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      <title>¿La reivindicación de Colosio? &#13;</title>
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      <pubDate>Wed, 1 Feb 2012 10:36:02 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2012/2/1_%C2%BFLa_reivindicaci%C3%B3n_de_Colosio_files/Slide1.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object004_2.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:57px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;Con una grotesca escultura hecha atropelladamente en Paseo de la Reforma para cubrir el expediente, el ex candidato priísta recibe de vez en cuando deslucidos homenajes en los aniversarios del magnicidio. Un puñado de dolientes se reúne frente a la escultura (con apariencia de proyecto no terminado), a depositar coronas de flores y mantas alusivas que permanecen en el sitio hasta que las tiñe de negro el smog de automóviles y camiones. Tal vez los dolientes le dediquen un minuto de silencio, ensordecido por los ruidos de la avenida. &lt;br/&gt;Pero algunos lo recordaron recientemente: Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador. El primero, dijo Julio Hernández López en Astillero esta semana (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/&quot;&gt;http://bit.ly/AEIIUc&lt;/a&gt;), inició su campaña en Huejutla, Hidalgo, igual que el candidato traicionado, y AMLO le hizo un respetuoso reconocimiento en Magdalena de Kino, Sonora (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/xCIhf7&quot;&gt;http://bit.ly/xCIhf7&lt;/a&gt;). López Obrador dijo que “le guarda un profundo respeto y lo recuerda con afecto”. Le dolió su muerte “por la forma tan vil en que lo asesinaron”. Y reconoció que “tenía una visión distinta al PRI sobre el desarrollo económico”. Y en Huejutla, 17 años después, Peña Nieto evocó el discurso de Colosio para decir que, “como él, también busca un México de oportunidades”. &lt;br/&gt;	Todos los magnicidios son iguales: dejan un sentimiento de vacío, frustración e impotencia. Por las vidas desperdiciadas, las promesas rotas y la certidumbre de que jamás se conocerá la verdad. Esa certidumbre hace posible el magnicidio: saber de antemano que los hechos, siempre confusos, serán atribuidos a un sinnúmero de culpables, y que los beneficios, siempre perversos, serán acreditados a muchos intereses. No cabe duda: el de Colosio fue un crimen bien planeado y ejecutado&lt;br/&gt;	Colosio, como el Julio César de Shakespeare, fue traicionado por los suyos. Y su muerte, fotografiada por cinco o seis cámaras de video, fue la crónica de una muerte anunciada. Ninguno de los videos reveló la cara de los asesinos; sólo mostraron la pistola, accionada por un brazo descarnado que surgió de entre la muchedumbre, y el ruido ensordecedor de “La Culebra”, que tronaba en los altoparlantes. ¿Fue Aburto? ¿Es el mismo Aburto? ¿Hubo varios Aburtos? Parafraseando el hermoso poema de Rosario Castellanos sobre Tlatelolco, nadie vio al asesino, “sólo la mano que empuñaba el arma y su efecto de relámpago”.&lt;br/&gt;	En el primer aniversario de la tragedia Televisa mostró un documental impactante. La película corría en color sepia y en cámara lenta, mientras se iban revelando escenas del acto proselitista en Lomas Taurinas, entrelazadas con fotografías fijas de los momentos más significativos en la vida del candidato; el chiquillo ensimismado por ese arte en desuso que es la oratoria, sonriendo incrédulo y orgulloso frente al gran orador que fue Adolfo López Mateos, experimentando quizá por vez primera el gusanillo del poder. &lt;br/&gt;	En el video se escuchaba la voz del candidato recitando frases del famoso discurso del 6 de marzo de 1994: “Yo veo un México”…(el “I have a dream” mexicano). Se escuchaba en el fondo la obertura Lohengrin de Wagner: la música majestuosa que acompaña la entrada de los dioses a Walhalla. La cámara se detenía por segundos para mostrar rostros de algunos implicados: todos asechando al candidato, todos dispuestos a acribillar al hombre que denunció “un México con hambre y sed de justicia”.&lt;br/&gt;	Luis Donaldo Colosio no murió el 23 de marzo en Lomas Taurinas. Murió el 10 de enero de 1994 en Huejutla, Hidalgo, donde inició su campaña, el mismo día en que Salinas designó a Manuel Camacho Solís Comisionado para a Paz y la Reconciliación en Chiapas. Después de su insubordinación, Camacho recibía una segunda oportunidad para ganar la Presidencia. Camacho exigió, y Salinas le otorgó, condiciones que le permitían entrar de nuevo a la carrera presidencial. El mensaje de Salinas marcó al “candidato oficial”. ¿Era o no su candidato oficial? La imaginación se echó a volar y los políticos se “hicieron bolas”. El Presidente que “engañaba con la verdad” volvió a hacer de las suyas. En esas condiciones la campaña oficial nació muerta. Las primeras páginas de los periódicos eran para el Comisionado, que iba y venía, declaraba y se dejaba fotografiar; abrazaba al Obispo y compartía una esquina de la bandera nacional con el subcomandante Marcos. &lt;br/&gt;	Salinas hizo una pasarela “en vivo”: con un candidato “destapado” en plena campaña presidencial, otro haciendo méritos en Chiapas, y un tercero, Ernesto Zedillo, distante pero disponible. Jugó con el nervio vital del sistema, la sucesión presidencial. Y destruyó el sistema. &lt;br/&gt;	En la columna de Astillero mencionada, Hernández López advierte que dos figuras centrales del drama de Lomas Taurinas en 1994 (hoy participando en polos opuestos) continúan rigiendo la política mexicana. Manuel Camacho Solís, que “cabalga triunfante por la izquierda”, después de haber dicho que “la bala que mató a Colosio lo había aniquilado políticamente también a él”. Y Carlos Salinas de Gortari, que se prepara a regresar al poder tras el trono de Enrique Peña Nieto. &lt;br/&gt;</description>
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      <title>¿40 mil? ¿50 mil? ¿60 mil?</title>
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      <pubDate>Thu, 19 Jan 2012 15:30:16 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2012/1/19_%C2%BF40_mil_%C2%BF50_mil_%C2%BF60_mil_files/Slide1.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object000_7.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:57px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;¿Cuál es la cifra correcta de los muertos del sexenio? Cada día escuchamos una diferente. Y así continuaremos hasta junio, porque el tema, que por razones obvias se ha convertido en un asunto crítico para la administración de Felipe Calderón, y para el eventual éxito del candidato oficial, está hoy en manos de estrategas del PAN. Éstos, confiados en nuestra desmemoria o falta de interés, y descansando en el ruido de las elecciones, van a ir modificando los números conforme avance la campaña. Por lo pronto hemos caído en una cuenta regresiva, porque los muertos, desaparecidos, desplazados y exiliados del sexenio son ahora espectros que inquietan la tranquilidad de Calderón, afectan el procedimiento en la Corte Penal Internacional y ponen en riesgo la elección del candidato oficial. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Muy pocos llevamos la cuenta. Por eso tendremos que dar por buenas las cifras oficiales. A eso le apuestan los estrategas, y por eso ninguno de los precandidatos se refiere a la “guerra de Calderón” por su nombre. Temerosos de la ira presidencial evaden el tema, saben que es imposible ganar la candidatura sin su beneplácito, porque un Calderón en campaña es hoy más presidente del PAN que de la República.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Calderón cerró la puerta de la información oficial. Se dijo que no habría informes sobre los muertos de 2011: uno de los peores años (porque ésta es una tragedia que ha crecido en forma exponencial año con año). Ciro Gómez Leyva (Milenio 1/05/12) citó un reportaje de “Animal Político”, firmado por Daniel Lizárraga, que incluye un comunicado de la PGR, en el cual se informa que la cifra de muertos era ahora confidencial “por razones de seguridad nacional”. Y que para la Presidencia era “información reservada”, porque los “datos preliminares” no habían sido “verificados”.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Con un cinismo que ofende a los mexicanos la PGR insinuó que la cifra de muertos no era importante. Lo importante son las “averiguaciones previas”, porque ellas nos permiten “identificar plenamente a las víctimas y otorgar a sus deudos acceso a la justicia”. (¿Habrán leído mi artículo de La Jornada sobre los 60 mil muertos?): &lt;a href=&quot;http://bit.ly/zpDzxt&quot;&gt;http://bit.ly/zpDzxt&lt;/a&gt;. En él comparé la meticulosa clasificación de los 100 mil muertos de Irak con nuestra ofensiva clasificación por montones (“los 26 de Guadalajara”, los “35 de Boca del Río”, “los 70 de San Fernando”; enterrados en fosas comunes con nombres genéricos de “sicarios”, o “individuos con antecedentes”). &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    El problema con las averiguaciones previas es que el último reporte de Human Rights Watch detectó “fallas sistemáticas en las investigaciones, que han impedido que soldados y  policías rindan cuentas”. Y aunque la Procuraduría de Justicia Militar reconoció haber iniciado 3 mil 671 investigaciones por violaciones contra civiles, sólo condenó a 15 soldados: menos de 0.5 por ciento. Si quiere estar informado contrate a un buen abogado penalista que lo lleve de la mano por el intríngulis de los procesos judiciales. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Los comentaristas tendremos que hablar este año de “la vida en rosa”; del color de los atuendos de Josefina; ensalzar los logros de Calderón y especular sobre lo que pudo salir mal, y gracias a su visión de Estado salió bien. Si es observador habrá notado que la “guerra contra el narco” se volvió de pronto “guerra contra el crimen”. Pero hoy el tema se incluye en los reportes oficiales como “guerra entre las organizaciones delincuenciales”. Eso transmite la idea de que Calderón juega únicamente papel de arbitro y protector de la ciudadanía. Lo despojaron de la gorra militar de comandante en jefe.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    La información fluirá, no tenga la menor duda, “cuando las fiscalías y procuradurías de los Estados alimenten la base de datos de la PGR”. O sea nunca. La respuesta oficial, después de leer entre líneas, es que no habrá información oficial. Quédese con los muertos registrados en 2010, los adivinados con bastante certeza en 2011 y los que serán reportados de boca en boca en 2012. (En el quinto año de gobierno el Semanario Zeta fijó la cifra de muertos en 60 mil 420. Y como muchos son simplemente clasificados como “sin datos”, el gobierno federal no sabe quiénes son 46.38 por ciento de los muertos: &lt;a href=&quot;http://bit.ly/rXrZIT&quot;&gt;http://bit.ly/rXrZIT&lt;/a&gt;). Son las “cucarachas” a las que se refirió Calderón en un desayuno con la Armada de México, utilizando un símil ofensivo:  &lt;a href=&quot;http://bit.ly/vMiUtS&quot;&gt;http://bit.ly/vMiUtS&lt;/a&gt;. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Calderón apuesta a que los mexicanos, enfrascados en el deporte de la sucesión presidencial, no tendremos dificultad alguna en que continúen los ríos de sangre mientras vayan ganando nuestros candidatos. Es más importante que ganen nuestros partidos, senadores, diputados, gobernadores y delegados. La desgracia nacional puede esperar…&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Oscar Vega Marín, lugarteniente desorientado del inefable ex vocero Alejandro Poiré, hoy señor de la política, fijó la  cifra de ejecutados del sexenio en 20 mil. ¿Se habrá referido a los muertos de la guerra sucia? Quizá a los muertos de la Cristiada. Escondiendo sus intenciones en un lenguaje cibernético le informó a Ciro Gómez Leyva que la cifra de ejecutados en 2011 “está en construcción”, y que la actualización lleva tiempo…&lt;br/&gt;</description>
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      <title>Mis tres libros</title>
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      <pubDate>Thu, 5 Jan 2012 13:55:54 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2012/1/5_Mis_tres_libros_files/books3.png&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object000_1.png&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:66px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;    Muchos escribieron sobre el incidente de Enrique Peña Nieto en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Y muchos aficionados a la lectura nos preguntamos también si hubiésemos podido recitar de improviso títulos y autores de tres libros que nos hubiesen marcado para siempre. La pregunta fue capciosa porque, para quienes han leído, los años borran títulos y autores. Y a quien no ha leído nada le complica todo. Lo obliga a remontarse a la secundaria, donde había qué leer por obligación. De ahí que, bajo esa presión, cualquiera conteste lo primero que le venga en mente, ¡como la Biblia! &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Es evidente que el periodista que interrogó al candidato actuaba de mala fe. Armó una emboscada con tintes electorales; una pregunta destinada a comprometer al priísta y beneficiar a algún otro contendiente. Sólo que no es el estilo de AMLO. Él es más directo. El ardid se acerca más a las marrullerías de los asesores extranjeros que ha usado Felipe Calderón, porque es él quien anda en campaña, persiguiendo la tercera presidencia panista. &lt;br/&gt;Habría que hacerle la pregunta a Calderón mismo, a  quien Miguel Ángel Granados Chapa describió en 2007 como “hombre de pocos libros, cuyos discursos y artículos (carecen) del tono superior que sólo da la cultura”. Ante la presión de una periodista tan incisiva como Denise Maerker, que investigaba el fraude electoral de 2006, no se necesitaba haber contestado “haiga sido como haiga sido”, para enseñar el cobre.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Para escoger tres libros significativos se necesitan tiempo y reflexión. A mí me tomó poco escoger el primero: “La filosofía actual”, de J. M. Bochenski, una encantadora introducción al mundo de las doctrinas filosóficas. Se inicia con los presocráticos, que explicaban el mundo en función de alguno de los elementos naturales, y termina con la fenomenología de Husserl. Lo leí en preparatoria, y marcó para siempre mi interés por la lectura. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Escoger el segundo libro me tomó un par de días. Opté  por las obras del poeta mexicano Enrique González Martínez, autor de “El cóndor prisionero”, que utilicé muchos años después para describir a un subcomandante Marcos que parecía llegar siempre tarde a sus citas con la historia: &lt;a href=&quot;http://bit.ly/sgvDvt&quot;&gt;http://bit.ly/sgvDvt&lt;/a&gt;. Dije que era un actor consumado “que disfrutaba la imagen nostálgica del guerrillero a la Che Guevara”; un actor que dejó pasar su momento, y que en 2006, marchando desgarbado en Paseo de la Reforma en una tarde lluviosa, rodeado de granaderos, estudiantes y operadores políticos, parecía la imagen misma del cóndor prisionero del poeta. Mostraba, igual que el prócer de la altura en cautiverio, &amp;quot;la triste figura de un buitre contemplado con un vidrio de aumento...