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      <title>López Obrador: la campaña interminable&#13;&#13;</title>
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      <pubDate>Fri, 26 Jun 2009 10:56:17 -0500</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2009/6/26_L%C3%B3pez_Obrador__la_campa%C3%B1a_interminable_files/obradorsilla1.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object000_7.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:100px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;A principios de 2008, en un artículo titulado “Un conflicto interminable” (La Jornada 21/3/08), llegué a algunas conclusiones que siguen teniendo validez. Observé que en el entorno acrimonioso de las reformas (fiscal y electoral), el país seguía atrapado en el encono y la frustración del conflicto electoral de 2006, y terminé con una advertencia: “mientras la República languidece, seguimos enfrascados en la lucha del ‘voto por voto; casilla por casilla’”.&lt;br/&gt;Hoy, a mitad del sexenio, cuando sufrimos la peor crisis económica de la historia, y la lucha contra el crimen organizado languidece en punto muerto, no hemos superado aún el encono generado por el conflicto electoral de 2006. Vislumbramos un nuevo conflicto electoral, que no debería alcanzar las proporciones del anterior, si no estuviera nuevamente en juego la Presidencia.&lt;br/&gt;En 2008 lamenté que Andrés Manuel López Obrador, enfrascado como estaba en todos los conflictos que amenazaban la gobernabilidad del país, no hubiese querido dejar la lucha poselectoral para una ocasión más propicia, como serían las presidenciales de 2012. Para ilustrar el tema, mencioné la patriótica decisión de Al Gore en 2000, cuando suspendió su lucha presidencial por el bien de la nación, y el conflicto electoral de Kenia en 2008, donde Mwai Kibaki y Raila Odinga le pidieron a Kofi Annan que arbitrara una disputa que amenazaba convertirse en genocidio.&lt;br/&gt;Leyendo el último libro de Roger Bartra, La fractura mexicana (Debate), y ante los acontecimientos de Iztapalapa, pienso que el conflicto electoral de 2009 va a tener, después de todo, consecuencias indeseables (la posible extinción de la izquierda mexicana y la firme entronización del binomio PRI-PAN en 2012). Bartra analiza la derrota de la coalición Por el Bien de Todos en 2006, y predice un importante desplome de la izquierda en 2009, “como consecuencia del lamentable espectáculo de sus actitudes rijosas y de su corrupción interna”. (A una semana de los comicios todas las encuestas coinciden con esa predicción y le otorgan al PRD un tercer lugar en las elecciones para diputados federales.) Bartra, sin embargo, reconociendo los errores de López Obrador en 2006 (llamar chachalaca al Presidente, tolerar la arrogancia de sus voceros y adoptar una actitud poco razonable ante la clase media y los empresarios), atribuye el fracaso de la izquierda a un problema más vasto que la personalidad y decisiones de López Obrador. Reconoce que tras el derrumbe del bloque socialista la izquierda sufrió un lento proceso de sustitución de las ideas por los sentimientos. “Las ideas han ido retrocediendo ante las pasiones.” ¿Y cómo negar esa verdad frente al desmoronamiento del PRD (ocasionado en gran medida por las pasiones que genera López Obrador) y a las pasiones que han aflorado en el conflicto de Iztapalapa? Es obvio que estamos frente a una decisión fundamental de López Obrador: si su propósito no es únicamente medir fuerzas con Felipe Calderón a mitad del sexenio, es un hecho que ha decidido continuar a plena máquina su campaña presidencial hacia 2012.&lt;br/&gt;Desafortunadamente, su campaña no muestra una estrategia diferente; comienza donde terminó el episodio anterior: entre conflictos, descalificaciones, epítetos y desacuerdos destinados a enardecer los ánimos y bloquear el diálogo. Esta forma de campaña podría extinguir a la izquierda mexicana que casi alcanzó la presidencia en 2006. ¿Cómo explicar su actitud? Acusó al TEPJF y a la dirigencia del PRD de operar bajo el manto de la “mafia político financiera” que se ha convertido en su nueva “bestia negra”. Humilló al PRD, “su partido” (al que sólo una amplia base proselitista le impide “mandar al carajo”). Su estrategia en torno al Juanitogate (que de “renuncia” se convirtió en “licencia”) fue un acto arbitrario e ilegal para burlar el sistema electoral, y una falta de respeto al jefe de gobierno y a una asamblea que aún no ha sido elegida.&lt;br/&gt;En su último arranque entabló en contra de los tres últimos ex presidentes, Felipe Calderón y algunos importantes empresarios (los supuestos integrantes de la “mafia” que lo tiene obsesionado), una insensata denuncia penal sin ningún futuro jurídico, destinada a incrementar la crispación de las elecciones intermedias. Basado en un refrito de viejas acusaciones, el “presidente legítimo” rompió nuevamente lazos (y cualquier posibilidad de diálogo) con los principales partidos políticos y con los empresarios. Con el paso del tiempo el mundo ha ido descubriendo el importante papel que juega la apertura democrática en la solución de temas como la pobreza, el medio ambiente, la inseguridad, la salud, las oportunidades económicas, el acceso a la educación y a las nuevas tecnológicas. Por lo visto, en este segundo episodio, López Obrador esconde tras una cortina de populismo sus ambiciones presidenciales, y se aleja nuevamente de cualquier diálogo que favorezca el arribo de la democracia incluyente. Seguimos atrapados entre la fractura irremediable de la izquierda, las pasiones del populismo y la impotencia de la derecha.</description>
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      <title>México y Europa: ¡abstencionismo!&#13;&#13;</title>
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      <pubDate>Fri, 12 Jun 2009 11:41:32 -0500</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2009/6/12_M%C3%A9xico_y_Europa__%C2%A1abstencionismo%21_files/no-votar.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object000_6.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:66px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;La apatía por nuestras próximas elecciones legislativas no es un fenómeno singular. El domingo pasado se cerraron las urnas en los 27 países de la Unión Europea para renovar el parlamento, y según los pronósticos más autorizados se esperaba que cuando mucho 33 por ciento de un enorme padrón de 375 millones de electores participara en los comicios. En forma consistente con el resto del mundo, el abstencionismo europeo ha ido en aumento. La participación fue de 63 por ciento hace 30 años, y en las elecciones de 2004 bajó inesperadamente a 45 por ciento. Los últimos sondeos del fin de semana aseguraban que no participaría más de 33 por ciento en 2009. Aún no se conocen los resultados finales, pero un estudio preliminar hecho por Leo Cendrowicz, publicado en el número más reciente de la revista Time (8/6/09) mostró el enorme desencanto de los jóvenes con el tema de la política. Un estudiante holandés de 19 años entrevistado por el periodista respondió con absoluto desinterés: “no conozco la fecha de las elecciones, pero de cualquier manera es muy probable que no participe”.&lt;br/&gt;En México ocurre algo similar. Muchos de los jóvenes con quienes he platicado sobre el dilema electoral (votar o no votar) han sido más explícitos que el votante holandés: “¿las elecciones?, ¡me valen!” Y entre un número creciente de votantes adultos están proliferando a escala nacional el abstencionismo y la decisión de anular el voto, porque desconfiamos de los candidatos y estamos hartos de la corrupción que prevalece en el interior de todos los partidos políticos.&lt;br/&gt;“¡Seguridad!” ¡Seguridad ahora! ¡Seguridad o renuncio!”, claman con poca originalidad e increíble ingenuidad los candidatos en 2009 (como lo hicieron en su momento los de 2000 y 2006) mientras las cifras de la inseguridad van en aumento, y el número de víctimas de la guerra entre los cárteles de la droga alcanza niveles históricos.&lt;br/&gt;En una Europa plagada de pancartas, carteles partidistas y fotos de los candidatos en cada esquina, Cendrowicz interrogó a una joven de 21 años sobre las funciones y atribuciones del Parlamento europeo. Su respuesta fue típica: “no estoy segura, pero no pienso perder un minuto de mi tiempo investigándolo”. Europa, Estados Unidos, México; es un hecho que el mundo está dividiéndose rápidamente entre los políticos, sus marrullerías y sus ridículos juegos de poder, y los ciudadanos a quienes la “cosa pública” les importa un bledo. La mayoría de los jóvenes entrevistados por Cendrowicz cree que el parlamento es una institución para políticos jubilados: ¡un lugar de retiro! Aunque en el caso de México la creencia es que los candidatos son simplemente aspirantes a una “chamba” bien remunerada mientras aparecen cosas mejores.