jornada sufrió daño moral por una calumnia hecha por Letras Libres, que dirige Enrique Krauze, y por Fernando García Ramírez, autor de un artículo ofensivo cuyo encabezado lo decía todo: “Cómplices del terror”, vinculando a La Jornada con ETA, la “organización terrorista” vasca. El autor afirmó que La Jornada “está al servicio de un grupo de asesinos hipernacionalistas”, y concluyó con una ofensa más: “así se practica todavía el periodismo en México, espero que no por mucho tiempo”. &lt;br/&gt;El texto equívoco del nuevo artículo 1916, y la jurisprudencia y doctrina del pasado, que no hablaban de “daño moral” sino de “reparaciones morales” a “víctimas” de daños y perjuicios por responsabilidad civil, llevaron a los tribunales a concluir que bajo el concepto de “daño moral” el legislador de la reforma había pretendido proteger sólo valores atribuibles a las personas físicas. &lt;br/&gt;	Sin embargo en 2006, en un ensayo sobre daño moral que publiqué en la revista The Harvard Law School Association of Mexico (Año V, No. 5) eché a volar las campanas. Me alentaron resoluciones judiciales recientes (¡una otorgando 20 millones de dólares por daño  moral!), y concluí que “académicos, litigantes creativos y resoluciones favorables estaban desarrollando una nueva doctrina del daño moral, que extendía sin reservas los beneficios del artículo 1916 a las personas morales”. &lt;br/&gt;Me equivoqué. Así lo prueba el estado del litigio por daño moral entablado en 2004 por La Jornada contra Letras Libres. En ese proceso, Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, ministro encargado del proyecto, reconoció el derecho de las personas jurídicas a reclamar daño moral, pero evitó entrar al fondo del problema. Desvirtuó el caso. Lo calificó como un mero “conflicto” entre dos medios de comunicación que alegan derechos diferentes (¡adiós daño moral!). Uno, Letras Libres, sosteniendo su derecho a la “libertad de expresión” (“protegido por la Constitución”, advirtió Zaldívar) , y La Jornada, defendiendo su derecho al “honor y reputación” (que no están “expresamente reconocidos” por la Constitución. Así que salga a injuriar al vecino). Ahí, en la página seis de la “síntesis”, estaba dicho todo. ¡Zaldívar pudo haberse ahorrado las cien páginas de su proyecto!&lt;br/&gt;A partir de ese momento, el “proyecto Zaldívar” se dedica a justificar su teoría del “conflicto entre dos derechos”, pero analizando a fondo la “libertad de expresión” a la luz de la Constitución y los tratados. Porque el “derecho al honor…en el caso de las personas morales presenta mayores dificultades”. Me quedó claro que nuestros tribunales no acaban aceptar las demandas por daño moral de las personas jurídicas. El “proyecto Zaldívar” es una desilusión. Sería injusto que lo aprobara la SCJN. &lt;br/&gt;La demanda por daño moral de La Jornada lleva siete años en la rueda de la fortuna del sistema judicial. Por eso, cuando la Corte decidió ejercer su facultad de atracción hubo esperanza. Se pensó que iría por buen camino. Más aún, cuando se encargó el caso al ministro Zaldívar, jurista moderno que pretende convertir a la Corte en un factor de transición democrática.  De él dije en 2010 en La Jornada, en relación con su proyecto de la Guardería ABC (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/vBiSPv&quot;&gt;http://bit.ly/vBiSPv&lt;/a&gt;), que  “donde otros, por motivos políticos o tecnicismos legales, se quedaban atrapados en la letra de la ley, él iba más allá”. En el caso de La Jornada no fue “más allá”: se quedó atrapado en un sofisma legal construido por él mismo para evadir el análisis del daño moral. Llamado a ser árbitro, se convirtió en defensor del demandado. &lt;br/&gt;Decidió que La Jornada era una “persona con proyección pública”, que podía defenderse por sí misma, y estaba “obligada a tolerar un mayor grado de intromisión en su honor”; que la crítica entre medios de comunicación estimulaba el debate, y que el derecho casi irrestricto a la libertad de expresión, era necesario para la democracia. Calificó las calumnias contra La Jornada, “amparadas constitucionalmente”, como meras “expresiones desabridas y de mal gusto…justificadas por su propósito de causar impacto entre los lectores”. Dijo que en una “democracia…como la mexicana, la libertad de expresión goza de una posición preferencial…frente al derecho al honor”. ¡Increíble! Y más increíble aún: que “la Constitución…requiere la protección de ciertas falsedades para poder proteger el discurso que importa”.&lt;br/&gt;Por eso el excelente editorial de La Jornada del viernes pasado, un acertado e incisivo resumen del proyecto Zaldívar, se tituló ¿”Libertad de expresión o ley de la selva”? &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;* Licenciado y Doctor en Derecho&lt;br/&gt;</description>
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      <title>La gran muralla mexicana</title>