&amp;quot; &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    El tema está de moda. El País publicó en días pasados un artículo titulado “Léase antes de gobernar”: &lt;a href=&quot;http://bit.ly/sLQPD4&quot;&gt;http://bit.ly/sLQPD4&lt;/a&gt;. En él, filósofos, politólogos e historiadores españoles recomendaban lecturas para el liderazgo ideal. Isabel Burdiel, Premio Nacional de Historia, recomendó “Algo va mal”, de Tony Judt (Taurus): una pequeña joya sobre los estragos del mercantilismo actual, que se está convirtiendo en clásico en ambos lados del Atlántico. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Más cerca de nosotros estuvo la catedrática Amelia Valcárcel. Se preguntó antes de contestar: “¿Lecturas, para un político español?” (parece que habla de los nuestros). Coincidió con algo que dije en 2008 sobre la incultura de nuestros políticos, en el que comparé a Dominique de Villepin (poeta, historiador y ex primer ministro francés) con Vicente Fox (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/tAnz1E&quot;&gt;http://bit.ly/tAnz1E&lt;/a&gt;). Valcárcel dice que en París se ha encontrado dos veces a De Villepin comprando libros, y en España jamás ha visto a un político en una librería. Les da el beneficio de la duda: “será que no voy a las buenas”. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    En lo que todos coincidieron fue en la falta de previsión de los asesores de Peña Nieto. Bernardo Bátiz, ex Procurador del D. F., bibliófilo, abogado, con maestría en derecho y columnista de La Jornada, resolvió el problema en un artículo titulado “La ciudad y los libros”: &lt;a href=&quot;http://bit.ly/sVY8Eg&quot;&gt;http://bit.ly/sVY8Eg&lt;/a&gt;. Con la prosa esmerada que le caracteriza, recomendó excelentes lecturas para quienes aspiren a gobernar la Ciudad. Sugirió obras clásicas de autores como Toribio de Benavente y Bernal Díaz del Castillo. Recomendó familiarizarse con los murales de Diego (no toda la cultura viene de los libros. También del arte: un área olvidada por los presidentes panistas). &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Mi tercer libro se resistió un poco más. Tres obras recientes compitieron: Algo va mal, del que ya hablé, y “Aprender a vivir” (Taurus) de Luc Ferry. El autor, con arte de novelista, explica la aventura del conocimiento: de cómo el cristianismo sustituyó al mundo mágico de los filósofos griegos, y se sostuvo en la cúspide del pensamiento occidental por más de quince siglos. También elegiría “The hare with amber eyes” de Edmund de Waal; la historia de una influyente familia judía, como los Rothschild, cuya saga comenzó en el Siglo XIX y llegó hasta nuestros días; de Odesa a Paris, de Viena a Tokio; el hilo de la trama es cómo pasa de manos una inmensa colección de netsuke, figuritas japonesas labradas en madera y marfil. &lt;br/&gt;</description>
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      <title>Los 60 mil muertos </title>
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      <pubDate>Thu, 22 Dec 2011 13:22:57 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2011/12/22_Los_60_mil_muertos_files/Untitled.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object000_6.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:225px; height:66px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;La semana pasada se terminó oficialmente la guerra de Irak. En forma callada enviaron las tropas a casa y abandonaron el país a la suerte de una democracia prendida con alfileres. La “guerra”, como se sabe, fue desatada por George W. Bush, presidente republicano, pero los demócratas que hoy ocupan la Casa Blanca se sintieron obligados a lavarle la cara al país. Declararon que “valió la pena el sacrificio”, Y que se iban “orgullosos” de haber sustituido a un dictador con un “gobierno democrático”. Los iraquíes piensan diferente: “nos dejaron un país destrozado y sin esperanza”. Se hizo el recuento de las “bajas” en los medios: 4,500 soldados estadunidenses, y 100,000 “daños colaterales”. Estos últimos no son como los nuestros. Son muertos con pedigrí. Tienen número de registro, nombre y apellido, fecha y causa de defunción; edad, oficio y lugar donde ocurrió la muerte. No se clasifican por montones, como “los 26 de Guadalajara”, los “35 de Boca del Río” o “los 70 de San Fernando”. No se entierran en fosas comunes con los nombres genéricos de “sicarios”, o “individuos con antecedentes”, como dijo un ilustre gobernador.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    En el quinto año de gobierno el Semanario Zeta fijó la cifra de nuestros muertos en 60,420. Y como muchos son simplemente clasificados como “sin datos” el gobierno federal no sabe quiénes son el 46.38 por ciento de los muertos:  &lt;a href=&quot;http://bit.ly/rXrZIT&quot;&gt;http://bit.ly/rXrZIT&lt;/a&gt;. Son las “cucarachas” a las que se refirió Calderón en un desayuno con la Armada de México usando un símil ofensivo (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/vMiUtS&quot;&gt;http://bit.ly/vMiUtS&lt;/a&gt;). &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Aquellos, los cien mil iraquíes, fueron clasificados por una ONG, Irak Body Count (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/mN4dd&quot;&gt;http://bit.ly/mN4dd&lt;/a&gt;). Eran maestros, ingenieros, empresarios, empleados de gobierno, estudiantes, mecánicos, vendedores callejeros. Seres humanos como cualquiera otros, sacrificados en busca de las “armas de destrucción masiva” inventadas por Bush y Dick Cheney para quedarse con las reservas petroleras de Irak.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Nuestros muertos, en cambio, sacrificados en aras de otra quimera presidencial (la erradicación del narcotráfico), aparecen burdamente clasificados en un ejecutómetro que lleva un conteo más deshumanizado: “con mensaje”, “decapitados”, “torturados”, “hombres”, “mujeres”. Pero nada más. No se identifican las víctimas ni se persiguen los delitos. &lt;br/&gt;En los estados que cubrió el último reporte de Human Rights Watch (HRW) el organismo detectó “fallas sistemáticas en las investigaciones, que han impedido que soldados y policías rindan cuentas”. Y aunque la Procuraduría de Justicia Militar reconoció haber iniciado 3,671 investigaciones por violaciones contra civiles, sólo condenó a 15 soldados: menos del 0.5 por ciento. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    HRW considera que la práctica de descartar a las víctimas como “delincuentes” es consecuencia directa del doble discurso de Calderón. Por una parte predica que los derechos humanos son “premisa central” de su estrategia, y por la otra insiste públicamente que los abusos cometidos por militares “no son ciertos”, y que el 90 por ciento de las víctimas son miembros de la delincuencia organizada. Ese doble discurso transmite a los funcionarios judiciales el mensaje de que las denuncias son infundadas, y por lo tanto no ameritan una investigación seria, e insinúa a las fuerzas de seguridad que sus abusos no serán cuestionados.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Pero como las prioridades son diferentes y los tiempos políticos son otros, hoy emerge Calderón como defensor a ultranza de los derechos humanos y crítico riguroso del Ejército. Anunció una “nueva” etapa en la lucha contra la delincuencia y siete acciones para ser “más eficaces” en la defensa de los derechos humanos (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/sa4H09&quot;&gt;http://bit.ly/sa4H09&lt;/a&gt;). ¿Es un paso en la dirección correcta? ¿Fue el anuncio del regreso de los militares a los cuarteles? No. La nota de Claudia Herrera en La Jornada puso esas declaraciones en perspectiva: “se dieron en el contexto de la pugna con el PRI por la supuesta intromisión del narcotráfico en los comicios, y dos semanas después de haber sido demandado en la Corte Penal Internacional”. Ese es el verdadero Calderón. No el mandatario en campaña que supuestamente instruyó al gobierno a proteger activistas, periodistas y candidatos; colaborar con la CNDH y acotar el fuero militar. &lt;br/&gt;En 2008 Vincent Bugliosi, fiscal general de Los Angeles, publicó un libro con los postulados que permitirían enjuiciar a Bush por las víctimas de Irak (The prosecution of George W. Bush for murder). Alegó que aquél, como comandante en jefe del ejército, era directamente responsable por enviar a las tropas a perseguir la mentira de las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Y en el caso de México es muy probable que el fiscal de La Haya descarte de entrada los motivos para justificar la guerra de Calderón: sin contar con información precisa ni confiable sobre los verdaderos riesgos del narcotráfico en 2006, sin haber saneado el sistema de justicia ni los cuerpos policiacos, y sin que hoy importen la rendición de cuentas ni la identidad de las 60 mil víctimas. Es evidente que la extradición ocasional de un puñado de capos mediáticos no justifica la masacre de 60 mil mexicanos. &lt;br/&gt;</description>
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      <title>“Muchachos acusadores…”</title>
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      <pubDate>Thu, 8 Dec 2011 13:45:56 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2011/12/8_%E2%80%9CMuchachos_acusadores%E2%80%A6%E2%80%9D_files/Slide1.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object018_1.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:66px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;Así les llamó Gerardo Laveaga, defensor de Felipe Calderón en la demanda entablada por 23,700 personas (hoy 27,000) ante la Corte Penal Internacional. Reconoció que si Calderón quisiera llevar su infundada reconvención a los tribunales mexicanos el tema no sería penal sino civil. Con eso descartó a la PGR, el espantapájaros utilizado para amedrentar a los denunciantes, como en los mejores tiempos de Gustavo Díaz Ordaz. (Surgieron en esa amenaza reminiscencias de “Lecumberri” y del “Campo Militar Número Uno”: subterráneos de terror donde confinaban a los “muchachos” del 68, aunque algunos, como Heberto Castillo, ya no fuesen tan “muchachos”. Ese es el caso de los 23 mil denunciantes, menospreciados por Javier Lozano como “abajo firmantes”, aunque incluyan a un ex Procurador General de la República y a un ex ministro de la Suprema Corte.) &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Laveaga, abogado del establishment, califica a los activistas sociales como “muchachos”. Más comedido que el monstruo de Tlatelolco, que se refería a ellos en privado como “hijos de la chingada, parásitos chupasangre, pedigüeños, cínicos, ¡carroña!”. Con igual vehemencia Lozano calificó a quienes ejercieron un legítimo derecho como “ruines, ignorantes y oportunistas”. Se incorporó sin más a la defensa como abogado oficioso de Calderón, promoviéndose como “buen abogado...para responderles como merecen”. Es escalofriante comprobar que en esta desahuciada administración se están reviviendo fantasmas autoritarios del pasado. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Lo inaudito vendría después. Durante una reunión de las comisiones que dictaminan la miscelánea penal, el presidente de la Comisión de Justicia del Senado, el panista Alejandro González Alcocer, propuso un nuevo capítulo sobre terrorismo que se le escapó a Díaz Ordaz. Su proyecto pretende castigar con penas de 40 años a quienes &amp;quot;presionen a la autoridad…para tomar una determinación&amp;quot; (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/vwcq65&quot;&gt;http://bit.ly/vwcq65&lt;/a&gt;). Con esa indignante y burda medida convertía a los “muchachos acusadores” en “terroristas”. Algunos analistas salieron en defensa de Calderón. Afirmaron que no era asesino ni violador de derechos humanos. Él no mató, ni torturó; no ordenó secuestros, ni violaciones, ni desapariciones. Afectados de memoria selectiva olvidaron que es comandante en jefe del Ejército, y pretendieron aliviarlo totalmente de culpa afirmando que los militares intervinieron “a petición de las autoridades locales”. Eso coincide curiosamente con la defensa que había comenzado a montar Alejandro Poiré: ¡ustedes pidieron al Ejército! &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    En aras de una campaña “amistosa” Enrique Peña Nieto, hoy contrito lector de la Biblia, opinó que la denuncia no tenía “sustento” alguno, porque el mandatario tiene obligación “irrenunciable” de enfrentar al crimen organizado, y ésta “no se puede inhibir o coartar con denuncias” (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/vqvWoP&quot;&gt;http://bit.ly/vqvWoP&lt;/a&gt;). &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    En este galimatías de memoria selectiva todos olvidan que se le advirtió a Calderón oportunamente el peligro de sacar a los militares a la calle. Naciones Unidas, Amnesty International y Human Rights Watch explicaron el riesgo que corrían los derechos humanos, y mencionaron ejemplos palpables de otros países. Algunos analistas, como el que escribe, definimos la guerra de Calderón en 2010 como “guerra civil”, cuando se contaban únicamente 15 mil muertos: &lt;a href=&quot;http://bit.ly/nU9aAy&quot;&gt;http://bit.ly/nU9aAy&lt;/a&gt;. Hoy llevamos 50 mil. Alguien debe detener la barbarie. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    El lamentable percance en el que perdió la vida José Francisco Blake Mora impidió comentar con detalle el devastador reporte de Human Rights Watch (HRW) publicado dos días antes. El título mismo es una acusación inequívoca contra la estrategia de Calderón. No deja lugar a dudas: “Ni seguridad, ni derechos: ejecuciones, desapariciones y tortura en la ‘guerra contra el narcotráfico’ de México”. Dibuja el desaliento que se ha adueñado del país. Después de los 50 mil muertos, y de la entrega a pedazos de nuestra soberanía, uno de los más prestigiados organismos internacionales nos viene a recordar lo que nos negábamos a reconocer. Que nos hemos quedado sin nada: sin seguridad y sin protección a los derechos humanos. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    No logramos detener la violencia, ni el trasiego de drogas, ni la importación de armas de grueso calibre. Se fomentó la militarización. Tampoco detuvimos el narcomenudeo, así que las drogas llegaron a nuestros hijos. El ominoso subtítulo del reporte, “Ejecuciones, desapariciones y tortura”, nos recuerda que ése es el legado de la “guerra de Calderón”, como HRW la llama invariablemente entre comillas.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Una de las conclusiones es alarmante: reconoce que existe una política de seguridad pública, pero que fracasa seriamente en dos aspectos. No ha logrado reducir la violencia y ha generado un incremento drástico de las violaciones graves de derechos humanos. La consecuencia es inevitable: “en vez de fortalecer la seguridad pública la ‘guerra’ desplegada por Calderón ha conseguido exacerbar un clima de violencia, descontrol y temor en muchas partes del país”. &lt;br/&gt;Las instrucciones en 2006 parecen haber sido: “fuego a discreción”. Sin objetivos, sin control de las fuerzas federales y sin clara estrategia de salida.&lt;br/&gt;</description>