&lt;br/&gt;Otra queja común entre los europeos (que también encuentra eco en México) es que el parlamento y sus elecciones requieren gastos exorbitantes que de ninguna manera justifican los resultados. ¡Bienvenidos a México, hermanos europeos!&lt;br/&gt;A quienes anunciaron su abstencionismo la diputada Judith Merkies, del Partido Holandés del Trabajo, les envió por conducto de Cendrowicz una dura crítica: “se trata, después de todo, de sus vidas y de su sitio en la comunidad y el mundo”. Aunque después, respetando la libertad de los abstencionistas, añadió resignada: “si la gente finalmente no se interesa y no ejerce sus derechos cívicos, también está en su derecho. Así es como funcionan las democracias”.&lt;br/&gt;Después de mi artículo “¿Usted piensa votar?” (La Jornada, 17/4/09), en el que manifesté mi intención de abstenerme, recibí más de cien comentarios y correos electrónicos de electores que intentaban convencerme de asistir a las urnas para anular mi voto. Casi todos hacían sentido: ¿por qué dejar el resultado de una elección tan importante en manos del voto duro?, me dijeron algunos. Otros afirmaban que en unas elecciones intermedias tradicionalmente marcadas por el abstencionismo la abstención sería una forma de protesta que pasaría desapercibida. Así que alentado por el movimiento nacional de repudio a los partidos he decidido asistir a mi casilla el 5 de julio para anular mi voto. (Estoy en desacuerdo con José Woldenberg, quien afirma que la anulación es injusta porque “no todos los partidos son iguales”. Yo creo que sí lo son; ¡son iguales de malos, iguales de ineficientes e iguales de corruptos!) Estoy firmemente convencido de que los partidos mexicanos, desprovistos de ideología, valores y programas, son parte de ese siniestro “sistema” descrito por Roberto Madrazo, que “vive” mientras el país “muere”. Dulce María Sauri, también ex presidenta del PRI y ex gobernadora de Yucatán, promueve activamente en Youtube el voto nulo, convencida de que los partidos están manipulados por camarillas y poderes fácticos.&lt;br/&gt;El periodista Leo Cendrowicz se quedó analizando mucho tiempo las palabras de Judith Merkies. Finalmente concluyó que si bien es cierto que el abstencionismo electoral y la falta de interés en la política son efectivamente parte de la democracia, son también síntomas evidentes de democracias que no funcionan. ¡Ése es precisamente el caso de México!</description>
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      <title>Espejo de un Estado fallido&#13;&#13;</title>
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      <pubDate>Fri, 29 May 2009 11:30:43 -0500</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2009/5/29_Espejo_de_un_Estado_fallido_files/espejo.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object000_5.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:66px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;Yo robo, tú robas, él roba… ¡todos roban! Acostumbrados a los escándalos políticos, y eufóricos por haber encontrado un argumento más (¡como si no tuviésemos suficientes!) sobre la calidad moral de Carlos Salinas de Gortari, todos nos enfocamos en los señalamientos de Miguel de la Madrid sobre el propio Salinas y su funesta familia. Quién robó. Quién no. Quién se aprovechó de los millonarios contratos de Pemex, y quién cobró tal o cual comisión. Quién, cuándo y dónde tuvo “contactos” (la palabra es demasiado vaga para ser acusación) con el narcotráfico.&lt;br/&gt;¡Pobres de nosotros! Estamos tan acostumbrados a los escándalos banales que nadie, salvo Carmen Aristegui, se enfocó en ese momento en el fondo de la entrevista con De la Madrid. A la pregunta lapidaria de la periodista siguió la contestación devastadora del ex presidente: “¿La justicia estorba para ejercer el poder?” “A veces sí”, respondió asombrosamente De la Madrid.&lt;br/&gt;En ese momento Aristegui supo que estaba en el umbral de una mina de oro que jamás había sido explotada; porque ese tipo de cuestionamientos fueron tabú en los tiempos del PRI, y la cultura del presidencialismo continúa impidiendo el diálogo franco con los mandatarios. “¿La impunidad es condición necesaria para que la maquinaria siga funcionando en México?”, preguntó Aristegui a un De la Madrid apabullado por la evidencia histórica, impulsado por la necesidad de limpiar su legado, o simplemente atrapado por la habilidad de una periodista que lo fue llevando de la mano hasta el momento de la verdad.&lt;br/&gt;“Sí”, contestó a secas. Y con esa palabra destruyó el legado histórico del PRI; un partido que todos sabíamos o sospechábamos había gobernado 71 años al margen del estado de derecho y envuelto en un manto de impunidad (después vendría un lastimoso desmentido que nadie creyó, destinado a reivindicar a Carlos Salinas, no al país). “Sí”, y con esa simple aseveración De la Madrid destruyó la credibilidad del sistema político y reconoció la falla principal de nuestra fibra social.&lt;br/&gt;Aristegui, tan segura siempre de sí misma, se quedó unos segundos sin habla: “Es tremendo lo que dice –balbuceó incrédula–. Es dramático”. “Sí”, volvió a asentir De la Madrid, revelando la triste realidad de nuestro Estado fallido.&lt;br/&gt;Que me perdonen el presidente Calderón y los analistas que rechazan la teoría del Estado fallido con argumentos puntillosos de ciencia política. Un Estado en el que un ex presidente producto del sistema reconoce que la justicia “estorba” para ejercer el poder, y que la impunidad es “condición necesaria” para que funcione el Estado es, ¡aquí y en China!, un Estado fallido. Si la justicia “estorba”, es imposible instalar un Estado de derecho, y cuando la impunidad se vuelve “condición necesaria” para que funcione la maquinaria estatal se derrumban las barreras infranqueables que deben existir entre los poderes Ejecutivo y Judicial; los pesos y contrapesos diseñados para sostener la viabilidad de cualquier gobierno democrático.&lt;br/&gt;En esas condiciones el Ejecutivo, cuya tarea primordial es vigilar el cumplimiento de la ley, se convierte en dictadura. Presidentes cómplices o delincuentes, mandatarios que actúan al margen de la ley, y ex presidentes que viven y mueren en la impunidad, son las coordenadas que fijan el mapa político de la República Mexicana. Echeverría fue exonerado de la matanza de Tlatelolco, y Salinas, acusado por tirios y troyanos de haberse robado “la mitad de la partida secreta”, está convertido hoy (merced a una inmensa fortuna y a su característico desprecio por la ley, que él pretende disfrazar de “pragmatismo”) en factótum de la política nacional. Fox, por su parte, traidor de la democracia y encubridor de su esposa y sus hijastros, viaja con desenfado a Emory University para recibir un doctorado honoris causa (¡Dios bendiga la “inocencia” de los gringos!) por sus dotes de “diplomático” (éstos jamás se enteraron del “nomás comes y te vas”), “colaborador” (¿de Marta?) y “visionario” (por poco me caigo de la silla).&lt;br/&gt;Una segunda entrevista de Aristegui con Roberto Madrazo (que no es ninguna blanca paloma, pero conoce el modus operandi como pocos) le asestó el golpe de gracia a lo que él llama “el sistema”. “El sistema vive y el país está muerto”, declaró quien ha sido gobernador, presidente del PRI y candidato presidencial de ese partido.&lt;br/&gt;Pero eso no debe regocijar al PAN, porque Madrazo, que conoció bien a Fox y negoció con él, acusó al panista de traicionar la transición y la reforma política. “Fue un presidente perezoso e inestable”, concluyó. Ha llegado el momento de abandonar el sillón de la tele para tomar cartas en el asunto. La impunidad es un cáncer que está devorando a la República. Vivimos, como sostiene Madrazo, envueltos en “una delincuencia oficialmente admitida”, donde el Estado mexicano es “un cártel más”, y el crimen organizado un Estado paralelo. “El Estado está colonizado por el narcotráfico”, terminó Madrazo, destruyendo con ese comentario cualquier posibilidad de triunfo en la lucha contra el crimen organizado. ¿Qué sigue?</description>