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      <pubDate>Thu, 10 Nov 2011 18:42:37 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2011/11/10_La_gran_muralla_mexicana_files/israeli-wall.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object001_4.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:66px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;Señales van y vienen, pero seguimos ciegos y sordos. Hemos perdido la capacidad de observarnos con los ojos de los demás. “Vamos ganando la guerra”, nos dicen, para que no obstante las apariencias compremos la inverosímil historia de Felipe Calderón, el mandatario ofuscado por la parafernalia militar, rodeado de soldados, marinos y policías federales; nublado por el fragor de la batalla, pero tercamente seguro de la victoria. El gobernante intrépido, que con un claro propósito electoral, o en un esfuerzo desesperado por revitalizar la agonizante industria turística, incursionó en cavidades subterráneas, buceó, escaló y cruzó en tirolesa abismos peligrosos. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    En forma inusitada para un jefe de Estado protagonizó The Royal Tour, mostrando las bellezas de México, mientras irónicamente siete países importantes, antaño enamorados de México y su cultura, emitían “alertas de peligro” en 65% del país. Un total de 21 entidades, incluyendo el Distrito Federal, que esos gobiernos pusieron fuera del alcance de sus ciudadanos, por considerarlas asociadas a los riesgos de la violencia del narcotráfico. Antes conocido por sus playas paradisíacas, joyas arqueológicas, cultura milenaria, gente hospitalaria, música, artesanías y cocina que es patrimonio cultural de la humanidad, México es hoy tristemente identificado por los principales gobiernos extranjeros con la cultura del narco y de la muerte. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Según El Universal, el listado de estados y ciudades peligrosas ha ido en aumento a lo largo del año (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/sIqUFi&quot;&gt;http://bit.ly/sIqUFi&lt;/a&gt;). “Cada país va sumando nombres…para emitir recomendaciones de viaje conforme a los episodios de violencia registrados…como pasó con Veracruz, que se añadió después de la ola de homicidios de septiembre”. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Casi por obligación, el gobierno mexicano se ha opuesto a la objetividad y metodología de esas alertas por conducto de Turismo y Relaciones Exteriores. ¿Piensan acaso las señoras secretarias que esos gobiernos no leen periódicos, ni reciben informes confidenciales de sus embajadas? A Gloria Guevara, secretaria de Turismo, ¿se le ha ocurrido renunciar para reincorporarse a su exitosa carrera corporativa? Conoce las realidades del turismo, habiendo dirigido una empresa internacional que maneja siete de cada diez reservaciones de viaje al país. Debe saber lo inútil que es promover el turismo en una nación que está en guerra civil. ¿Quién hace reservaciones para veranear en Irak, Afganistán o Libia?&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Mientras Calderón mostraba nuestras bellezas naturales, y promovía las joyas arqueológicas de México en medio de la masacre, el gobierno australiano redactaba la siguiente alerta ciudadana: “México tiene una alta tasa de criminalidad, que afecta destinos turísticos populares y playas conocidas. Desde 2008 ha experimentado un aumento dramático en la violencia relacionada con el narcotráfico, incluyendo asesinatos y secuestros generalizados”. Hablan de combates callejeros con armas de fuego, ataques con granadas y coches bomba en lugares públicos. Reconocen el riesgo de que los viajeros se conviertan en “daños colaterales”. ¿Usted nos visitaría o invertiría aquí?&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    A quienes estuviesen inclinados a visitar nuestros casinos el comunicado australiano les advierte que el 25 de agosto de 2011 “hombres armados atacaron un casino de Monterrey, ocasionando la muerte de 52 personas”. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    El servicio exterior inglés no se queda atrás. Previene a los británicos en términos similares: “en septiembre de 2011, en la ciudad de Veracruz, 35 cuerpos fueron tirados en la carretera que conduce a un importante centro turístico. Al día siguiente, 14 cuerpos adicionales fueron hallados en otro punto de la ciudad”.  ¿A quién le interesa visitarnos?&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Las advertencias del gobierno estadunidense describen las últimas confrontaciones entre autoridades mexicanas y los miembros de los cárteles como “choques entre pequeñas fuerzas combatientes donde se emplean armas automáticas y granadas”. No mencionaron la palabra “insurgencia”, favorita de Hillary (que después de pasar por Irak, Afganistán y Libia conoce el tema de memoria). Callaron por miedo a otra enérgica protesta de Calderón. Aseguraron que las confrontaciones armadas ocurren en ciudades y pueblos a lo largo del país. Y en forma sumamente reveladora, terminaron añadiendo que sus funcionarios sólo transitan en vehículos blindados (como en Irak). Por su parte, el último comunicado del servicio exterior francés no aconseja los viajes a Veracruz, “una ciudad en la que grupos delincuenciales se disputan violentamente el control de la plaza”. Recomiendan viajar al país “sólo en circunstancias profesionales inevitables”. Advierten a los viajeros no visitar Monterrey. La lista de “ciudades prohibidas” es interminable. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    La página web de Turismo invita a los viajeros a participar en una cantidad de atractivas actividades turísticas (desde la cultura hasta el deporte). Pero por razones obvias no menciona la inminencia de la muerte. Es un hecho que la guerra de Calderón nos está aislando del mundo exterior y encerrando dentro de una muralla virtual, tan inexpugnable como la gran muralla china. &lt;br/&gt;</description>
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