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      <title>Comodín</title>
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      <pubDate>Thu, 24 Nov 2011 12:04:25 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2011/11/24_Comod%C3%ADn_files/comodin.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object000_6.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:68px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;Para el Diccionario de Uso del Español Actual “comodín” es un “naipe que puede tomar el valor y hacer las veces de cualquier otro, según la conveniencia del jugador que lo tiene”. Y da un solo ejemplo: “necesitaba un rey pero he cogido un comodín y me sirve igual”. ¿Eso es lo que ha hecho Felipe Calderón? Porque después de cuatro secretarios de Gobernación, y tras las muertes lamentables de Juan Camilo Mouriño y José Francisco Blake Mora, el mandatario necesitaba un rey, con experiencia y credibilidad para dialogar con los partidos políticos, y con autoridad moral para presidir el delicado proceso electoral de 2012. Un interlocutor de nivel con el Ejército, los gobernadores y los otros poderes, para coordinar con firmeza, hoy más que nunca, las tareas electorales y de seguridad nacional, mientras el mandatario se desempeña como presidente del PAN, intentando resucitar un partido maltrecho. &lt;br/&gt;    Calderón necesitaba a un Luis Felipe Bravo Mena, que lo ayudara a conjurar la maldición, pero en su lugar echó mano del último “cuate”: el obsecuente Alejandro Poiré, ajonjolí de todos los moles. Hombre incansable, Poiré ha ocupado ocho puestos en esta administración (más de uno por año). Por eso, en el momento de su designación, el mandatario no tuvo problema alguno para cantar sus virtudes: director, comisionado, coordinador, subsecretario, secretario técnico, vocero, dos meses como director del CISEN y hoy encargado de Gobernación. Según el mandatario, en el escaso año que fungió como subsecretario de Población, Migración y Asuntos Religiosos, adquirió “conocimientos en seguridad, política, materia electoral y migratoria”. No lo dijo, pero como tuvo bajo su manto los temas religiosos seguro que sabe rezar el “Padre Nuestro”. &lt;br/&gt;    La decisión puso de manifiesto lo que todos sabíamos: Calderón, será su propio secretario de Gobernación. No confía. No delega. Es presidente de partido, su propio secretario de Relaciones Exteriores, encargado de seguridad nacional y jefe de política económica. Sirve de interlocutor solitario con las fuerzas armadas y único enlace con el gobierno de Estados Unidos. &lt;br/&gt;Como vivimos un sexenio de superhombres, el curriculum vitae de Poiré no se queda atrás. Informa que, además de sus múltiples puestos administrativos, ha sido a su corta edad maestro del ITAM, director de la carrera de ciencias políticas, maestro y doctor de Harvard, donde impartió clases hasta 2007. Ha publicado innumerables ensayos en libros y revistas especializadas sobre democratización, opinión pública y partidos políticos, y da conferencias magistrales en universidades de México, Estados Unidos, América Latina y Europa. ¡El día para él tiene más de 24 horas!&lt;br/&gt;    El problema es que a pesar de sus merecimientos los partidos de oposición desconfían. Cuando le pidieron a Porfirio Muñoz Ledo su opinión declaró entre bromas: “me sé de memoria los gabinetes de todos los presidentes desde Guadalupe Victoria, pero no los de este sexenio”. ¿Quién lleva la cuenta? El nombramiento de cuatro secretarios de Gobernación (aunque dos hayan sido víctimas de tragedias), y ahora la designación de un comodín, han dejado en la oposición y en los electores la impresión de que ese ministerio, antes piedra angular del sistema, sancta sanctorum del régimen priísta, es hoy un puesto sin facultades decisorias, que simplemente apoya al mandatario. &lt;br/&gt;    Durante los gobiernos del PRI era el más codiciado, no solamente porque se reconocía al secretario como jefe incuestionable del gabinete, sino porque de ahí salían los presidentes: Emilio Portes Gil, Lázaro Cárdenas, Miguel Alemán, Adolfo Ruiz Cortines, Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría. Algunos, como Díaz Ordaz y Echeverría, actuaron como presidentes desde que ingresaron a Gobernación. ¿Quién no recuerda al célebre maestro Jesús Reyes Heroles? ¿El que decía que “en política, la forma es fondo”? ¡Cómo lo necesitamos hoy! Todo cambió con la alternancia. &lt;br/&gt;    Enfoque de Reforma, el domingo pasado, publicó un interesante ensayo titulado “Segob: despacho disminuido”. Atribuye el “adelgazamiento” al despojo sufrido en sus funciones por los gobiernos panistas. Entrevistaron a dos ex secretarios priístas, Manuel Bartlett, y Francisco Labastida. Labastida opinó que “esta secretaría disminuida debilita la gobernabilidad del país”. Para mí el “debilitamiento” comenzó con Carlos Salinas, que delegó todo el poder en José Córdoba Montoya, el omnipotente Jefe de la Oficina de la Presidencia (un chief of staff al estilo gringo).&lt;br/&gt;    Para Bartlett, que conoce la secretaría como pocos, el secretario debe ser “príncipe entre pares…podía citar a los demás secretarios y ordenar sus acciones…era el encargado de mantener las relaciones con los Poderes, con los gobernadores y con todas las fuerzas políticas y sectores del país”. &lt;br/&gt;    El debilitamiento de Gobernación a manos de los gobiernos panistas es entendible. Fue la instancia que negoció con ellos todo el siglo pasado; la entidad que los golpeaba por instrucciones presidenciales; el ministerio que reprimía, perseguía, encarcelaba y controlaba las elecciones. Es lógico que no tengan buenos recuerdos…&lt;br/&gt;</description>
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      <title>En defensa de La Jornada</title>
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      <pubDate>Mon, 21 Nov 2011 23:19:27 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2011/11/21_En_defensa_de_La_Jornada_files/justice2.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object001_3.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:95px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;En 1982, como parte de la “renovación moral” de Miguel de la Madrid, se reformó el concepto de “daño moral” regulado por el Código Civil. La reforma pretendía modernizar el concepto, haciéndolo accesible a las personas físicas y morales. Pero el mismo legislador cerró la puerta a las personas morales, por dar una descripción demasiado detallada de lo que era el daño moral. Utilizó conceptos íntimos, como “sentimientos, afectos, creencias…”, que muchos interpretaron erróneamente como privativos de la persona física. &lt;br/&gt;	Ahora a los hechos: La Jornada sufrió daño moral por una calumnia hecha por Letras Libres, que dirige Enrique Krauze, y por Fernando García Ramírez, autor de un artículo ofensivo cuyo encabezado lo decía todo: “Cómplices del terror”, vinculando a La Jornada con ETA, la “organización terrorista” vasca. El autor afirmó que La Jornada “está al servicio de un grupo de asesinos hipernacionalistas”, y concluyó con una ofensa más: “así se practica todavía el periodismo en México, espero que no por mucho tiempo”. &lt;br/&gt;El texto equívoco del nuevo artículo 1916, y la jurisprudencia y doctrina del pasado, que no hablaban de “daño moral” sino de “reparaciones morales” a “víctimas” de daños y perjuicios por responsabilidad civil, llevaron a los tribunales a concluir que bajo el concepto de “daño moral” el legislador de la reforma había pretendido proteger sólo valores atribuibles a las personas físicas. &lt;br/&gt;	Sin embargo en 2006, en un ensayo sobre daño moral que publiqué en la revista The Harvard Law School Association of Mexico (Año V, No. 5) eché a volar las campanas. Me alentaron resoluciones judiciales recientes (¡una otorgando 20 millones de dólares por daño  moral!), y concluí que “académicos, litigantes creativos y resoluciones favorables estaban desarrollando una nueva doctrina del daño moral, que extendía sin reservas los beneficios del artículo 1916 a las personas morales”. &lt;br/&gt;Me equivoqué. Así lo prueba el estado del litigio por daño moral entablado en 2004 por La Jornada contra Letras Libres. En ese proceso, Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, ministro encargado del proyecto, reconoció el derecho de las personas jurídicas a reclamar daño moral, pero evitó entrar al fondo del problema. Desvirtuó el caso. Lo calificó como un mero “conflicto” entre dos medios de comunicación que alegan derechos diferentes (¡adiós daño moral!). Uno, Letras Libres, sosteniendo su derecho a la “libertad de expresión” (“protegido por la Constitución”, advirtió Zaldívar) , y La Jornada, defendiendo su derecho al “honor y reputación” (que no están “expresamente reconocidos” por la Constitución. Así que salga a injuriar al vecino). Ahí, en la página seis de la “síntesis”, estaba dicho todo. ¡Zaldívar pudo haberse ahorrado las cien páginas de su proyecto!&lt;br/&gt;A partir de ese momento, el “proyecto Zaldívar” se dedica a justificar su teoría del “conflicto entre dos derechos”, pero analizando a fondo la “libertad de expresión” a la luz de la Constitución y los tratados. Porque el “derecho al honor…en el caso de las personas morales presenta mayores dificultades”. Me quedó claro que nuestros tribunales no acaban aceptar las demandas por daño moral de las personas jurídicas. El “proyecto Zaldívar” es una desilusión. Sería injusto que lo aprobara la SCJN. &lt;br/&gt;La demanda por daño moral de La Jornada lleva siete años en la rueda de la fortuna del sistema judicial. Por eso, cuando la Corte decidió ejercer su facultad de atracción hubo esperanza. Se pensó que iría por buen camino. Más aún, cuando se encargó el caso al ministro Zaldívar, jurista moderno que pretende convertir a la Corte en un factor de transición democrática.  De él dije en 2010 en La Jornada, en relación con su proyecto de la Guardería ABC (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/vBiSPv&quot;&gt;http://bit.ly/vBiSPv&lt;/a&gt;), que  “donde otros, por motivos políticos o tecnicismos legales, se quedaban atrapados en la letra de la ley, él iba más allá”. En el caso de La Jornada no fue “más allá”: se quedó atrapado en un sofisma legal construido por él mismo para evadir el análisis del daño moral. Llamado a ser árbitro, se convirtió en defensor del demandado. &lt;br/&gt;Decidió que La Jornada era una “persona con proyección pública”, que podía defenderse por sí misma, y estaba “obligada a tolerar un mayor grado de intromisión en su honor”; que la crítica entre medios de comunicación estimulaba el debate, y que el derecho casi irrestricto a la libertad de expresión, era necesario para la democracia. Calificó las calumnias contra La Jornada, “amparadas constitucionalmente”, como meras “expresiones desabridas y de mal gusto…justificadas por su propósito de causar impacto entre los lectores”. Dijo que en una “democracia…como la mexicana, la libertad de expresión goza de una posición preferencial…frente al derecho al honor”. ¡Increíble! Y más increíble aún: que “la Constitución…requiere la protección de ciertas falsedades para poder proteger el discurso que importa”.&lt;br/&gt;Por eso el excelente editorial de La Jornada del viernes pasado, un acertado e incisivo resumen del proyecto Zaldívar, se tituló ¿”Libertad de expresión o ley de la selva”? &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;* Licenciado y Doctor en Derecho&lt;br/&gt;</description>
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      <title>La gran muralla mexicana</title>
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      <pubDate>Thu, 10 Nov 2011 18:42:37 -0600</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2011/11/10_La_gran_muralla_mexicana_files/israeli-wall.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object001_4.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:66px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;Señales van y vienen, pero seguimos ciegos y sordos. Hemos perdido la capacidad de observarnos con los ojos de los demás. “Vamos ganando la guerra”, nos dicen, para que no obstante las apariencias compremos la inverosímil historia de Felipe Calderón, el mandatario ofuscado por la parafernalia militar, rodeado de soldados, marinos y policías federales; nublado por el fragor de la batalla, pero tercamente seguro de la victoria. El gobernante intrépido, que con un claro propósito electoral, o en un esfuerzo desesperado por revitalizar la agonizante industria turística, incursionó en cavidades subterráneas, buceó, escaló y cruzó en tirolesa abismos peligrosos. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    En forma inusitada para un jefe de Estado protagonizó The Royal Tour, mostrando las bellezas de México, mientras irónicamente siete países importantes, antaño enamorados de México y su cultura, emitían “alertas de peligro” en 65% del país. Un total de 21 entidades, incluyendo el Distrito Federal, que esos gobiernos pusieron fuera del alcance de sus ciudadanos, por considerarlas asociadas a los riesgos de la violencia del narcotráfico. Antes conocido por sus playas paradisíacas, joyas arqueológicas, cultura milenaria, gente hospitalaria, música, artesanías y cocina que es patrimonio cultural de la humanidad, México es hoy tristemente identificado por los principales gobiernos extranjeros con la cultura del narco y de la muerte. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Según El Universal, el listado de estados y ciudades peligrosas ha ido en aumento a lo largo del año (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/sIqUFi&quot;&gt;http://bit.ly/sIqUFi&lt;/a&gt;). “Cada país va sumando nombres…para emitir recomendaciones de viaje conforme a los episodios de violencia registrados…como pasó con Veracruz, que se añadió después de la ola de homicidios de septiembre”. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Casi por obligación, el gobierno mexicano se ha opuesto a la objetividad y metodología de esas alertas por conducto de Turismo y Relaciones Exteriores. ¿Piensan acaso las señoras secretarias que esos gobiernos no leen periódicos, ni reciben informes confidenciales de sus embajadas? A Gloria Guevara, secretaria de Turismo, ¿se le ha ocurrido renunciar para reincorporarse a su exitosa carrera corporativa? Conoce las realidades del turismo, habiendo dirigido una empresa internacional que maneja siete de cada diez reservaciones de viaje al país. Debe saber lo inútil que es promover el turismo en una nación que está en guerra civil. ¿Quién hace reservaciones para veranear en Irak, Afganistán o Libia?