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      <title>Partidos, ¡vergüenza nacional!</title>
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      <pubDate>Fri, 15 May 2009 11:22:43 -0500</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2009/5/15_Partidos,_%C2%A1verg%C3%BCenza_nacional%21_files/wr.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object000_4.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:92px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;El tema de mi artículo “¿Usted piensa votar?” (La Jornada 17/4/09) mereció un inusitado número de comentarios que demuestran la preocupación por las próximas elecciones y el desencanto con nuestro sistema político. Una cosa quedó clara: ninguno de los lectores confía en los partidos, lo cual destruye el valor de nuestra democracia. Casi nadie confía en el Instituto Federal Electoarl (IFE), antiguo bastión del sistema electoral que permitió la alternancia en 2000. En los 42 comentarios que se subieron a la página digital de La Jornada, y en los nueve recibidos directamente en mi correo electrónico el día de la publicación, casi todos los lectores estuvieron de acuerdo con la inutilidad de ejercer el voto el próximo 5 de julio.&lt;br/&gt;Pero hubo diferencias importantes en la forma en que cada uno planea protestar. Algunos, como yo, optaron por no acudir a las urnas. Otros han creado blogs invitando a no votar o anular las boletas, conscientes de que la abstención deja el camino abierto a las decisiones del “voto duro”. Muchos, sin embargo, impulsados por un respetable deber cívico, pero sin dejar de protestar por el lamentable estado de nuestro gobierno y del sistema político, se disponen a anular la boleta escribiendo leyendas contra los políticos o los partidos. (Un lector anunció que después de registrarse en la casilla destruiría la boleta, lo cual constituiría un delito.)&lt;br/&gt;Las leyendas propuestas para anular el voto reflejan la frustración ciudadana con un país que nueve años después de la alternancia continúa trastabillando en la oscuridad. Varios lectores recomendaron que las leyendas fuesen respetuosas. Uno, al menos, anunció que cruzará la boleta con una frase que resume todo: “¡clase política desvergonzada!”&lt;br/&gt;Al día siguiente de la aparición de mi artículo, Milenio (18/4/09) publicó una nota con el resultado de la Encuesta Nacional sobre Cultura Política y Prácticas Ciudadanas 2008 (ENCUP) de la Secretaría de Gobernación. Las cifras hablan por sí solas. ¡Sólo 4 por ciento de la población mexicana confía en los partidos políticos!, y mientras 31 por ciento tiene confianza en el IFE, 66 por ciento “no considera que las elecciones sean limpias”. En ese orden de cosas vale preguntar: ¿qué son y para qué sirven los partidos políticos? ¿Para qué sostener con fondos públicos instituciones en las que nadie confía? Es ofensivo hacerles el juego a mafias disfrazadas de “partidos políticos”, que operan redituables empresas destinadas a preservar poder, privilegios personales y ganancias espectaculares. ¿Usted apoya la existencia de partidos familiares? (me refiero por supuesto al del niño verde). ¿Está de acuerdo en que existan partidos propiedad de una lideresa magisterial que se adueñó de un “partido confeti” (Panal), y tiene una garra de halcón encajada en el corazón de cada uno de los dos principales partidos políticos nacionales?&lt;br/&gt;Hace dos años, en un artículo titulado “Partidocracia: república del cambalache” (La Jornada, 28/12/07), expresé que la partidocracia que padecemos es una oligarquía: una forma impura de gobierno en donde unos cuantos rigen en beneficio propio. Hoy, más que nunca, confirmo esa creencia. No se sorprenda. La oligarquía es la forma de gobierno que tuvimos con el PRI, aunque ahí los oligarcas estaban concentrados como abejas en un mismo panal. Y oligarquía es la forma de gobierno que prevalece hoy, con la diferencia de que el nuevo monopolio del poder se comparte ahora entre grupos de diversos partidos.&lt;br/&gt;¿Ideología, valores, principios? ¡Por favor! Se trata de ganar votos con comerciales ridículos en la televisión; comerciales que apelan a nuestro “patriotismo”, “espíritu cívico” y “orgullo nacional”.&lt;br/&gt;¿Qué busca el PAN en la próxima elección? Ganar para continuar gobernando en 2012. ¿Qué busca el PRI? Ganar para recuperar la Presidencia. ¿Qué busca el PRD? Ganar para volver a intentar la Presidencia en 2012. ¿Alguien se preocupa por la precaria situación de millones de mexicanos? ¿Quién ejerce el mexicanísimo derecho de “palomear” candidatos? Según Proceso (No. 1694), en el PAN lo ejercieron desde Los Pinos el Presidente y Germán Martínez. Y en el PRI, además de Manlio Fabio Beltrones y Beatriz Paredes, Carlos Salinas de Gortari (que “palomeó” candidaturas plurinominales en favor de familiares y ex colaboradores). En el PRD prevaleció la rebatiña. ¿Usted sinceramente cree que los candidatos “palomeados” por ese reducido grupo de poder vayan a gobernar en beneficio de todos los mexicanos?&lt;br/&gt;En mi artículo sobre la partidocracia mexicana concluí que habiendo desaparecido la ideología y, muertas las propuestas, se desvanecieron las diferencias entre izquierdas y derechas. “Todo es coyuntural: qué me das y qué te doy… un gobierno de toma y daca. La república del cambalache”.&lt;br/&gt;Enrique Dussel, maestro de la UAM, ofreció en días pasados una sencilla y atractiva definición de democracia en el programa de Carmen Aristegui. Existe democracia, dijo, “ahí donde participa un pueblo en la gestión”. ¿Usted piensa sinceramente que después de depositar su voto el 5 de julio participará en la tarea de gobernar?</description>
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      <title>Epidemia del miedo&#13;&#13;</title>
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      <pubDate>Mon, 11 May 2009 11:40:16 -0500</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2009/5/11_Epidemia_del_miedo_files/21.2.9.02-influenza.jpg.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object001_3.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:66px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;Los burócratas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) son como el pollito que predecía el fin del mundo: “¡se va a caer el cielo!”, repetía sin cesar, y el cielo permanecía inmutable. Hoy la moraleja se utiliza para describir a quienes se aferran a la creencia de que algún desastre imaginario es inminente. Los hay pesimistas de todos colores; desde los que predicen el temblor que separará a California del territorio continental, o a México de Centroamérica, hasta quienes aseguran que pronto nos eliminará una hecatombe nuclear.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Los profetas del calentamiento global tienen también sus versiones, igualmente sombrías: el hundimiento de Manhattan y la desaparición de los Países Bajos, para empezar. (Todos ellos harían bien en recordar la suerte de Saddam Hussein, que fue ahorcado tras predecir que respondería a la invasión militar de George W. Bush con “la madre de todas las guerras”.) Los burócratas de la OMS tienen décadas prediciendo la madre de todas las pandemias, y como principal argumento esgrimen invariablemente la influenza española que ocurrió después de la Primera Guerra Mundial en 1918, una catástrofe tan antigua que se convirtió en leyenda, y que según los más recatados mató a 50 millones y, según los alarmistas, a casi 100.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    En los recientes años estos mismos alarmistas han asegurado, con esa certeza de sabelotodo que caracteriza a los “funcionarios internacionales”, que la influenza del SARS (síndrome respiratorio agudo y severo, por sus siglas en inglés) y la gripe aviar serían respectivamente las pandemias que exterminarían a la humanidad. Y nada. Seguimos como si nada. Pero hace solamente tres semanas volvieron por sus fueros para presentar un bicho desconocido, el “virus porcino”. Este, aseguraron, sería finalmente el flagelo que acabaría con la humanidad. Pero una vez que los atemorizados mexicanos nos refugiamos en nuestros hogares para escuchar al secretario de Salud, y ocasionalmente al Presidente, los chicos de la OMS continuaron elevando el nivel de alerta epidemiológica (y el de la presión arterial de los mexicanos) hasta llegar a casi el nivel de pandemia. Después, como siempre, se disculparon. ¡Ya vendrá otra! Y, como despedida, rebautizaron la vulgar cepa porcina con el respetable nombre científico de virus A/H1N1.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Durante la contingencia, gobierno y ciudadanos nos enfrascamos en ese juego en el que alguien te pide que pienses un número, le añadas 100, lo multipliques por dos y le quites el número que pensaste. En la guerra de las cifras cada día teníamos información menos confiable, y ni idea de cómo, cuándo y dónde se inició el brote, ni de quién o quiénes convencieron al gobierno para dar la voz de alarma. Fue cuando la “pandemia mexicana” soltó su carga mortal: una vorágine de especulación e información mediática contradictoria, en la que aparecían cifras tan alarmantes como incongruentes; gobernadores que ocultaban o maquillaban las cifras y muertos anónimos de quienes nunca se revelaron nombres, ocupaciones, circunstancias y fechas en las que ocurrió el contagio o el deceso.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Una ciudad atemorizada se convirtió en escenario de ciencia ficción, primero nublada de tapabocas azules y después convertida en pueblo fantasma. Quedamos a merced de los medios locales, y en manos de un gobierno que presentaba y comentaba información confusa, que paulatinamente comenzaron a contradecir los medios extranjeros y algunos expertos en otras partes del mundo.&lt;br/&gt;Elisabeth Rosenthal, doctora y columnista de The New York Times, que cubrió la influenza de SARS y la gripe aviar en Asia, se reía de quienes aparecían haciendo deporte con tapabocas bajo los rayos del sol y al aire libre (porque los virus se mueren al contacto con el sol). Concluyó con tres recomendaciones sensatas y tranquilizantes: lavarse las manos, evitar el contacto con objetos de uso común y usar tapabocas únicamente en lugares cerrados.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    En medio del terror que infundían el gobierno y nuestros medios de comunicación, fue reconfortante leer en Fox Forum, el 25 de abril de 2009, el artículo del doctor Marc Siegel, “The most powerful virus is fear, not flu” (El virus más poderoso es el miedo, no la influenza). Siegel, un prestigiado epidemiólogo, es autor de dos libros sobre el tema: The Next Pandemic: bird flu or fear (La próxima pandemia: gripe aviar o miedo) y False alarm: the truth about the epidemic of fear (Falsa alarma: la verdad sobre la epidemia del miedo). En su artículo, Siegel afirmó que “la influenza porcina no es el asesino que pensamos, que pierde potencia al transmitirse entre seres humanos, y no es tan contagiosa como se afirma”. ¿Quién asustó a quién y quién inició la desbandada? Es preciso saberlo, porque a medida que volvemos a la normalidad más mexicanos nos preguntamos: ¿hubo negligencia? ¿Faltó liderazgo? ¿Intervinieron intereses políticos? ¿Quién desató la histeria? ¿A quién atribuirle la debacle económica, las pérdidas millonarias, la ruina del turismo, las relaciones diplomáticas dañadas y la crisis de confianza que resultaron más virulentas que el A/H1N1?</description>
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      <title>¿Usted piensa votar?&#13;&#13;</title>
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      <pubDate>Fri, 17 Apr 2009 10:36:47 -0500</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2009/4/17_%C2%BFUsted_piensa_votar_files/votar.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object000_3.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:66px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;    Con una elección nuevamente secuestrada por la señora Gordillo, convertida en factotum de la política nacional, y un Germán Martínez obcecado por la guanajuatización de México, ¿usted piensa votar? Lo felicito, va a ser de los mexicanos disciplinados que asistirán a las urnas por temor reverencial, como lo hicimos inútilmente durante la mayor parte del siglo pasado y lo que va del presente. Antes votábamos por las razones equivocadas: por obligación cívica, por disciplina, para dar buen ejemplo a los hijos, por inercia, porque creíamos en los ridículos rumores de que a los incumplidos se les negaría el pasaporte, o la licencia; votábamos quizá por gratitud con el PRI, que bien o mal nos proporcionaba en forma consistente paz social, infraestructura, respeto internacional, una economía estable y el privilegio de disfrutar nuestras calles y ciudades sin temor a jugarnos la vida.&lt;br/&gt;Hoy, en cambio, hemos descubierto el voto útil y el “voto de castigo”, así que con ellos regresamos a votar años después por las razones equivocadas: para castigar los errores del partido en el poder o apoyar alianzas inconfesables, aunque con ello estemos castigando a una frágil democracia manipulada por asesores extranjeros y desprovista de ideología nacional.&lt;br/&gt;Hoy votamos “a la gringa”, apoyando o rechazando candidatos mediáticos, cuando en el pasado casi todos votaban por el PRI, porque el PAN era un partido sectario para iniciados por el que votaban los católicos recalcitrantes, quienes décadas después continuaban lamentando las leyes que promovían la educación laica y prohibían (de nombre, al menos) la manifestación pública de los actos religiosos; los derechistas a ultranza, para quienes la política nacional estaba secuestrada por masones, descreídos, ladrones y comunistas.&lt;br/&gt;El PRI ofrecía beneficios tangibles: hospitales, carreteras, escuelas y paz social. El PAN, en cambio, predicaba una ideología nebulosa basada en “valores eternos”; una democracia a la que sólo se llegaba, según la doctrina de los fundadores, tras “una brega de eternidad”. Así presentada, la democracia panista se parecía al reino de los cielos, adonde llegaban únicamente quienes se conservaban en estado de gracia. Pero como la política es de este mundo, y se traduce en acción y solución de problemas prácticos, los panistas jamás llegaban al poder. Se conformaban con seguir “educando” al pueblo en los beneficios de una etérea democracia que a la postre sería traicionada por Vicente Fox, y que hoy lamentablemente ponen al servicio de la señora Gordillo (¡los padres fundadores deben estar revolcándose en la tumba!). El neoliberalismo salinista mató al PRI de ideología revolucionaria, obrerista y solidaria con los intereses de las clases populares. Pero Fox lo enterró. Tras los excesos salinistas, Fox, astuto empresario de cuestionable cuño panista, interesado únicamente en los beneficios económicos del poder y asesorado por politólogos extranjeros, nos convenció de que era el momento de ejercer el “voto útil” y el “voto de castigo”. Así que nuestro primer ejercicio libre de ese derecho fue también por razones equivocadas.&lt;br/&gt;Hoy, después del sexenio presidencial de la esperanza traicionada y las ilusiones rotas, y en medio de otro mandato panista que ha desatado una auténtica guerra civil para erradicar (¡menuda tarea!) el crimen organizado, algunos mexicanos se preparan a ejercer nuevamente el inútil voto de castigo. (Y en cuanto al avance de una guerra amorfa que cada día se parece más a la elusiva “guerra contra el terrorismo” de George W. Bush, el domingo pasado Arturo Sarukhán reiteró en CBS que no somos un “Estado fallido”, pero reconoció que hay estados del país donde los turistas ciertamente corren peligro. Se olvidó de incluir a los mexicanos.)&lt;br/&gt;La realidad es que tenemos una “democracia” que se traduce en la estéril libertad de votar, aunque otros escojan los candidatos y no se respete el voto ni se cumplan las promesas. Todos quieren ganar elecciones, pero nadie quiere gobernar. ¿El PAN sabe gobernar? ¿El PRI puede volver a gobernar? ¿Y el PRD, inmerso en el embrollo de las “izquierdas” (“nueva”, “unida”, ¡fracturada!), llegará a gobernar?&lt;br/&gt;Yo, por lo pronto, me resisto a votar en julio por cualquier partido principal cuyos dirigentes suscriban alianzas con los “partidos confeti”. ¿Votar para perpetuar el redituable negocio personal de la familia del niño verde? ¿Votar por cualquier alianza con la que la señora Gordillo perpetúe su inusitado control tripartidista? (A propósito de la mujer a quien dos de sus biógrafos bautizaron como “doña Perpetua”, hay que leer la magnífica descripción que hace Luis Hernández Navarro (La Jornada 8/7/08) sobre las tácticas sindicales y políticas de la maestra, a quien él llama atinadamente Elba forever.) ¡Por favor!, no quiero saber a quién beneficie o perjudique mi abstinencia. Este 5 de julio déjenme en paz. Me quedo en casa ajeno a los chantajes del voto útil y del “voto de castigo”; ajeno a las obligaciones cívicas de un país que no ha encontrado la democracia y está perdiendo el rumbo.</description>