&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Mientras Calderón mostraba nuestras bellezas naturales, y promovía las joyas arqueológicas de México en medio de la masacre, el gobierno australiano redactaba la siguiente alerta ciudadana: “México tiene una alta tasa de criminalidad, que afecta destinos turísticos populares y playas conocidas. Desde 2008 ha experimentado un aumento dramático en la violencia relacionada con el narcotráfico, incluyendo asesinatos y secuestros generalizados”. Hablan de combates callejeros con armas de fuego, ataques con granadas y coches bomba en lugares públicos. Reconocen el riesgo de que los viajeros se conviertan en “daños colaterales”. ¿Usted nos visitaría o invertiría aquí?&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    A quienes estuviesen inclinados a visitar nuestros casinos el comunicado australiano les advierte que el 25 de agosto de 2011 “hombres armados atacaron un casino de Monterrey, ocasionando la muerte de 52 personas”. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    El servicio exterior inglés no se queda atrás. Previene a los británicos en términos similares: “en septiembre de 2011, en la ciudad de Veracruz, 35 cuerpos fueron tirados en la carretera que conduce a un importante centro turístico. Al día siguiente, 14 cuerpos adicionales fueron hallados en otro punto de la ciudad”.  ¿A quién le interesa visitarnos?&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Las advertencias del gobierno estadunidense describen las últimas confrontaciones entre autoridades mexicanas y los miembros de los cárteles como “choques entre pequeñas fuerzas combatientes donde se emplean armas automáticas y granadas”. No mencionaron la palabra “insurgencia”, favorita de Hillary (que después de pasar por Irak, Afganistán y Libia conoce el tema de memoria). Callaron por miedo a otra enérgica protesta de Calderón. Aseguraron que las confrontaciones armadas ocurren en ciudades y pueblos a lo largo del país. Y en forma sumamente reveladora, terminaron añadiendo que sus funcionarios sólo transitan en vehículos blindados (como en Irak). Por su parte, el último comunicado del servicio exterior francés no aconseja los viajes a Veracruz, “una ciudad en la que grupos delincuenciales se disputan violentamente el control de la plaza”. Recomiendan viajar al país “sólo en circunstancias profesionales inevitables”. Advierten a los viajeros no visitar Monterrey. La lista de “ciudades prohibidas” es interminable. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    La página web de Turismo invita a los viajeros a participar en una cantidad de atractivas actividades turísticas (desde la cultura hasta el deporte). Pero por razones obvias no menciona la inminencia de la muerte. Es un hecho que la guerra de Calderón nos está aislando del mundo exterior y encerrando dentro de una muralla virtual, tan inexpugnable como la gran muralla china. &lt;br/&gt;</description>
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      <title>El legado de Calderón</title>
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      <pubDate>Thu, 27 Oct 2011 13:54:04 -0500</pubDate>
      <description>Las declaraciones de Felipe Calderón a The New York Times (Times), consideradas una violación a las leyes electorales por sus comentarios sobre el PRI, tuvieron otras repercusiones importantes. El entorno en el que los tres corresponsales del Times charlaron largamente en español con el mandatario dejó ver otros temas dignos de análisis. Los periodistas concluyeron que su principal preocupación es proteger legalmente su legado; “amarrar”, en el escaso tiempo que le queda, la estrategia de su guerra contra el narco. En el crepúsculo de su administración, vieron a un Calderón que pretende despejar dudas de futuros electores, y presionar a los legisladores para que fijen en forma permanente el enfoque de los últimos cinco años. &lt;br/&gt;	Quiere, en forma por demás urgente, que el Congreso reestructure los cuerpos policiacos, regule el marco jurídico en el que participan las fuerzas armadas en la lucha contra el crimen organizado, robustezca el Código Penal y haga más estrictas las leyes que regulan el lavado de dinero. O sea, incrementar la represión en lo que resta del sexenio, en medio de la que promete ser una violenta campaña presidencial. &lt;br/&gt;	Los periodistas, expertos en asuntos de México, aseguran que en este momento crítico, cuando la violencia va en aumento y los aspirantes a la presidencia cabalgan furiosamente para posicionarse, a Calderón le queda muy poco tiempo para probar que su estrategia funciona. Insistió en que el país será “eventualmente más seguro”, a pesar de los 40,000 muertos que reporta el Times, una cifra probablemente sugerida por Calderón, y muy inferior a la de más de 50 mil muertos que manejan diversos medios mexicanos y expertos en seguridad nacional.&lt;br/&gt;	Presionado por los entrevistadores para declarar si su enfoque había hecho a México más seguro sólo pudo responder: “lo que sí puedo asegurar es que México será más seguro, y que de no haber actuado el deterioro hubiese sido mayor”. ¿Mayor? O sea que ya se hubiera perdido la República. ¿Olvida acaso los operativos militares conjuntos para recuperar Veracruz, Guerrero y La Laguna?; la misteriosa base militar estratégica en Zacatecas, y otros estados, que estando ya sujetos a operativos militares especiales se han salido del control del gobierno federal?&lt;br/&gt;	El Times sabe de lo que habla, cuando asegura que el nuevo Presidente estará sujeto a fuertes presiones de Estados Unidos, que está preocupado por la creciente violencia en la frontera, y por sus cuantiosas inversiones en “personal, equipo y tecnología”. Olvidaron mencionar a nuestros militares, a quienes Calderón está obligado a rendir buenas cuentas, y sacarlos en paz y a salvo de posibles demandas en tribunales internacionales. ¡He ahí la urgencia por darles el “marco legal” que piden desde hace meses al Congreso! &lt;br/&gt;¿Será posible que después de haberlo apoyado sin reservas, y de haberlo seguido sin desmayo en esta guerra inconstitucional, Calderón, pragmático como siempre, abandone a las fuerzas armadas a su suerte? Eso pudiese provocar un rompimiento peligroso entre el poder militar, que se ha vuelto cada día más “expresivo” y exigente (para decirlo de algún modo), y el poder civil, quienquiera que sea el nuevo Presidente. No se puede ocultar que la intervención conjunta de las fuerzas armadas ha antagonizado notablemente al Ejército y la Armada (ver el artículo de Jorge Carrillo Olea en La Jornada del domingo pasado: &lt;a href=&quot;http://bit.ly/rly3cw&quot;&gt;http://bit.ly/rly3cw&lt;/a&gt;).  Ni Calderón ni el Times calificaron la guerra como lo que es: una “guerra civil”, deplorada el sábado pasado en La Jornada por el sacerdote Flor María Rigoni, Director de la Casa del Migrante de Tapachula, Chiapas (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/prbODd&quot;&gt;http://bit.ly/prbODd&lt;/a&gt;). Una guerra civil que yo también había denunciado como tal desde abril de 2010 en este mismo espacio:  &lt;a href=&quot;http://bit.ly/nU9aAy&quot;&gt;http://bit.ly/nU9aAy&lt;/a&gt;.&lt;br/&gt;En aquél artículo calculé que los muertos del sexenio habían sido cinco mil por año. Y que probablemente terminaríamos con más de 30 mil. Me equivoqué: llevamos más de 50 mil en 2011. Recordé que los sociólogos consideran que un conflicto interno se convierte en guerra civil cuando arroja mil muertos al año. Y la nuestra, con cifras mayores, ha alcanzado a todos: soldados, marinos, policías, sicarios: ¡todos mexicanos! Y hasta civiles (según Sedena mil 326 niños y mil 80 mujeres). Niños de prepa, tildados de pandilleros en Juárez y masacrados en Durango; estudiantes de posgrado confundidos con sicarios. Amas de casa. Concluí entonces descorazonado: ¿a quién le importan el PIB y la tasa de cambio? Y concluyo ahora: ¿a quién le importan las elecciones presidenciales?&lt;br/&gt;El Times informa que Calderón tiene la tasa de aprobación más baja de un presidente mexicano en esta etapa del sexenio, y que Ernesto Cordero, el delfín que promete seguir sus políticas, va detrás de todos los candidatos en las encuestas. &lt;br/&gt;La promesa de que México será un país más seguro con el enfoque de Calderón _concluye el diario estadunidense_ es difícil de sostener frente a una realidad que anuncia la probable pérdida de la presidencia, y una creciente presión popular por encontrar un nuevo camino que reduzca la violencia.&lt;br/&gt;</description>
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      <title>¡Ni un paso atrás!</title>
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      <pubDate>Thu, 13 Oct 2011 14:04:06 -0500</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2011/10/13_%C2%A1Ni_un_paso_atr%C3%A1s%21_files/57902_148920641806569_100000659021496_293848_4255_n.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object002_4.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:68px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;Según Reforma, el sábado pasado la guerra anticrimen había alcanzado la cifra de 10 mil ejecutados este año. “De acuerdo con el “Ejecutómetro” de ese diario (¡a lo que hemos llegado!) un total de 10 mil 22 personas murieron en incidentes relacionados con el crimen organizado en los primeros 9 meses de 2011. Cuatro estados concentraban la mitad de las víctimas (Chihuahua, Nuevo León, Guerrero y Sinaloa). Y en los demás las cifras de 2010 habían sido rebasadas. El Ejecutómetro no solamente lleva el meticuloso conteo de víctimas, sino que las separa en categorías diferentes: “con mensaje”, “policías”, “decapitados”, “torturados”, “hombres” y “mujeres”. No se puede llevar una cuenta más rigurosa. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    La Jornada informó también en marzo pasado, utilizando datos de la Sedena, que más de 1,300 menores habían muerto hasta entonces en la guerra de Calderón (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/rdBvE6&quot;&gt;http://bit.ly/rdBvE6&lt;/a&gt;). Y otros ejecutómetros, como el de Milenio, ajustan la cifra del sexenio en más de 50 mil. Algunos expertos en seguridad nacional, como Eduardo Guerrero, estiman con datos confiables que el sexenio podría terminar con más de 60 mil muertos. ¿Qué importan los números?, la cifra que fuere constituye una tragedia nacional.  &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;     Revisando mis notas encontré un artículo publicado al inicio del sexenio, cuando los muertos eran 2 mil. De ahí fuimos in crescendo anualmente a 5 mil, 6 mil, 11 mil, y ahora 10,022 en nueve meses. Mi columna de entonces se tituló “Cuerpo especial del Ejército” (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/ooiTNR&quot;&gt;http://bit.ly/ooiTNR&lt;/a&gt;), y comentaba que José Luis Soberanes, Manlio Fabio Beltrones, Carlos Navarrete y la Comisión de Naciones Unidas para los Derechos Humanos se oponían a la intervención del Ejército en esta guerra. Y en especial a la creación de un Cuerpo Especial del Ejército que adquirió carácter institucional el 4 de mayo de 2007 por decreto presidencial. ¿Qué fue de esa unidad militar, ahora que el Ejército, la Marina, Estados Unidos y los paramilitares están involucrados? No obstante, Felipe Calderón estaba decidido. No ha dejado de creer por un solo minuto en la solución militar. No le ha temblado la mano. Para él no existe otro camino, ni tampoco hay estrategia de salida. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;     Algunos pensaron que hoy, estando igualmente involucrado con la reelección del partido soltaría la rienda. Pero fue lo contrario. Apretó el paso. Parece que la guerra será la bandera del PAN. (En días pasados escuché al Presidente del IFE discutir con Carmen Aristegui los elaborados arreglos de seguridad nacional para conducir el proceso electoral. A nadie parece importarle que las elecciones se realicen así. Nos hemos acostumbrado. Todos arden en deseos de participar, la guerra es lo de menos.)&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;      Regresando a Calderón, me pregunto si tendrá su propio ejecutómetro. ¿Se detendrá por las noches frente a un enorme tablero electrónico en su cuarto de guerra a contar los resultados?: tantos muertos, tantas organizaciones descabezadas, tantos capos extraditados, tantas drogas incautadas, tantas armas decomisadas… ¿Se habrá convertido en motivo de orgullo?&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;     Lo pregunto, porque en aras de esta guerra ha enfrentado todas las críticas, evadido (haiga sido como haiga sido) todos los obstáculos políticos y legales, exigido cuentas a todos sus colaboradores, firmado acuerdos cuestionables con Estados Unidos y permitido sobrevuelos militares extranjeros en territorio nacional. Ha sufrido todas las consecuencias y afrontado personalmente todos los peligros. En esas condiciones es obvio que para él no hay marcha atrás. Ya lo ha repetido en varias ocasiones: continuará disparando tiros hasta el último día de su mandato. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;      En aquella lejana fecha de 2007 le advirtieron los críticos que exponía al Ejército a un serio deterioro de imagen si no salía victorioso. Y está perdiendo la guerra. Sin estrategia de salida, que jamás se ha planteado por decisión del propio Calderón, se comentó que abandonando su firme tradición civilista las fuerzas armadas incurrirían en violaciones inevitables a los derechos humanos, y contribuirían a una peligrosa militarización de la política. Hoy existen más de 3 mil quejas por violaciones a los derechos fundamentales y múltiples ejemplos de intervenciones castrenses en temas de la agenda política. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;      El predicamento de Calderón al inicio del conflicto fue tan específico como desalentador: ¿si no es el Ejército, quién? Y lanzó al Ejército, y al “Cuerpo Especial”, y a la Marina y a la Policía Federal, y a los aviones no tripulados del Pentágono. Y aparecieron los paramilitares, que son una incógnita, porque pueden ser brigadas del Ejército con “licencia para matar”, cuerpos armados por los gobernadores, grupos pagados por empresarios, o fuerzas especiales del Tío Sam. Y ahora tendremos muchos más de 10 mil muertos este año.  &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;     Hoy los miembros del Consejo de Seguridad Nacional despiden con fanfarrias a las tropas que envían a recuperar la República con la gloria de los antiguos césares romanos. Los despiden como a las legiones extranjeras que salían a engrandecer el imperio: “Veracruz Seguro”, “Guerrero Seguro”… Y nada está seguro. ¿Quién cerrará la puerta cuando fallezca la República? &lt;br/&gt;</description>