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      <title>Tlatelolco: genocidio sin culpables</title>
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      <pubDate>Fri, 3 Apr 2009 10:04:50 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2009/4/3_Tlatelolco%3A_genocidio_sin_culpables_files/matanza_tlatelolco.jpg.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object001_2.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:66px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;Eufórico, por una victoria judicial que es una vergüenza para México, el penalista Juan Velázquez se mostró contento, satisfecho, orgulloso. Acababan de exonerar de la matanza de Tlatelolco a Luis Echeverría. “El juicio más importante en la historia moderna de México”, declaró sin recato; “es la primera vez que se acusa y se apresa a un ex presidente… y por genocidio”, añadió, como diciendo: “admiren la magnitud de mi proeza”. Se refirió con socarronería a Ignacio Carrillo Prieto como “el fiscal del pasado”, y le agradeció, entre bromas y veras, y por inverosímil que parezca, el “favor” de haber sometido a su cliente a juicio, porque así, en el marco de un proceso legal, Echeverría pudo finalmente probar su inocencia.&lt;br/&gt;Estos litigantes son frecuentemente miopes, eternamente encorvados sobre la letra de la ley; una especie maniquea al servicio de seres de cualquier calaña. Jamás se detienen a analizar el delito ni su impacto social, su meta es exonerar al cliente. Para Velázquez, existen ahora dos verdades sobre Tlatelolco: una, con tinte despectivo, “el dicho de la gente”, y otra “absolutamente distinta”, el fallo del tribunal.&lt;br/&gt;En boca del penalista la frase “absolutamente distinta” adquiere categoría de verdad inmutable. Un edicto papal. Sólo que todos sabemos cómo y dónde se obtienen algunos fallos de nuestros venerables tribunales; las complicidades, amistades e intereses que empujan las sentencias por las inmundas cañerías del sistema; las conversaciones sotto voce en los pasillos de tribunales; los cafetines donde se fraguan acuerdos que harían palidecer a la bolsa de valores. Todos sabemos de las interpretaciones tortuosas de leyes y reglamentos que parecen redactados ex profeso para interpretarse en beneficio del mejor postor.&lt;br/&gt;Velázquez pretende burlarse de la historia y de los muertos de Tlatelolco: los encierra en un archivero al que denomina despectivamente “el dicho de la gente”. La historia oficial, en cambio, parece insinuar el jurisconsulto con un gesto napoleónico, es la que él contribuyó a plasmar en un fallo inverosímil; una sentencia ignominiosa que habrá de tener implicaciones catastróficas para la democracia mexicana.&lt;br/&gt;Se equivoca Velázquez, lo que hace “histórica” su sentencia no fue la exoneración del ex presidente; fue la confirmación de que 40 años después continúa vigente el mismo sistema político que permitió la matanza de Tlatelolco. Tampoco es cierto que la única verdad sea la que aparece en la letra descarnada de un fallo judicial que contradice abiertamente el modus operandi del presidencialismo absolutista de Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría. ¿Dónde vivió Juan Velázquez del 64 al 76? ¿Soldados que disparan contra inermes estudiantes sin autorización presidencial o anuencia de Gobernación? Cada día surgen más indicios y testimonios que fortalecen la tesis de quienes afirman que Echeverría orquestó el conflicto, y lo resolvió con el operativo que conocemos, como parte de su estrategia para llegar a Los Pinos. (Como diría el niño verde, chamaqueó a GDO.)&lt;br/&gt;No cante victoria aún, licenciado Velázquez, el “dicho de la gente” no es únicamente la palabra de politólogos de café; es también la opinión de prestigiados analistas e historiadores que continúan desentrañando un suceso que cambió la historia de México y que continúa siendo un obstáculo para el avance de nuestra democracia.&lt;br/&gt;De acuerdo con Milenio (27/03/09), el magistrado José Guadalupe Luna Altamirano (cuya tesis de amparo fue ratificada por el quinto colegiado en materia penal) concluyó que “no existía prueba alguna, ni siquiera indiciaria, que demostrara que Echeverría preparó, concibió o ejecutó la matanza estudiantil… en la Plaza de las Tres Culturas” (o “de las sepulturas”, como la apodó Demetrio Vallejo, o “de los sacrificios”, como la llamó Octavio Paz después de la tragedia).&lt;br/&gt;El magistrado (qué digo “magistrado”: ¡mago!) logró un milagro de proporciones bíblicas: hubo genocidio, sí, pero no hubo culpable. (Debe haber sido obra de Satán.) Pretende reivindicar a los muertos (“ocurrió, sí, ese delito de lesa humanidad, y no ha prescrito”), pero se burla de los vivos, porque mata por otros 40 años (quizá para siempre) la posibilidad de que, enfrentando el pasado, encontremos por fin la vía para establecer un sistema democrático. Después, curándose en salud, este melindroso purista del derecho declaró que “su resolución se encontraba completamente exenta de todo tipo de “cuestiones sentimentales, humanitarias, ideológicas, sociales o políticas”. (Debió reconocer que también estuvo exenta de sentido histórico, compasión, altura de miras y patriotismo.) Se basó en razones “estrictamente jurídicas”. Su fallo fue obra de un robot: ¡un Terminator con inteligencia artificial impartiendo justicia! Al final, un Velázquez compasivo declaró que en ese mismo instante iría por el ex presidente. Intentaría subirlo a su coche “para darle una vuelta a la manzana como símbolo de que había logrado su libertad” (La Jornada 27/03/09). Ya lo decían los romanos: “cuán pasajera es la gloria”.</description>
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      <title>Por fin, ¡los marines!&#13;&#13;</title>
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      <pubDate>Fri, 20 Mar 2009 23:05:10 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2009/3/20_Por_fin,_%C2%A1los_marines%21_files/marines_1.jpg.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object000_2.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:66px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;Si ha visto películas de la Segunda Guerra Mundial ya conoce el guión, y el final feliz; el happy ending en el que la chica se besa con el marinerito en Champs Élysées el día de la liberación de París.&lt;br/&gt;Pues ahora transporte la escena al Paseo de la Reforma, donde un apuesto marine besa a una beautiful seniorita frente a la embajada de Estados Unidos el día feliz en que las fuerzas armadas de las barras y las estrellas nos entregan un país recién liberado del crimen organizado; liberación es liberación, qué más da, nazis por narcos.&lt;br/&gt;Eso sería para Mike Mullen la culminación de la cooperación entre los dos países; regresar a la política “del buen vecino” de Franklin D. Roosevelt, en la que nosotros éramos los “buenos”, y ellos los vecinos. Parafraseando la Marcha triunfal de Rubén Darío, “ya se oyen los claros clarines (¡más claro ni el agua!). ¡La espada se anuncia con vivo reflejo; ya viene, oro y hierro, el cortejo de los marines!”&lt;br/&gt;¿Cree que la elevación de El Chapo a la lista de Forbes es casual? Por favor, es el golpe maestro: “Miren, su país es un desastre: sus narcos se codean ahora con la crema y nata de sus financieros y sus capitanes de industria”. ¿También erradicarán los marines la corrupción inmemorial de gobernantes y policías, y la venta de armas?&lt;br/&gt;El embate comenzó con la Iniciativa Mérida, y adquirió impulso con declaraciones que nos calificaron de “Estado fallido”, a la par con Pakistán; un peligro para la seguridad de Estados Unidos. Pakistán, porque tiene armas nucleares, y nosotros porque cuando llegue el colapso anunciado avasallaríamos la frontera. Recuerde que Dennis Blair, nuevo director de Inteligencia, declaró en el Congreso que la crisis económica, y no el terrorismo, constituye la mayor amenaza para la seguridad de su país; aseguró que “la intensidad de la crisis amenaza con derribar gobiernos y generar oleadas de refugiados”. Palabras con dedicatoria.&lt;br/&gt;Después Robert Gates, secretario de Defensa, explicó motu proprio en cadena nacional los beneficios de “ayudar a México” en su titánica lucha contra el crimen organizado, y elogió la valentía del presidente Calderón. Acto seguido (porque esta es una obra en muchos actos) vino Mullen, jefe del Estado Mayor Conjunto, para buscar “maneras de mejorar la cooperación entre las fuerzas militares de los dos países”.&lt;br/&gt;Estos gringos saben de marketing. Inventaron que tenemos una larga historia de “cooperación militar”, y para probarlo arrastraron a Mullen a convivir con veteranos del Escuadrón 201, a quienes describió como “águilas aztecas que protegieron a las tropas de tierra y volaron misiones en apoyo de las operaciones navales de Estados Unidos”. ¿Cómo se llamó esa película? ¿Fue en la que Anthony Quinn, noble latino, murió conteniendo a un batallón de alemanes para que los güeros pudieran escapar?&lt;br/&gt;Recordemos que desde 2005 un grupo de militares, ex directores de la CIA, funcionarios y ex funcionarios de México, Canadá y Estados Unidos se reúnen sigilosamente en algún lugar apartado para discutir, por increíble que parezca, los escenarios que podrían llevarnos a la integración de los tres países. (“¿Integración con Estados Unidos?” fue el título del artículo que publiqué sobre el tema en La Jornada el 17/10/08.)&lt;br/&gt;Habrá quienes se regocijen. Imagínese a los mismísimos rubios que liberaron Bagdad repartiendo barras de Hersheys en el Zócalo, o asoleándose en las playas de Marcelo Ebrard (¡atención beautiful senioritas!, ésta es la oportunidad de obtener su green card). Esos sí meterían orden; acabarían con Elba Esther, con las marchas de los maestros y los encuerados de los 400 Pueblos. Su récord es impecable: ¿dónde han intervenido sin desatar una guerra civil? En Irak iban por Hussein y terminaron matando a 100 mil civiles y perpetrando el robo del siglo: las segundas reservas petroleras del mundo.&lt;br/&gt;Imagínese las represalias del crimen organizado, y la violencia por el calentamiento de la guerra entre cárteles para defender un territorio que será cada día más preciado. Si escucha que vienen como “asesores”, como anunció Calderón, salga corriendo. Así ingresaron a Vietnam, donde John F. Kennedy envió 700 oficiales para prestar “ayuda humanitaria”, y terminaron con un ejército de medio millón, cuando, derrotados por el Vietcong, con el país destrozado y con la cola entre las patas, abandonaron Saigón huyendo de Ho Chi Minh.&lt;br/&gt;Cuando trasladen a los marines a México en 2010 abandonarán Irak con igual ignominia. (Ellos felices, ¿se imagina: cambiar las tormentas de arena por Acapulco?) Blair volvió a la carga de nuevo, advirtiendo que el gobierno mexicano perdió parte del territorio, y que eso “erosionará la influencia política de EU”. Mientras tanto, Calderón dejó ver que México está cediendo: admitió que “la ayuda consistiría en compartir tecnología, información y datos de inteligencia”.&lt;br/&gt;¡Bienvenidos a la república bananera de Vietnam! ¡Aprenda inglés! ¡Atención franeleros!, vendrán muchas Humvees (¿cómo se dice “se la lavo, mister”?). Contribuya a comprometer aún más el remedo de soberanía que nos legó el neoliberalismo.</description>
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      <title>Fox, ¿ahora, escuela para políticos?&#13;&#13;</title>
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      <pubDate>Fri, 6 Mar 2009 10:32:05 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2009/3/6_Fox,_%C2%BFahora,_escuela_para_pol%C3%ADticos_files/50922-05.jpg.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object001_1.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:69px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;Aquí puede venir el panista, el priísta, el perredista, el verde ecologista”, ofreció orgulloso y dicharachero Vicente Fox, como si estuviera ofreciendo frutas y legumbres en un mercado al aire libre. Se refería al Centro Fox, donde en este año electoral se inaugura el primer curso de marketing político denominado Una campaña exitosa. Al leer “marketing político” sabemos de inmediato que la ideología brillará por su ausencia. Estamos frente a un hombre que continúa obnubilado por el pragmatismo a la americana. El time is money, donde el propósito es ganar con verborrea y frases hechas. Así ganó la Presidencia. Nos atiborró de alimañas, tepocatas y víboras prietas, con la promesa de instalar un gobierno democrático. Todos recordamos la promesa de resolver el conflicto de Chiapas en 15 minutos.&lt;br/&gt;Bueno, pues ahora este mismo hablador promete convertir en políticos ganadores a los aspirantes a puestos públicos en 2009. Todo en fast track, “con un día de entrenamiento intensivo”. ¡Como si se tratara de aprender a hacer enchiladas por televisión! Es obvio que el cocacolero sigue vendiendo, sólo que ahora vende “consejos electorales”.&lt;br/&gt;Así continúa su próspera sociedad con Rob Allyn, el publirrelacionista texano que se jacta de haberlo llevado a la Presidencia, a la vez que aprovecha esa relación para promover las operaciones de sus clientes comerciales en México. Cada aspirante a diputado, presidente municipal o gobernador que tome el curso será un cliente en potencia. Una de las materias ofrecidas, “¿cómo manejar la imagen pública?”, delata el estilo de Allyn, verdadero autor de las “memorias” de Fox. Quienes las hayan leído saben que el libro tuvo tres fines comerciales: vender entre los directores de las principales multinacionales que operan en México una historia distorsionada de la supuesta transición mexicana hacia la democracia. (El libro es, decía yo, en un artículo titulado “Fox: historias de vaqueros” (La Jornada, 19/10/07), “una historia escrita para gringos, en la que aparecen caricaturas de México y de nuestro sistema político”.) El segundo propósito era presentar al mundo empresarial de Estados Unidos, tan proclive a premiar la audacia y el éxito, la “sorprendente” historia del granjerito que subió de repartidor a presidente de Coca-Cola, y que después derrocó a una de las más largas y siniestras dictaduras del siglo XX: un típico relato hollywoodense (Luke Skywalker derrotando a Darth Vader). El tercer objetivo era el más sencillo, pero el más peligroso: vender a incautos lectores extranjeros su coyuntural victoria electoral como una auténtica transición a la democracia. Entre extranjeros que desconocían nuestro entorno político en 2000 era fácil vender gato por liebre: alternancia por democracia.&lt;br/&gt;El tipo no tiene remedio. Es obvio que sufre de protagonismo incurable. Ofrece compartir en el programa “secretos prácticos”. ¿Será en este módulo donde enseñará a hacer orejas de burro con las boletas electorales de 2009? ¿O quizá en el que revelará cómo darle la vuelta a la ley para fundar una asociación paralela al partido (¿recuerda Los Amigos de Fox?). Vendrán maestros de la Universidad George Washington (¡con lo que éstos saben de política nacional!) Él, por supuesto, ofrece impartir una clase. ¿Lo hará al alimón con Martita, como en las “conferencias magistrales” que, instigados por Rob Allyn, impartieron en pueblos rabones de Texas y California para promover las “memorias”?&lt;br/&gt;La campaña, el libro, y ahora los cursos de capacitación política, muestran a un Fox manipulado por Allyn; el hombre que arrastró al ex presidente por Estados Unidos para impartir conferencias, conceder entrevistas frente a medios electrónicos hostiles y firmar copias del libro en centros comerciales. Como el hombre propone y Dios dispone, la promoción del libro coincidió con las revelaciones de los negocios de Marta y su prole, y la falta de honradez de Fox. Así fue como presenciamos la patética imagen de un ex presidente intentando justificar su gestión frente a imberbes periodistas de CNN que lo acusaban de corrupción. “No Claudia (Palacios) no es cierto. Déjalos que investiguen, déjalos” (hablando del jeep rojo). Y después llamando en televisión “vulgar y pobre imbécil” al conductor de Telemundo que le preguntó sobre las propiedades de Marta Sahagún, mientras su manejador le gritaba imperioso tras bambalinas: “¡Vicente, tenemos que irnos!”&lt;br/&gt;La imagen de un Fox manipulado no es ninguna novedad. Basta comparar al sencillo ranchero de Guanajuato antes y después de la boda, y después de las joyas y los vestidos de firma; antes y después de las ridículas aspiraciones presidenciales de Marta Sahagún; antes y después de las revistas del corazón, y de la anulación del matrimonio en la Rota.&lt;br/&gt;Con el triste estado que guarda la política nacional, yo les recomendaría a los estudiantes de Fox que mejor se matriculen en la licenciatura para Payasos que ofrece la Universidad Mesoamericana de Puebla. Quedarían mejor preparados para triunfar en el cada día más insólito mundo de nuestra partidocracia.</description>