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      <title>Acteal: pasos en la azotea…</title>
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      <pubDate>Thu, 29 Sep 2011 14:25:38 -0500</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2011/9/29_Acteal__pasos_en_la_azotea%E2%80%A6_files/actealjpg.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object000_7.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:89px; height:59px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;A medida que se termina el sexenio se incrementa la presión para que el Congreso apruebe las reformas a la Ley de Seguridad Nacional (LSN). En opinión del secretario de la Defensa, la nueva LSN es requerida con urgencia para tener “mayores capacidades operativas y aumentar la eficacia de los soldados”, y para terminar “con el estado de indefinición”. De no aprobarse las reformas _sentenció el general_ podría “crearse confusión e incertidumbre” en mandos y tropas, e inclusive en la ciudadanía. En opinión del secretario, las reformas son necesarias para continuar manteniendo “el espíritu de cuerpo” y “la alta moral de las Fuerzas Armadas”. Es importante analizar con detalle cada una de sus afirmaciones.&lt;br/&gt;	El militar no explicó cómo aumentarían la “capacidad operativa” y la “eficacia de los soldados” (conceptos militares) con la simple aprobación de unas reformas legales a la LSN. Parecen, y son, conceptos diferentes. Sin embargo, se contestó a sí mismo cuando definió la situación actual como “un estado de indefinición”. Habló de “confusión e incertidumbre” en mandos y tropas, e inclusive en la ciudadanía, con lo cual reconoce la debilidad legal con la que están participando en la guerra contra los cárteles. Es un hecho que “la confusión entre mandos y tropas” anuncia dificultades preocupantes en la cadena de mando. Podría significar que algunos oficiales jóvenes, más instruidos y democráticos que sus jefes, y conscientes de las miles de quejas de violaciones a los derechos humanos, comienzan a cuestionar su participación en un conflicto cuyas orígenes, desarrollo y futuro ha mantenido in pectore Felipe Calderón. Lo más preocupante fue el comentario sobre la necesidad de mantener “la alta moral” de los militares. ¿Anuncia agotamiento de la tropa para continuar matando compatriotas y muriendo en una guerra perdida? El general tampoco explicó cómo ayudaría la nueva LSN a curar ese mal.&lt;br/&gt;	Los soldados no son los únicos que están intranquilos e inseguros. En días pasados los diputados comenzaron a discutir un dictamen que pretende establecer un “marco jurídico” para legalizar las operaciones en tierra de la Armada de México. ¡Hay incertidumbre por doquier! &lt;br/&gt;	En un artículo reciente en La Jornada (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/nqSH63&quot;&gt;http://bit.ly/nqSH63&lt;/a&gt;) cité a José Luis Soberanes, ex ombudsman nacional, para quien el “marco jurídico” que piden los militares dentro de la LSN “es para tener impunidad”, a fin de no ser juzgados por delitos cometidos en tareas de “seguridad nacional”; quieren cambiar la ley “para adecuarla a lo que están haciendo”, como en Chile y Argentina, y así evitar los tribunales internacionales. &lt;br/&gt;Las palabras de Soberanes resultaron premonitorias, porque el 16 de septiembre pasado un despacho de abogados de Miami, Florida, presentó una demanda por “daños compensatorios y punitivos, y violaciones al derecho internacional” contra el ex presidente Ernesto Zedillo, por su presunta responsabilidad en las 45 ejecuciones extra judiciales ocurridas durante su gobierno en la matanza de Acteal. Los demandantes, cuatro mujeres y seis hombres, deudos de las víctimas, procedieron en forma anónima para proteger su identidad. Acusan también al ex presidente de haber cometido “crímenes de guerra y  crímenes contra la humanidad, y ejercido terror y violencia, para con ello impedir el ejercicio de sus derechos de libre asociación, libertad de pensamiento y de opinión política”. &lt;br/&gt;La demanda fue instaurada en Hartford, Connecticut, donde reside el ex presidente cuando atiende obligaciones académicas en la Universidad de Yale. La base jurídica fue la ley conocida como Alien Tort Claims Act, (ley para reclamaciones contra extranjeros), un estatuto que permite a las cortes estadunidenses juzgar casos sobre violaciones a derechos humanos presentados por extranjeros, por conductas cometidas fuera de Estados Unidos. Los abogados citaron  otras disposiciones y convenciones internacionales en apoyo de su acción; le dan al ex presidente 21 días para contestar a partir del emplazamiento. Crearon una página bilingüe en Internet donde publican y reciben información: &lt;a href=&quot;http://acteal97.com/&quot;&gt;http://acteal97.com/&lt;/a&gt;. &lt;br/&gt;Uno de los anexos de la demanda lo constituye el “Plan de Campaña Chiapas ‘94”, revelado en Proceso el 4 de enero de 1998. En él se definían las metas de una guerra de baja intensidad, como estrategia para quitar el apoyo ciudadano al EZLN (a cuyos cuadros definen como “transgresores de la ley”), y con ello provocar su derrota.  &lt;br/&gt;	 Esta demanda incrementará la urgencia para regularizar la participación militar en la guerra de Calderón. No se trata por supuesto de comparar vidas humanas. Todas son sagradas (incluyendo las de los criminales, ¡para asombro de Javier Duarte!). Pero las 45 víctimas de Acteal (7 varones, 20 mujeres, cuatro de ellas embarazadas, y 18 menores) no se comparan con las 60 mil victimas que dejará la guerra civil de Calderón.&lt;br/&gt;	La demanda contra Ernesto Zedillo demuestra que, en un mundo globalizado, abogados internacionales y jueces incorruptibles están encontrando canales ingeniosos para derribar fronteras y hacer cumplir los derechos humanos.&lt;br/&gt;</description>
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      <title>¡Salinas corrió!</title>
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      <pubDate>Wed, 14 Sep 2011 15:12:08 -0500</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2011/9/14_%C2%A1Salinas_corri%C3%B3%21_files/debate.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object000_9.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:89px; height:72px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;¡Ya apareció! Me refiero a Salinas, el innombrable, la obsesión de Andrés Manuel López Obrador. Auto exiliado del país y de la política nacional, el “presidente” de la mafia del poder denunciada por AMLO midió sus tiempos, calculó la situación y ahora, dos sexenios después de la pesadilla panista, surge como Ave Fénix en los albores del proceso electoral de 2012 sobre las alas del “nuevo PRI”. Está a punto de consumar el sueño acariciado en 1994: convertirse en “jefe máximo”, como Plutarco Elías Calles. No de la Revolución, porque él fue quien la mató, pero sí del nuevo PRI. Estaba tan seguro de su poder en 1994 que Ángel Gurría filtró en Japón los nombres de quienes lo seguirían en el poder: Luis Donaldo Colosio, Pedro Aspe y  Jaime Serra. Y al final de ese maximato se reelegiría él, mediante reformas constitucionales que pretendería vendernos como “necesarias”, para acercarnos más a la modernidad. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    El fundador del prián, autor de la realpolitik mexicana e inventor de las concertacesiones, le dio un espaldarazo relativo a Felipe Calderón por sus “decisiones económicas en el sentido correcto” (que es como darle atole con el dedo) y sus “decisiones valientes” en el combate a la inseguridad y a la delincuencia. Estuvo en desacuerdo con la estrategia de Vicente Fox (sin mencionarlo por nombre), porque al crimen organizado se le debe combatir “sin tregua, ni amnistía, ni confusión”: palabras musicales en los oídos de Calderón. (No dijo, “sin importar muertos ni la destrucción moral del país”.) &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Como orador invitado ante medio millar de participantes en el congreso de una organización de nombre kilométrico, “Asociación Mexicana de Agencias de Investigación de Mercado y Opinión Pública”, salió a probar las aguas, y se convirtió de inmediato en noticia de todos los periódicos: &lt;a href=&quot;http://bit.ly/nli3yX&quot;&gt;http://bit.ly/nli3yX&lt;/a&gt;. Busca foro y se lo estamos dando (aquí me tienen escribiendo sobre él).  &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Retó claramente a López Obrador a un debate “para discutir propuestas” (lo reportó toda la prensa nacional), y con el descaro que le caracteriza le anticipó que “va a perder”. Me lo imaginé en televisión nacional, pretendiendo lucirse con su vocecilla quejumbrosa, la que utilizaba para llamarnos “compatriotas”…, sus ojillos de mandarín inescrutable y sus ademanes estudiados sacándose de la manga, como el inolvidable magazo de la televisión, cifras, datos, circunstancias, comparaciones, porque como seguidor de la realpolitik sólo defiende “intereses”. No maneja ideas. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Tiene doce años dedicado a planear su regreso, escudriñando la economía y la política nacional. Para justificar su administración y deslindarse del error de diciembre publicó dos mamotretos de miles de páginas (México: Un paso difícil a la modernidad, y La década perdida) que nadie lee (salvo quizá Ernesto Zedillo, a quien van dedicados en forma subliminal). En ellos se dedica a remachar su opinión sobre el error de diciembre: su enfermiza obsesión. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    ¿Solidaridad contra Morena? ¿El ex jefe de gobierno del Distrito Federal contra el artífice del Tratado de Libre Comercio y darling del neoliberalismo? Sería todo un espectáculo, qué duda cabe. Con más ratings que la hora cuchi cuchi de Beto el Boticario, pero de gran peligrosidad. En plena campaña todos buscan foro. Pero Salinas no lo tiene y López Obrador no lo necesita. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Al aceptar el debate, AMLO lo estaría reconociendo como interlocutor importante en el proceso electoral de 2012. Dejémoslo enmohecer en las sombras, de donde pretende salir para continuar operando como estratega del regreso del PRI. ¿Busca por lo pronto una senaduría?  &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Aspira a derrotar a López Obrador de cara a la sociedad. Pero no me malentienda: usaría también la táctica de los golpes bajos. Tiene dinero a manos llenas, asesores extranjeros y el arma bajo la manga de volver a acusar al tabasqueño de ser “un peligro para México”; sacaría a relucir sin duda alguna el conflicto electoral de 2000. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    López Obrador contestó de inmediato por escrito: arde en deseos de decirle en televisión sus verdades. Pero, ¿vale la pena? Todos lo conocemos. AMLO por otra parte tiene el auditorio cautivo de Morena, que no es poca cosa, y el apoyo sólido de la izquierda. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Hoy martes 13, sorpresivamente, el escurridizo Salinas “se rajó”, para hablar en francés antiguo (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/p4j6hB&quot;&gt;http://bit.ly/p4j6hB&lt;/a&gt;). Envió a los periódicos una carta abierta donde dice que la aceptación de AMLO “carece de sustento”; que el “candidato derrotado de 2006” (no podía perder la oportunidad de hacerle daño) interpretó mal “alguna versión periodística”. Ahora _dice_ “AMLO puede comprobar que dicha invitación nunca ocurrió” y, como dijo don Teofilito, “tampoco ocurrirá”, porque “a diferencia de López Obrador, el señor  ex presidente no participa, ni participará, en luchas electorales en curso”. ¡Si fuese cierto sería una bendición!&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Hoy López Obrador lanzó un comunicado (¡No quiso debatir Salinas!). Dice que le tuvieron miedo: &lt;a href=&quot;http://bit.ly/nUO14V&quot;&gt;http://bit.ly/nUO14V&lt;/a&gt;. Saben que con una oportunidad así sacaría al aire la historia de las privatizaciones y otras tropelías salinistas. Saben que le haría mucho daño al PRI en esta campaña hacia 2012…&lt;br/&gt;</description>
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      <title>Dos minutos y medio</title>
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      <pubDate>Thu, 1 Sep 2011 12:33:13 -0500</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2011/9/1_Dos_minutos_y_medio_files/11.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object000_10.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:86px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;Con precisión de comando militar los atacantes llegaron en varios automóviles a las puertas del Casino Royale. Una camioneta transportaba los garrafones del combustible usado para iniciar el incendio. ¡Inexplicable!: no portaban armas largas ni pasamontañas. El video muestra que el modus operandi fue inusual. Dos minutos y medio después salieron corriendo algunos clientes del casino. Fueron obligados a salir “pa’ que no se los llevara la chingada” (¿no iban a matarlos?). Detrás de ellos iban los atacantes, sin pasamontañas ni armas largas. Abandonaron el sitio con la misma tranquilidad con la que entraron. ¡Inexplicable!: los investigadores del SIEDO concluyeron que ninguna de las 52 víctimas mostraba heridas de bala ni esquirlas de granada. Se trató de un modus operandi diferente. ¿Fueron a matar clientes, a extorsionar a los dueños o a cobrar el seguro?&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    La versión difundida por The New York Times fue que los atacantes obligaban a todos a salir, pero que la mayoría, presa del pánico, se agolpó, como pasa en estos casos, en las puertas de emergencia y en los baños: &lt;a href=&quot;http://nyti.ms/mZLdsA&quot;&gt;http://nyti.ms/mZLdsA&lt;/a&gt;. El Times concluyó que el acto tuvo las características de las extorsiones del crimen organizado dondequiera que proliferan los casinos. Rodolfo Ortiz, ex empleado de seguridad del casino, declaró a La Jornada (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/r5axuN&quot;&gt;http://bit.ly/r5axuN&lt;/a&gt;) que había varias puertas disponibles (“la puerta principal, la puerta norte y la que está al lado de los baños”). Concluyó que fue “falta de coordinación de la gente de seguridad”. La coordinadora de protección civil de Gobernación declaró al Universal que había puertas de emergencia y que estaban funcionando: &lt;a href=&quot;http://bit.ly/rr5XaG&quot;&gt;http://bit.ly/rr5XaG&lt;/a&gt;. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Sin embargo, 24 horas después, Felipe Calderón afirmó sin ambages: “no debemos confundirnos ni equivocarnos: fue un acto de terrorismo y de barbarie, perpetrado por verdaderos terroristas”. ¡Inexplicable!: se casó con esa peligrosa teoría al final del sexenio y en los albores del proceso electoral de 2012.