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      <title>Catastrofismos&#13;&#13;</title>
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      <pubDate>Fri, 20 Feb 2009 11:50:25 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2009/2/20_Catastrofismos_files/news.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object000_1.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:72px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;El Presidente criticó el día de la Constitución a quienes en el contexto de la crisis se convierten en agoreros de males y calamidades. “Catastrofistas”, los llamó, y los responsabilizó del “catastrofismo sin fundamento”, que daña sensiblemente al país y su imagen internacional, ahuyenta inversiones y destruye empleos. Pidió “hacer a un lado el alarmismo que ignora los esfuerzos de todos”. Pero días después, en el marco del foro legislativo México ante la crisis: ¿qué hacer para crecer?, saltó la liebre donde menos se esperaba. Alguien que maneja el tema como pocos, y de quien jamás se podría decir que habla de cuestiones económicas “sin fundamento”, anunció el apocalipsis. Y con la gravedad de quien va recitando mecánicamente las siete plagas bíblicas de la ira de Dios, el agorero pronosticó, sin buena sintaxis, pero con pleno conocimiento de causa, un rosario de desdichas: “va a haber una caída importante del comercio internacional”. (Algo que Barack Obama, otro catastrofista, venía señalando desde su toma de posesión: “si no se aprueba el paquete de estímulos económicos la crisis se convertirá en una catástrofe”. Con eso convenció finalmente al congreso estadunidense.) Pero el oráculo mexicano continuaba incontrolable: “va a haber desempleo como no se conocía desde los 30; van a quebrar muchas empresas chicas, medianas y grandes. Va a desplomarse el PIB y va a haber cierre de comercios”, concluyó. Consciente de la gravedad de sus palabras, el augur nacional, mostrando la seguridad de quienes tienen el poder sobrenatural para entender el canto de las aves, se disculpó con humildad: “no quiero ser catastrofista”, ¡qué va! Pero nos dejó sus amenazadoras palabras de tarea, “porque es mejor prevenir que lamentar”. Eso fue suficiente para que Carlos Slim nos bajara de la nube en que andábamos, y destruyera de golpe y porrazo la teoría del catarrito. Se alebrestó el avispero y salieron en defensa del régimen los hombres del presidente.&lt;br/&gt;Javier Lozano, calificado por Porfirio Muñoz Ledo como “pistolero verbal del gobierno”, le advirtió a Slim que “cuidara sus palabras”. No sé si para recordarle que sus señalamientos podrían destruir la credibilidad del gobierno, o a manera de advertencia: una especie de “se puede usted arrepentir”. Haiga sido como haiga sido, en su noble papel de defensor del gobierno, Lozano, incontrolable, osó preguntarle al empresario más importante de México: “¿cuál va a ser su contribución para enfrentar la crisis?”, olvidando que las innumerables empresas del Grupo Carso le proporcionan empleos directos e indirectos a millones de mexicanos. Para finalizar, le lanzó al profeta un golpe bajo que se convirtió en autogol: “ese modelo que hoy critica es el que le ha permitido ser precisamente el segundo hombre más rico del mundo”. Aunque Slim jamás criticó modelo alguno; expuso simplemente su versión de la crisis. (¿Sabe Lozano que en Europa hay 150 mil empresas en quiebra, y que en opinión de la Organización Internacional del Trabajo la recesión mundial podría cobrar 50 millones de empleos al finalizar 2009?)&lt;br/&gt;Slim y Obama no son los únicos catastrofistas. Dennis Blair, nuevo director de inteligencia de Estados Unidos, declaró ante el congreso que la crisis económica (y no el “terrorismo” de George W. Bush, ni Al Qaeda ni el Talibán) constituye la mayor amenaza para la seguridad de Estados Unidos y del mundo (La Jornada 13/02/09). Blair aseguró a los legisladores que la intensidad de la crisis económica “amenaza con derribar gobiernos, generar oleadas de refugiados y minar la habilidad de los aliados para contribuir efectivos militares o ayuda humanitaria”. Con eso, las predicciones de Carlos Slim se convirtieron en juego de niños.&lt;br/&gt;Antes, en Davos, el Presidente había rechazado vigorosamente que México fuera un Estado fallido, como han insistido los analistas militares de Estados Unidos. El colapso económico anunciado por Blair se presentó como “el peligro más grave que hemos enfrentado en décadas, tal vez siglos”. En México, la dramática caída del peso, el desempleo, el crecimiento de la cartera vencida y la reducción sustancial de las remesas (además del regreso de quienes no encuentran empleo en Estados Unidos) podrían desencadenar una escalada del crimen organizado en su carrera por continuar retando al gobierno y desestabilizando al país.&lt;br/&gt;Es conveniente recordar que al día siguiente de un documento en el que el presidente aseguró a la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas que en breve regresaría el ejército a los cuarteles (Milenio 28/11/08), la Defensa anunció que continuaría el combate, reconociendo lo que todos sospechábamos: que el narcotráfico “ha puesto en riesgo la viabilidad del país”.&lt;br/&gt;El presidente mismo, no obstante la enérgica defensa que hizo en Davos, había concedido previamente en España, en una reveladora entrevista otorgada a El País en junio de 2008, que el crimen organizado había comenzado a “oponer su propia fuerza a la fuerza del Estado, a oponer su propia ley a la ley del Estado, e incluso a recaudar contra la recaudación oficial”.</description>
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      <title>“Trono” de oro&#13;</title>
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      <pubDate>Fri, 6 Feb 2009 13:24:21 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2009/2/6_%E2%80%9CTrono%E2%80%9D_de_oro_files/quit-smoking-burning-money.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object002_1.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:66px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;Se necesita ser estúpido, o desvergonzado, o ambas, para defender a capa y espada los bonos que por 4 mil millones de dólares John Thain, ex patrón de Merril Lynch, otorgó a sus ejecutivos con dinero del rescate bancario. En un mundo que arrojó 75 mil desempleados el mes pasado, este insensato declaró a CNBC que “si no le pagas bien a tu gente se va”. ¿Adónde, grandísimo idiota, si nadie está contratando, sólo despidiendo? Eso nos da la medida de la arrogancia de este torpe, con cara de extraviado, que sufre un alarmante caso de autismo corporativo. ¡Que se larguen todos!, como él mismo fue despedido con cajas destempladas por el consejo de Bank of America al sospechar que había maquillado las cifras de Merrill Lynch antes de la fusión, e incurrido en gastos por más de un millón de dólares para redecorar sus nuevas oficinas.&lt;br/&gt;Desempleado, y cuestionado por los medios, el cara de bobo alegó en su defensa que la oficina asignada por Bank of America no estaba a la altura: “era muy diferente a la decoración a la que estaba acostumbrado en Merrill Lynch”. Y en esas condiciones “le resultaba difícil trabajar”. Por eso decidió remodelar “a como diera lugar”.&lt;br/&gt;Maureen Dowd reveló la semana pasada en The New York Times algunos de los objetos adquiridos por este débil mental para sus nuevas oficinas con dinero de los contribuyentes: cortinas de 28 mil dólares y dos sillas antiguas por 87 mil. En su comedor privado, el mentecato instaló un candil de 13 mil dólares y seis sillas que costaron 37 mil. Sintiéndose rey, y seguramente orgulloso de haber evitado, merced a la fusión con Bank of America, las demandas de los miles empobrecidos por Merrill Lynch, este Amo del Universo (como se conocía a los altos ejecutivos de Wall Street en el antiguo régimen del capitalismo salvaje) decidió que para presidir dignamente como jefe de “banca global” en su nueva empresa necesitaba un “trono” a la medida de su estupidez. Sí, un “trono” que sirviera de símbolo de una vida miserable. Así que adornó el baño de sus nuevas oficinas con un excusado antiguo montado sobre patas rococó. Ahí, regodeándose en el incienso de su propia inmundicia, en un asiento de 35 mil dólares, el alto ejecutivo esperaba pasar las horas cavilando cómo justificar el bono que seguramente exigiría al terminar 2009. (Ojalá algún acucioso reportero investigue la genealogía de esta pieza de museo: ¿qué ilustres traseros habrán precedido al de John Thain en esa bacinica de lujo?) Hay que quitarse el sombrero. El “trono” fue, por lo menos, una manera realista de reconocer lo que es, y para lo que sirve. En eso hubo consistencia.