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Después vendría el discurso obligado: “déjennos hacer nuestro trabajo”, clamó el mandatario. “Dejen a un lado la mezquindad política y los intereses que buscan frenar la acción de las fuerzas federales para obtener, quizás, un lucro mediático o político”. Y qué hacía él, sino lanzarnos a ciegas a una nueva cruzada contra los infieles. Pidió unidad: “de la sociedad, de los poderes públicos, de los partidos políticos, de los líderes sociales y de los medios de comunicación”. En cierto modo fue como una nueva declaración de guerra. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Aprovechó la ocasión para continuar promoviendo la fallida estrategia contra el crimen organizado, y la necesidad de “redoblar esfuerzos”. No era momento para reclamarle al Congreso la Ley de Seguridad Nacional, para “dotar a las fuerzas armadas de certidumbre jurídica”. Como si la “certidumbre jurídica”, buscada afanosamente por los militares antes del cambio de gobierno, fuese la solución. ¡Inexplicable!: también culpó a Estados Unidos y les pidió que “cambien sus proveedores de droga y detengan el trasiego de armas a México”: “ustedes también son responsables”. ¡Cuidado con convertir una tragedia nacional en un acto de campaña para justificar más represión! El fantasma del “terrorismo” le permitió a George W. Bush incrementar las hostilidades en Irak y reelegirse. Aquí no hay relección, pero están los compromisos adquiridos con Estados Unidos y la campaña del PAN.  &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Tampoco era momento para las frases gastadas de siempre: “daremos con los culpables”, “los haremos pagar”; “caerán sobre ellos todo el peso de la ley y la fuerza del Estado”; “esta barbarie no quedará impune”. Esos lugares comunes dejaron de funcionar cuando Calderón mismo reconoció que habíamos pasado a un nivel superior de violencia: más descarnada, peligrosa e incierta que la simple “guerra contra el narco” que lanzó en 2006. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Es hora de meter al señor Alejandro Poiré en el closet. Sus frases simplonas nos ofenden; son  clichés de campaña, que en medio del horror insisten en transmitir el mensaje electoral: “aquí no pasa nada; ¡voten por el PAN!” Lo de hoy es diferente. Si es terrorismo, obliga al mandatario a denunciarlo ante Naciones Unidas, con todas sus implicaciones políticas, legales e internacionales. Habría que encuadrarlo en alguno de los convenios administrado por ese organismo y firmados por México: &lt;a href=&quot;http://bit.ly/n6qtQF&quot;&gt;http://bit.ly/n6qtQF&lt;/a&gt;. Hoy, los supuestos terroristas han sido capturados y presentados a los medios. Se ven como todos los demás; como los sicarios que presentan a la prensa todos los días. &lt;br/&gt;Vicente Fox, mordiéndose la lengua, pidió una tregua y se ofreció como “mediador de paz” (¡la Iglesia en manos de Lutero!). Como se trataba de terrorismo Carlos Fuentes recomendó pedir ayuda a Israel, Francia y Alemania. La soberanía no es problema, dijo reconociendo la realidad, “ya no está intacta”. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    ¿Fueron dos minutos y medio de terrorismo, o el lamentable pandemonio que se desata cuando alguien grita “fuego” en un lugar público? No condono el acto execrable, ni olvido a las víctimas inocentes ni a sus deudos, pero creo que calificarlo a priori de “terrorismo” fue jugar con fuego.&lt;br/&gt;</description>
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      <title>CIA, de Afganistán a México</title>
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      <pubDate>Wed, 17 Aug 2011 11:47:09 -0500</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2011/8/17_De_Afganist%C3%A1n_a_M%C3%A9xico_files/Flag-Pins-Afghanistan-Mexico.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object002_5.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:70px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;¿Quién conoce los acuerdos con Estados Unidos? ¿A qué nos obligan? ¿A qué obligan al próximo Presidente? Seguro que fueron preparados por hábiles abogados del departamento de Estado, que después los presentaron “para firma” de Patricia Espinosa, una politóloga obsecuente, con ínfulas de abogada internacional, que cada día se acerca más al juicio político. No se sorprenda, así “negociaron” Jaime Serra y Carlos Salinas el Tratado de Libre Comercio (TLC). Entonces la prioridad era la aprobación del TLC antes del cambio de gobierno. Y aunque hoy lo que está en juego es la soberanía, la urgencia son las elecciones de 2012. ¡Cuidado con las Letters of Understanding (“cartas de entendimiento”) a las que los gringos son tan afectos! Tienen más agujeros que un queso Gruyere. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    ¿Los presidentes suscribieron los “acuerdos”? ¿Quién en el círculo de Calderón conoce el derecho anglo sajón? ¿Quién desentrañó el inglés esotérico, y el lenguaje tramposo y artificioso que utilizan los abogados estadunidenses? Como además son acuerdos que comprometen la soberanía nacional, es imperativo saber si fueron sometidos al Senado. No cabe duda que Calderón ha resultado fiel discípulo de la escuela presidencial salinista: el fin justifica los medios. Al final del día, ¿qué instancia de nuestro gobierno pondrá fin a la entrega a pedazos de nuestro territorio y nuestra soberanía? ¡Ya basta!&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Hoy, ¡el colmo! Merced a The New York Times sabemos que hay bases militares mexicanas que albergan agentes de la CIA y militares retirados del Pentágono (&lt;a href=&quot;http://nyti.ms/qYiLDm&quot;&gt;http://nyti.ms/qYiLDm&lt;/a&gt;). Y que se contempla la presencia de operadores jubilados de la CIA como “contratistas independientes”, como en Irak y Afganistán, cuya misión sería infiltrar nuestros cuerpos policíacos. Nos hemos convertido en un país bananero, como aquellos que gobernaba la United Fruit Company en el siglo pasado. Vuelvo a preguntar: ¿dónde está el Senado mexicano? ¿Han incurrido en violaciones los secretarios de Sedena y Marina? Quizá por eso insisten en la Ley de Seguridad Nacional y critican el trabajo de las organizaciones de derechos humanos. Ellos conocen mejor que nadie la creciente intervención militar en asuntos de gobierno. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Desde marzo pasado he publicado en La Jornada varios artículos sobre la preocupante intervención estadunidense en territorio nacional. Con excusa de “ayudarnos” a controlar el “flagelo internacional” de las Organizaciones Criminales Transnacionales (TCO por sus siglas en inglés), los estadunidenses han convertido a México en el centro de la lucha contra las TCO en Centro América (“zona cero” nos llaman). A quienes les interese el tema los invito a leer esas colaboraciones, cuyos títulos y contenidos anunciaron algunos de los hechos hoy comprobados por las recientes revelaciones: Senado, ni rápido ni furioso: ¡ciego! (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/n17pkA&quot;&gt;http://bit.ly/n17pkA&lt;/a&gt;); Los drones de Patricia Espinosa (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/qbRRK8&quot;&gt;http://bit.ly/qbRRK8&lt;/a&gt;); Senadores: ¿qué más les ocultan? (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/oyN2dw&quot;&gt;http://bit.ly/oyN2dw&lt;/a&gt;?; y República bananera (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/nBixIi&quot;&gt;http://bit.ly/nBixIi&lt;/a&gt;).  &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    El embajador Sarukhán, cada día más “americanizado”, declaró orgulloso que “un mar de cambio ha ocurrido en los últimos años en los intercambios de inteligencia entre los dos países”. (Claro, un “mar de cambio” en el que naufragó nuestra Constitución.) Después, extendiendo la frontera de Estados Unidos hasta Guatemala, “su excelencia” reconoció que “sólo juntos” podremos derrotar a las TCO. Unió nuestro destino al del vecino país: “juntos triunfaremos o fracasaremos”.  &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Ginger Thompson del Times, la especialista en asuntos mexicanos que reveló los sobrevuelos del Pentágono, puso el dedo en la llaga: la urgencia, en ambos países, son las elecciones de 2012. Obama no quiere en su campaña preguntas sobre una violencia que rebasa la frontera, y Calderón no desea que su partido afronte el fracaso de una guerra que ha dejado 45 mil muertos. Yo le contestaría a Ms. Thompson: “sorry, too late”. Demasiado tarde para ambos presidentes. Hablando de relección, a Obama, el “discursero”, debería preocuparle más la humillante degradación de la deuda por su pleito con los Republicanos, y a Calderón el poco impacto de una flaca caballada panista que él mismo fomentó, al llenar su gabinete de incondicionales. (Una aclaración, Ms. Thompson: los muertos son más de 50 mil, y algunos expertos estiman que pudiesen rebasar los 70 mil en 2012).&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Algunos en la CIA nos comparan con Afganistán, un aliado necesario, pero en el que no confían. Por eso los centros de “fusión de inteligencia” de México operan como en Afganistán, el “Estado fallido” tutelado por la CIA (¿entendemos por qué el nuevo embajador viene de Kabul?).&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    En el colmo del servilismo, funcionarios mexicanos llevaron personalmente a Washington los cartuchos percutidos tras el asesinato del agente Zapata, y permitieron que forenses de Estados Unidos realizaran su autopsia aquí. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Por si lo anterior fuese poco, los estadunidenses reconocen que los “acuerdos” fueron diseñados para “darle la vuelta” a las leyes mexicanas, que prohíben la operación de agentes y militares extranjeros en México. ¡Vaya cinismo de ambos gobiernos!&lt;br/&gt;</description>
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      <title>PAN, ¿un peligro para México?</title>
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      <pubDate>Thu, 4 Aug 2011 13:22:00 -0500</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2011/8/4_PAN,_%C2%BFun_peligro_para_M%C3%A9xico_files/panmelt.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object001.png&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:137px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;¿Cómo ganar una campaña presidencial con más de 40 mil muertos a cuestas? Ese era el predicamento de Felipe Calderón de cara a 2012, hasta que sus asesores, quizá los mismos que diseñaron la campaña contra Andrés Manuel López Obrador en 2006, creyeron haber encontraron la solución. No fue difícil porque hoy, como advirtió Manuel Vicent en El País (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/jmVGf1&quot;&gt;http://bit.ly/jmVGf1&lt;/a&gt;), las elecciones se ganan con una sola frase. Olvídese de partidos, ideologías y principios morales. &lt;br/&gt;Con solo cuatro palabras, “el eje del mal”, George W. Bush ganó sus primeras elecciones y envió a 4,500 jóvenes (&lt;a href=&quot;http://icasualties.org/&quot;&gt;http://icasualties.org/&lt;/a&gt;) a una muerte segura en Irak. Fueron la carne de cañón de su “guerra contra el terrorismo”, que con un costo superior a tres billones de dólares tiene a Estados Unidos y al mundo entero al borde del colapso económico. Por cuanto a nuestra propia guerra nadie tiene la menor idea de cómo ha sido financiada, ni de su costo en términos económicos, aunque en vidas humanas pudiese llegar a 70 mil en 2012. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    En un artículo anterior, sobre la reunión de Chapultepec con la Caravana de la Paz, creí adivinar que Calderón había lanzado a prueba una frase con visos de tema de campaña: &lt;a href=&quot;http://bit.ly/pFrOzn&quot;&gt;http://bit.ly/pFrOzn&lt;/a&gt;. En realidad fue más que eso. Fue el inicio de la purificación: “los soldados no causan violencia por estar ahí; están ahí porque hay violencia” (el retruécano del huevo o la gallina). Aunque todos sabemos de sobra que los soldados llegaron primero, el inefable Alejandro Poiré decidió llover sobre mojado: “¡todos pidieron la lucha anticrimen!” (¿”todos”, Monsieur Poiré?). No obstante, Amnesty International considera que nos dirigimos a una “represión sistematizada”, como ocurrió en algunas dictaduras del Cono Sur: &lt;a href=&quot;http://bit.ly/pwxnyg&quot;&gt;http://bit.ly/pwxnyg&lt;/a&gt;. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    En 2006 la frase diseñada por Dick Morris no intentaba “vender” a Calderón como producto de moda. Pretendía solamente eliminar al candidato ganador en las encuestas. Así que tras una campaña para caracterizar a López Obrador como un Hugo Chávez mexicano, lo presentaron como “un peligro para México”. Ése fue sin duda uno de los factores importantes en la derrota perredista. ¿Los otros?, no vale la pena mencionarlos; los sospechosos de siempre: Fox, Salinas, las televisoras, la Iglesia, y los pusilánimes electores mexicanos.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Hoy, seis años después, un Fox desilusionado pronostica el regreso del PRI, y un ex presidente del PAN, Germán Martínez Cázares, se pregunta si las alianzas con el PRD constituyen “un peligro para México”. En forma inesperada mostró a un “PAN enfermo” (Reforma 11/07/11), por causas “que no se alojan en el PRI, o en las encuestas, ni en los medios de comunicación”. La causa “es interna y profunda”. Acusa como motivo de los últimos fracasos electorales una traición “al carácter libertario del PAN”. Se refirió a  algunas “maneras” de ser panista, y emulando a Daniel Cosío Villegas habló de distintos “estilos de gobernar”. Describió al partido como un enfermo “que ha perdido las ganas de comer”. No distinguió entre buenas y malas maneras de ser panista, ni dio ejemplos de los diferentes estilos de gobernar. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Pero no era necesario, porque el primero que viene a la mente es Vicente Fox, un panista heterodoxo que hoy pronostica la derrota del partido en 2012; un oportunista que utilizó el registro del PAN en 2000, y con ayuda de Rob Allyn, otro publicista gringo, fundó un partido paralelo (Amigos de Fox). Hizo campaña al margen del partido y recibió contribuciones ilegales; gobernó como quiso, o más bien como quiso su esposa, la señora Marta. Juntos iban de la mano ostentándose con frivolidad como “pareja presidencial”. Hoy Fox recorre Estados Unidos volviendo a promover el libro de Rob Allyn, que nadie lee, y concediendo entrevistas para especular sobre la derrota del PAN y el triunfo de Enrique Peña Nieto: “un miembro de la generación de jóvenes priístas que crecieron en un ambiente democrático”.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Volviendo a la crítica de Martínez Cázares, reconozco que nunca imaginé a Vicente Fox al lado de Manuel Gómez Morín, Efraín González Luna o Carlos Castillo Peraza. Fox es harina de otro costal. Y para demostrarlo él mismo reconoce, comprobando lo poco que le importa la crítica de Acción Nacional, que muchos panistas piden: “que ya se calle ese pinche Fox, que todo el día dice pendejadas…” (¿se imaginan eso en boca de Gómez Morín?).&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Martínez Cázares da ejemplos de traiciones a la ideología “libertaria” del PAN, como la “traición” a la libertad sindical, y la reforma electoral en la que votaron “con el hígado” para dañar a las televisoras; dice que dejaron de apoyar a la iniciativa privada. Sin referirse a la “maestra”, asegura que en educación “privilegiaron la cúpula sindical y descuidaron a maestros y padres de familia”. Afirma que algunos panistas se convirtieron en “gestores de dinero y programas públicos”; formaron rebaños electorales que “reciben línea”. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    El ex dirigente deplora que se hayan aliado con el PRD (“enemigos de la libertad”), con quienes hipotecaron la modernización del país y contribuyeron a promover “políticas públicas que son un peligro para México”. &lt;br/&gt;</description>