&lt;br/&gt;En Citibank tampoco cantan mal las rancheras. Los ejecutivos del grupo ordenaron la compra de un nuevo jet corporativo de 50 millones de dólares, tras haber reportado pérdidas por 28 mil millones en 2008, y participado en el paquete de ayuda financiera por 345 mil millones. Ésa fue la gota que derramó el vaso. Timothy Geithner, nuevo secretario del Tesoro, los obligó a cancelar la compra del avión. Y Barack Obama, desde el sancta sanctorum de la oficina oval, despotricó contra quienes se repartieron 18 mil millones de dólares en bonos corporativos con dinero del rescate bancario. “Éste no es el momento para buscar bonos ni privilegios”, sentenció el nuevo mandatario, con lenguaje blando de moralista, y no de presidente. Maureen Dowd se sorprendió de que no hubiese mostrado una ira incontenible, estrellando su inseparable BlackBerry en protesta por la conducta de estos remedos de mercaderes bíblicos. (The Las Vegas Sun mostró un cartón de Mike Smith en el que aparece Obama leyendo asombrado la nota de los descomunales bonos corporativos con dinero público, mientras su principal asesor le aconseja al oído: “deberíamos conservar la prisión de Guantánamo”.)&lt;br/&gt;Para quienes continúan adorando al becerro de oro en el templo de Davos, y creyendo la fábula de “la mano invisible del mercado”, abundan ejemplos de los peligros que entraña la desregulación. Está científicamente comprobado que, además de codicia, produce arrogancia y estupidez en grado superlativo. Y para aquellos que, como Ernesto Zedillo, siguen obnubilados por la globalización y el neoliberalismo, habría que repetirles la pregunta que se hizo el Nobel Paul Krugman en The New York Times (02/02/09): “¿qué pasa cuando pierdes enormes cantidades de dinero de los demás?” Y la respuesta: “recibes a cambio un regalo del gobierno federal, con algún reproche del presidente al entregarte el cash”. ¿Eso fue lo que sucedió en Fobaproa? Un rescate bancario que Krugman mismo hubiese calificado en su momento de “socialismo de limón”, donde “los contribuyentes pagan los errores, y los accionistas y ejecutivos disfrutan los beneficios”.&lt;br/&gt;Estoy en desacuerdo con Lula, Chávez y los demás presidentes que asistieron al Foro Social Mundial en Belem. El capitalismo salvaje no ha muerto. ¡Qué va! Con dinero de los contribuyentes está vacacionando en alguna isla paradisiaca del Caribe, esperando regresar por sus fueros a reclamar el “trono” de oro que dejó vacante John Thain en Merrill Lynch.</description>
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      <title>Bush, Olmert: genocidas&#13;</title>
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      <pubDate>Fri, 23 Jan 2009 01:43:47 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2009/1/23_Bush,_Olmert%3A_genocidas_files/bush-olmert-cp-4847192.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object090.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:66px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;Algunos afirman que “el derecho penal se hizo para castigar a los pobres”. Y para comprobarlo basta ver cómo los ricos, acusados de “delitos de cuello blanco” y armados de amparos milagrosos, jamás pisan la cárcel. Ahí está Bernie Madoff, el rufián que dejó en la calle a cientos de inversionistas de alcurnia con un fraude de 50 mil millones de dólares. Fresco, como una lechuga, está bajo “arresto domiciliario” en un lujoso departamento neoyorquino.&lt;br/&gt;El derecho penal internacional conoce la misma impunidad: los culpables mueren en la cama. Para ellos no hay amparo que valga, ni quién lo necesite. Se defienden con poderío económico y fuerza militar. “La historia la escriben los vencedores”, dice la consigna popular. Y algunos analistas, frustrados por la impunidad de los poderosos, sentenciamos con igual resignación: “ya los juzgará la historia”, olvidando que la historia la escribimos diariamente los usuarios de Internet.&lt;br/&gt;Jamás olvidaré la inaudita respuesta de George W. Bush a Bob Woodward: “¿le preocupa la historia”?, preguntó el periodista. “No, para entonces todos habremos muerto”, contestó Bush. Y ayer, al abandonar la Casa Blanca, el responsable de la sangrienta guerra civil en Irak declaró a sus partidarios con igual desparpajo: “hoy, al llegar a casa y mirarme al espejo no me arrepentiré de lo que vea: quizá más pelo blanco”.&lt;br/&gt;Por su parte, el gobierno sionista de Israel (con una pierna en la Casa Blanca y la otra en Medio Oriente) optó por escribir una “historia” a la medida. Cerró herméticamente la Franja de Gaza y consumó la matanza a espaldas de la prensa. La “historia actual” confirma que ambos países actúan al margen de la ley y fuera del alcance de la Corte Penal Internacional. ¿Cómo llamarlos a cuenta por las matanzas de civiles en Irak, Afganistán, y ahora Gaza? ¿Cómo castigar a Bush y Dick Cheney por las torturas en Guantánamo, Abu Ghraib y las cárceles secretas de la CIA? ¿Cómo reclamarle a Ehud Olmert la muerte de 300 niños palestinos? Los genocidas pueden dormir tranquilos. Nadie los obligará a responder por delitos de lesa humanidad.&lt;br/&gt;Quien no crea sus inverosímiles justificaciones que predique en el desierto o publique artículos en La Jornada. Los “daños colaterales”, eufemismo para tender un manto de impunidad sobre la muerte de mujeres y niños, “son inevitables”. Para ellos los genocidas tienen una frase que lo explica todo: “estaban en el lugar equivocado a la hora equivocada”. La justificación de Israel son los cohetes caseros de Hamas. Eso los autorizó a destruir 22 mil edificios (viviendas, escuelas, hospitales y la sede de Naciones Unidas). Eso justificó la respuesta desproporcionada: un puñado de invasores muertos se cobra con las vidas de mil 300 palestinos (¡468 niños!, hoy venerados como “mártires de Gaza”).&lt;br/&gt;Juan Gelman, de ascendencia judía, se pregunta asombrado (Milenio, 17/1/09) “si es posible que en el siglo XXI se pueda encerrar a un millón y medio de personas y hacer con ellas todo lo que se quiera calificándolas de terroristas”. Y en clara referencia a una página triste del judaísmo Elías Khoury (El País, 17/1/09) advierte que al sellar la Franja de Gaza a cal y canto, y someter a sus habitantes a la matanza, Israel convirtió a los palestinos en “los judíos de los judíos”.&lt;br/&gt;La destrucción de hospitales y escuelas tiene una explicación aún más ofensiva: “ahí se esconden armas y terroristas”. En El Gernika de los palestinos (El País, 10/1/09) Sami Naïr pregunta si es legítimo arrasar aldeas y ciudades en violación del derecho internacional, y se contesta afirmando que los dirigentes israelíes lo vienen haciendo hace mucho con absoluta impunidad; “con la complicidad de (…) ciertos países árabes, desde hace tiempo arrodillados, envilecidos y revolcados en el fango del sometimiento al imperio americano”.&lt;br/&gt;En cuanto a Irak las ratas comienzan a abandonar el barco. Donald Rumsfeld afirma tener “la conciencia tranquila”: fue un simple funcionario civil sin mando militar. Y Cheney, verdadero poder tras el trono, afirma hoy con soltura: “Bush estaba a cargo”. Bush y Olmert, su alter ego, comparten la misma justificación: ambos nos protegen de futuros “ataques terroristas”, aunque sabemos que uno busca petróleo y el otro ensanchar el territorio. En su última conferencia de prensa Bush se deslindó de las víctimas de Katrina. “Los rescatistas salvaron a 30 mil damnificados.” Jamás se disculpó por los miles atrapados en ese infierno en la tierra que fue el Centro de Convenciones, donde vivieron sin luz, sin agua, sin alimento; entre cadáveres en descomposición y criminales que formaron pandillas para saquear y violar a las víctimas. Tampoco mencionó los cadáveres que flotaban hinchados, como muñecos de goma, por las calles de Nueva Orleáns.&lt;br/&gt;Este fanático del béisbol le confesó tranquilamente a la revista People que el evento más emocionante de su presidencia fue el lanzamiento de la bola inicial en la Serie Mundial de 2001. ¿Cuál será el evento que recordará Ehud Olmert: las bombas de fósforo blanco sobre los niños mártires de Gaza?</description>
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