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      <title>¿Fin del fuero militar?: aún no…</title>
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      <pubDate>Thu, 21 Jul 2011 13:20:10 -0500</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2011/7/21_%C2%BFFin_del_fuero_militar__a%C3%BAn_no%E2%80%A6_files/us-army-sensitivity-training-cartoon-by-cagle.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object202.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:63px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;Con gran revuelo se recibió la reciente resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) sobre el fuero de guerra. Se emitió en un momento crucial, cuando el Ejército y la Armada están en el ojo del huracán: involucrados en la “guerra contra el narco”, sujetos a miles de quejas por violaciones a los derechos humanos y esperando la controvertida reforma a la Ley de Seguridad Nacional, que pudiese poner fin a la incertidumbre que pesa sobre los militares. La resolución fue en cumplimiento de una sentencia (obligatoria para el Estado mexicano) de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), emitida el 23 de noviembre de 2009 en el caso de Rosendo Radilla, desaparecido en un retén militar en 1974. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Para quien esté interesado en los antecedentes del fuero militar, y sus implicaciones en este sexenio, recomiendo leer “Fuero de guerra”, que publiqué hace un año en La Jornada: &lt;a href=&quot;http://bit.ly/o1pncG&quot;&gt;http://bit.ly/o1pncG&lt;/a&gt;. Ahí me refiero a los artículos aplicables de la Constitución y del Código de Justicia Militar, así como a la relación simbiótica entre el Ejército y el Ejecutivo. También pregunté en ese entonces si en el México de hoy se justifica que las violaciones sexuales, la tortura, las desapariciones forzadas y la ejecución de civiles indefensos por parte de militares deban continuar protegidas por el fuero de guerra. En un artículo anterior (Las palabras de mi general) había comentado sobre la preocupante intervención del secretario de la Defensa en la vida política nacional: &lt;a href=&quot;http://bit.ly/mSsWCu&quot;&gt;http://bit.ly/mSsWCu&lt;/a&gt;. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Casi de inmediato, las secretarías de Gobernación, Defensa y Marina emitieron un comunicado conjunto que le restó importancia a la resolución de la SCJN. Parafraseando a algunos ministros la consideraron un mero “criterio orientador”, para casos en que los militares estén involucrados en “presuntas violaciones” a los derechos humanos: (&lt;a href=&quot;http://on-msn.com/oJ4Uly&quot;&gt;http://on-msn.com/oJ4Uly&lt;/a&gt;). Era obvio que el Presidente y los militares intentaban poner distancia entre la trascendental resolución de la SCJN y su inmediata aplicación para casos específicos. Tomaron la resolución como un ejercicio académico. &lt;br/&gt;La frase “presuntas violaciones” en el comunicado conjunto anunció la defensa que podrían esgrimir en casos concretos: “pruébame primero que se violaron derechos humanos y luego envíame a los tribunales del fuero común”. Eso complicaría la aplicación de la nueva resolución. El comunicado criticó además la postura pro-activista de la SCJN. Le “recuerdan”, como miembros del poder Ejecutivo, el respeto que debe existir entre los tres Poderes. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Sobre las “presuntas violaciones”, el ministro Zaldívar había opinado previamente que la sentencia de la CIDH obliga a  “todos los tribunales del país”, siempre que esté involucrado un civil al que se le hayan violado, “aunque sea en apariencia”, sus derechos humanos. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Calderón salió de inmediato en defensa de los militares. Recordó la “enorme deuda” de la sociedad con las fuerzas armadas, y creó ipso facto un fondo de 75 millones de pesos para becar a hijos de soldados: &lt;a href=&quot;http://bit.ly/q5SdwI&quot;&gt;http://bit.ly/q5SdwI&lt;/a&gt;. Además, el Ejército fue invitado a participar en el foro sobre Seguridad Nacional convocado por el Congreso: &lt;a href=&quot;http://bit.ly/mZEfw3&quot;&gt;http://bit.ly/mZEfw3&lt;/a&gt;. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Durante la Colonia el fuero incluía privilegios para los miembros de las fuerzas armadas, sus familias, y en ocasiones sus sirvientes. Era como tener inmunidad. Y aunque los privilegios se restringieron en la Constitución de 1857, limitándolos a violaciones que tuvieran “conexión exacta” con la disciplina militar, el Ejército ha continuado esgrimiendo de facto esta defensa. Hoy el “fuero” proviene de una interpretación equivocada de la Constitución y del Código de Justicia Militar. (En opinión de José Luis Soberanes, ex ombudsman nacional, el “marco jurídico” que piden los militares dentro de la Ley de Seguridad Nacional “es para tener impunidad”, a fin de no ser juzgados por delitos cometidos en tareas de “seguridad nacional”. Quieren cambiar la ley “para adecuarla a lo que están haciendo”, como en Chile y Argentina, y así evitar los tribunales internacionales: &lt;a href=&quot;http://bit.ly/nJYGyb&quot;&gt;http://bit.ly/nJYGyb&lt;/a&gt;.)&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Pero en la misma SCJN hubo mucho debate sobre el tema. Algunos ministros alegaron que el llamado de la CIDH al “Estado mexicano” iba dirigido al Poder Legislativo, para reformar el Código de Justicia Militar. No obstante, la ministra Sánchez Cordero sostuvo correctamente que el criterio era obligatorio (no orientador), y que cualquier delito que no implicara violaciones a la disciplina militar debería someterse al fuero común. Otros cuestionaron una resolución que no fue consecuencia de un proceso contencioso, sino de análisis a la sentencia de la CIDH.  &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Mientras no se aprueben las reformas al Código de Justicia Militar (única manera de eliminar el fuero), detenidas en el Senado por el PRI y el PAN (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/r65JDs&quot;&gt;http://bit.ly/r65JDs&lt;/a&gt;), los tribunales militares continuarán ejerciendo su jurisdicción. Es obvio que el controvertido debate de los ministros de la SCJN alentó la postura del comunicado conjunto, de que se trataba de un “criterio orientador”. La reforma al fuero será tarea del nuevo gobierno. &lt;br/&gt;</description>
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      <title>Chapultepec, el anticlímax </title>
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      <pubDate>Thu, 7 Jul 2011 14:04:42 -0500</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2011/7/7_Chapultepec,_el_anticl%C3%ADmax_files/castillo.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object203.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:58px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;Sabíamos que todo estaba perdido cuando se cambió la sede del diálogo, porque es bien sabido que quien elige la arena, diseña el cuadrilátero e impone las reglas del juego tiene en cierto modo ganada la pelea. Y no es que abrigásemos esperanzas de cambiar la postura oficial. No somos ingenuos. Sabemos cómo piensa Felipe Calderón, y era obvio que en medio de su campaña contra el PRI no iba a anunciar su derrota ni a reconocer públicamente sus errores. Tiene demasiados intereses en juego y ha adquirido muchos compromisos con Estados Unidos. Piensa que el PAN aún puede ganar la presidencia. Pero había esperanzas, porque del otro lado esperaban la razón y la prudencia, desprovistas de intereses políticos: la poderosa razón de los 40 mil muertos, 40 mil asilados y 3 mil desaparecidos (una tragedia nacional), y la prudencia de revisar una estrategia que no funciona. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Había por otra parte un poeta agraviado (un hombre bueno y de buena fe), miles de víctimas y millones de mexicanos atemorizados, madres desconsoladas y el sacrificio de haber recorrido el país en busca de consuelo. Cabía la posibilidad de un milagro. Algo que permitiera a los agraviados conservar la dignidad, y mostrar a un Presidente con voluntad de cambio. No pudo ser. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Muchos echaron las campanas al vuelo. Celebraron la reunión, aunque los “diálogos” no se hubieran encontrado, y las partes no hubieran discutido a fondo el corazón del problema: la militarización. Algunos analistas lo vieron como un importante avance democrático. Y quizá lo sea, si lo comparamos con el despectivo “ni los veo ni los oigo” de Salinas. Enrique Krauze lo consideró uno de los actos “más dramáticos y significativos que (haya) atestiguado” (Reforma 26/06/11). Hizo la inevitable comparación con Díaz Ordaz, “psicológica, política y moralmente imposibilitado” para el diálogo. Y afirma que en 68 eso hubiese evitado la matanza de Tlatelolco. ¿Olvidó la “mano tendida” en Guadalajara? &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Triunfó, como era de esperarse, la mano dura: el rostro malhumorado del Presidente, la voz con tono de reproche, el manoteo y los golpes en la mesa, aunque un poco más controlados; la actitud de un hombre que está resignado a pasar a la historia como “el Presidente de los 40 mil muertos”: así de claro se lo dijo Julián LeBarón, y así de claro lo tiene asimilado el Presidente. Parece haber adquirido frente a la historia la misma actitud fatalista de George W. Bush, cuando le preguntan sobre la guerra de Irak. ¿La historia?, contesta el texano encogiendo los hombros: “para entonces todos estaremos muertos”. Así no se puede dialogar.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Al Museo de Antropología Calderón hubiera llegado con muchos factores en contra: un público más numeroso, en vez del puñado de respetuosos agraviados, y un escándalo en los alrededores: medios, consignas, pancartas, cantos, insultos. Eligió Chapultepec, convertido para la ocasión en un búnker del Estado Mayor. Un sitio al que sólo podían acceder elegidos con carnet oficial. Un público susceptible de ser controlado. Calderón hizo bien su tarea. Sabía cómo manejarlos; conocía de sobra lo que le iban a decir y qué iban a pedirle, porque el mensaje de los “hasta la madre” se había difundido por dondequiera. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Sabía de antemano (otra ventaja importante) cuál sería su respuesta. Así, poeta y mandatario se encerraron más de tres horas en un salón desangelado que anunció desde el inicio cuál sería el resultado. No se vio el boato habitual en eventos de Estado cuidadosamente planeados. No tuvo la solemnidad del Acuerdo Nacional por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad que se firmó en Palacio Nacional en 2008 con dignatarios públicos y privados (cuando les dijeron que si no podían renunciaran). Tampoco la calidad promocional de los Diálogos por la Seguridad de 2010. Fue obvio que el mandatario decidió aparecer sin aureola presidencial. &lt;br/&gt;Calderón jugó con su laptop, recibiendo quizá por ese medio sugerencias de respuestas de asesores instalados en el cuarto de al lado o en Los Pinos. Las víctimas, en cambio, se dirigieron al mandatario y a la nación con papeles arrugados, sobre los que se habrían vertido algunas lágrimas. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Dice Manuel Vicent (El País 03/07/11) que hoy “las elecciones se ganan con una sola frase. Como si se tratara del lanzamiento del coche del año o de una nueva pastilla de jabón”. Y en Chapultepec, no obstante las crecientes violaciones a los derechos humanos, Calderón improvisó una que le gustó: “los soldados no causan violencia por estar ahí; están ahí porque hay violencia”: el retruécano del huevo o la gallina. Olvida que lanzó su mortífera guerra contra los cárteles en 2006 “para evitar que la droga llegara a nuestros hijos”. Hoy admite que llega por el narcomenudeo. Un problema que podría haber controlado sin Ejército, sin muertos, sin intervención yanqui y sin violar la Constitución.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Es verdad que muchos esperábamos compromisos concretos sobre la desmilitarización, aunque fuese escalonada como lo pidió Javier Sicilia. Hoy en Proceso (No. 1809) el poeta pide paciencia a sus críticos y defiende sus logros, “que no son pocos”. Confía en la próxima reunión.&lt;br/&gt;</description>
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      <title>Ricos y pobres: un mismo destino</title>
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      <pubDate>Thu, 23 Jun 2011 13:37:39 -0500</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2011/6/23_Ricos_y_pobres__un_mismo_destino_files/scale3.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object204.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:56px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;Con el canto tradicional de rechazo a los políticos: “que no, que no, que no nos representan”, 40,000 “indignados” españoles volvieron al centro de Madrid. Otros iniciaron una “marcha indignada” de Valencia a Madrid. Los temas continúan siendo la crisis económica que recorre Europa, provocada por la impericia de los gobiernos y los acuerdos restrictivos de la zona del euro; un desempleo que no cede y la desilusión total con la clase política, a la que acusan de ineficiencia y corrupción. En esto último están de acuerdo los jóvenes de todas partes.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    La crisis de los jóvenes europeos coincide con un desempleo del 20 por ciento entre los jóvenes estadunidenses, y de casi el doble en algunas regiones. Lo cual, en opinión de Joseph Stiglitz, premio Nobel de economía de 2001, amenaza la estabilidad de Estados Unidos. Eso es lo que anuncia en su brillante ensayo de Vanity Fair (mayo 2011): “Del 1%, por el 1%, para el 1%” (parafraseando el discurso de Lincoln, que definió la democracia como “el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo”). Sólo que el uno por ciento de Stiglitz no se refiere al pueblo. Se refiere a la clase privilegiada, que recibe 20% del ingreso y controla más del 40% de la riqueza nacional. ¡Cifras alarmantes! &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Con la misma acuciosidad que mostró para desmenuzar el costo de la “guerra” de George W. Bush (¡tres mil millones de dólares!) Stiglitz hace ahora una fría disección de la sociedad estadunidense para llegar al fondo de esta grave desigualdad económica. Descubrió que la suerte de los ricos mejora año con año, mientras que en las últimas décadas el ingreso de la clase media ha descendido vertiginosamente. Hoy en día, en términos de igualdad en la distribución del ingreso, Estados Unidos marcha a la zaga de los aliados europeos y de Brasil, que han reducido la brecha entre ricos y pobres. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Al analizar cuánto aportan los ricos a la economía, el famoso Nobel encontró que los ingresos con los que Estados Unidos retribuyó a los pioneros de la genética y la tecnología de la información fueron una miseria, comparados con los sueldos y bonos distribuidos a manos llenas entre los “genios” de Wall Street, que al explotar la burbuja financiera llevaron a Estados Unidos y a la economía mundial a la ruina. Concluye con una sentencia que se aplica a México, no obstante las felices cifras “electorales” de Ernesto Cordero: “una economía en la cual la mayoría de los ciudadanos se empobrece año con año está destinada al fracaso”. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Para Stiglitz la otra cara de la inequidad económica es la pérdida de oportunidades. Y da el ejemplo de los graduados universitarios, que atraídos por los sueldos y bonos de Wall Street menospreciaron carreras más importantes para la comunidad, como la ingeniería, la medicina y las ciencias. En esa parte del ensayo afirma que nada contribuye más a fomentar la desigualdad económica que los monopolios y los beneficios fiscales a “grupos de interés”. Eso lo entendemos muy bien en México, hoy que finalmente Carlos Slim, el hombre más rico del mundo en un país de pobres, comienza a ser investigado y multado como uno más de los mortales. Aunque sea, como lo es, por motivos electorales. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Stiglitz, un economista con gran sentido social, no se limita al análisis frío de cifras económicas. Al discutir temas como la seguridad, la educación, la salud y la disponibilidad de parques de recreo, concluye que a los ricos esos temas los tienen sin cuidado, porque pueden comprar esos satisfactores con su propio dinero. El problema es que con esa actitud contribuyen a ensanchar aún más la brecha entre ricos y pobres, haciéndoles perder cualquier lazo de solidaridad que tuviesen con los de menores ingresos. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Con ironía, Stiglitz considera la enorme desigualdad económica como un “logro orgullosamente americano”, fomentado por el convencimiento generalizado de que “la riqueza genera poder, y el poder genera riqueza”. Cita la desafortunada sentencia de la Suprema Corte, que no hace mucho consideró “inconstitucional” la imposición de límites a las contribuciones para campañas electorales. “Eso fue la entronización del derecho de las grandes corporaciones para comprar gobiernos”. &lt;br/&gt;Esa parte del ensayo también se aplica a México: ¿recuerdan los millones de fondos ilegales contribuidos por los poderes fácticos en 2006 para financiar la campaña contra Andrés Manuel López Obrador, aquella que lo caracterizaba como “un peligro para México?” En el pecado llevaron la penitencia, porque jamás imaginaron que el verdadero peligro seria una guerra civil con 40,000 muertos, 40,000 asilados políticos (El Universal: &lt;a href=&quot;http://bit.ly/loLbt9&quot;&gt;http://bit.ly/loLbt9&lt;/a&gt;), 3,000 desapariciones forzadas (&lt;a href=&quot;http://bit.ly/mNlAS9&quot;&gt;http://bit.ly/mNlAS9&lt;/a&gt;) y fuga de capitales por 93 mil millones de dólares, que cancelan el beneficio de las remesas (La Jornada: &lt;a href=&quot;http://bit.ly/lE36xV&quot;&gt;http://bit.ly/lE36xV&lt;/a&gt;).&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Stiglitz reconoce que los ricos del 1%, con mejores casas, educación, servicios de salud y estilos de vida, no han comprado con su dinero la conciencia de que su destino está íntimamente ligado a la suerte del otro 99 por ciento. Quizá lo hagan demasiado tarde. ¿Será el caso de México?&lt;br/&gt;</description>
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      <title>Clamor de “Indignados” mexicanos</title>
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      <pubDate>Thu, 9 Jun 2011 12:09:49 -0500</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2011/6/9_Clamor_de_%E2%80%9CIndignados%E2%80%9D_mexicanos_files/indignados-madrid-610x430%20copy.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object205.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:58px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;Felipe Calderón está tan entusiasmado con la militarización que ahora propone llenar la policía federal de egresados universitarios desempleados. Con lo cual contradice los números felices del delfín, Ernesto Cordero, que después de invitarnos a “administrar la abundancia” (al estilo de José López Portillo), reculó en menos de 24 horas para informarnos que, con la pena, continuábamos siendo pobres. Fue una rectificación al estilo del Chavo del Ocho: “perdón, se me chispoteó” (algo frecuente en él). Lo malo es que las cifras macroeconómicas no dan para comer y continúa el desempleo. Casi sin darnos cuenta (porque no hay cifras confiables) nos han convertido en un Estado militarizado. Un país que gasta millones en armamento mientras muchos no comen; un Estado poblado por miembros del Ejército, la Armada, y ahora los RoboCops de la “erudita” Policía Federal; una República que esconde alianzas militares con Estados Unidos y es sobrevolada por aviones de la CIA. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Habrá que estar muy atentos al sucesor, sobre todo si es de Acción Nacional. No podríamos darnos el lujo de una tutela, porque cargamos 40,000 muertos a cuestas, y nuestras fuerzas armadas ya fueron comprometidas por Calderón y Patricia Espinosa para pelear junto a los marines en Centro América. Se trata de convertirnos en una zona de protección para Estados Unidos. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Volviendo a las declaraciones del delfín, que a la manera de Vicente Fox muestra igual facilidad para las declaraciones descabelladas, acaba de hacer una francamente enternecedora en San Luis Potosí: “quiero ser Presidente con toda el alma” (casi escuchamos los mariachis de José Alfredo Jiménez). Antes, por supuesto, había hecho la hoy famosa de los 6,000 pesos, que alcanzaban para pagar casa, coche y escuelas particulares. (Hoy parece que insiste en el tema.)&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    En medio de este circo un poeta agraviado recorre la República con una caravana de “Indignados” mexicanos (los “hasta la madre”). Los que han perdido todo; los que han visto pisoteada su dignidad. El poeta pide en vano una señal de buena voluntad de Calderón, mientras reclama un nuevo pacto democrático. Se da cuenta que el actual, tras la traición de Fox y la guerra ilegal de Calderón, es insuficiente para restaurar la República. Es lo mismo que pidió López Obrador en el Zócalo el domingo pasado: ¡Un nuevo pacto social para salvar a México!&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Los “Indignados” españoles pidieron “democracia real ya”, y en el resto del mundo se escucharon reclamos similares. Ya nadie se traga el cuento de la democracia como simple derecho a depositar el voto. Eso se acabó con los griegos, que ocupados como estaban haciendo filosofía dejaron el concepto a medias. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Así sucedió con Vicente Fox. Nos llenó de esperanza porque confundimos alternancia con democracia. Lo bueno es que muy pronto caímos en la cuenta de que cruzar una boleta electoral a favor de un desconocido dicharachero de botas no es garantía de nada. Ya vieron cómo nos fue con el “primer gobierno panista” (que al final ni era panista ni fue gobierno). Después (¡qué miedo!) repetimos con un panista de verdad, que dejó  de lado los temas presidenciales de rigor: la economía, el crecimiento sostenido, el empleo, y la defensa de los intereses nacionales, para involucrarse en una guerra insensata que destruyó al país; la guerra de un mandatario con marcada inclinación a las celebraciones militares: el “día del Ejército”, la “marcha de la lealtad”, el “día de la Marina”, y ahora el “día de la Policía Federal” (futuro semillero de “sacerdotes civiles”). &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Hace diez años escribí en La Jornada (8/06/01) que con el tiempo descubrimos las relaciones que guarda la verdadera democracia con los temas de la pobreza, el medio ambiente, las oportunidades económicas, el acceso a la educación y la diseminación equitativa de las nuevas tecnologías. Once años después, y dos presidentes panistas detrás, seguimos sin encontrar el rumbo. Para nosotros, la democracia continúa siendo solo un medio para llegar al poder, y así tener acceso a los millones asignados a los partidos políticos. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    En el artículo mencionado expresé que en la tercera Cumbre de las Américas Hugo Chávez declaró, curándose en salud, que aceptaba bajo protesta la “cláusula democrática”, siempre y cuando el nivel democrático de los países latinoamericanos se midiese conforme al criterio de la democracia “participativa” y no “representativa”. ¿Quién lo hubiera creído: Hugo Chávez, que insiste en perpetuarse en el poder, incursionando en el moderno concepto de “democracia incluyente”? El concepto social que rechaza la polarización neoliberalista de las clases sociales, divididas entre los desprotegidos de las favelas, bidonvilles y casas de cartón, y los privilegiados de los suburbios con alarmas, cercas eléctricas, policía privada, y perros de ataque. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Urge un nuevo pacto democrático para resolver los problemas de la pobreza, el desempleo, la educación, la salud, la concentración alarmante del poder económico y la destrucción del medio ambiente. Eso es lo que pretenden los “Indignados” españoles y los “hasta la madre” mexicanos. &lt;br/&gt;</description>
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      <title>¿Calderón como Churchill?</title>
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      <pubDate>Thu, 26 May 2011 14:13:27 -0500</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Entries/2011/5/26_Entry_1_files/clader.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.jorgecamil.com/Site/art%C3%ADculos/Media/object206.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:88px; height:126px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;    El síndrome del último año de gobierno es inevitable. Ocurría en tiempos del PRI, y ahora se manifiesta en el sexenio de Felipe Calderón. Es el año en el que se apodera de los presidentes la conciencia de que el “reinado” y sus beneficios comienzan a esfumarse: el poder ilimitado, los lujos, el avión presidencial, el boato de los viajes al exterior y las facultades legislativas; el supuesto reconocimiento internacional y el derecho de golpear en la mesa. Un año en el que los mandatarios caen en la cuenta de que la gloria, como reconocían los romanos, es pasajera: sicut transit gloria. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Era el año en el que los presidentes salientes del PRI se aferraban al poder y amenazaban: “gobernaré hasta el último día de mi mandato”. El problema es que a Calderón, además de la pérdida del poder, le preocupa la victoria. Enfrascado en un dilema existencial, se empeña en triunfar como brazo armado de Estados Unidos para aniquilar a los cárteles, y en forma por demás incongruente como líder de un gobierno “humanista”, que para colmo de males tiene 40,000 muertos en su haber. Por eso, ante un auditorio cautivo de 1,800 delegados estatales, informó La Jornada,  se comparó con Winston Churchill: “&lt;a href=&quot;http://bit.ly/krdzss&quot;&gt;mi lucha antinarco es como la de Churchill contra los nazis&lt;/a&gt;”: ¡el político y estadista más grande del siglo pasado!&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    A los delegados que vinieron de todas partes a escuchar su diatriba electorera les exigió esforzarse para que su gestión sea “conocida y recordada como punto de cambio…como gran esfuerzo de transformación”. La Jornada reportó al día siguiente que legisladores del PRI, PRD y PT calificaron su comparación con Churchill, y sobre todo su falta de modestia, como un “&lt;a href=&quot;http://bit.ly/l6sYDh&quot;&gt;grotesco y vergonzoso acto de megalomanía&lt;/a&gt;”.&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Calderón sufre, además, de una confusión histórica. Quiere parecerse a Churchill y desea hermanarse con él asumiendo experiencias similares (reales o imaginarias), pero nada justifica que confunda nazis con narcos, y que curándose en salud hable de un supuesto “acoso” político que Churchill no sufrió. Es verdad que cuando estuvo en la oposición algunos criticaron su insistencia visionaria de  preparar a Inglaterra para enfrentar a Hitler. Pero en el período luminoso de su carrera, cuando fue designado Primer Lord del Almirantazgo y, poco después en forma simultánea, primer ministro y secretario de guerra, tuvo siempre el  apoyo incondicional del pueblo y de los tres partidos políticos. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Es curioso que en ese período la historia no registre la “corriente de opinión titubeante” a la que se refirió Calderón. Ni mucho menos que se le haya pedido “ignorar el avance de los nazis, o someterse a ellos”. La intención de Calderón era clara: ostentarse junto a Churchill como víctima, y sustituyendo nazis por narcos asegurarnos que él también elevará en su momento la churchilliana “V” de la victoria por encima de los incrédulos, o seguramente de un creciente número de muertos… &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Sólo que Churchill no fue ninguna víctima. En 1965, cuando sus restos fueron depositados en la Cámara de los Comunes, más de 300 mil personas desfilaron silenciosamente para rendirle el homenaje de un pueblo agradecido. Y a sus funerales de Estado, ordenados por el parlamento y presididos por la reina, asistieron cinco monarcas europeos y 15 jefes de Estado. Todavía en 2005, a 40 años de su muerte, en una encuesta para elegir al británico más admirado de todos los tiempos, Churchill obtuvo más de un millón de votos. Con motivo de su celebrado premio Nobel de literatura en 1953, el sitio oficial de esa organización publicó una breve biografía que resume sus galardones. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    Aferrándose al poder, Calderón negó que su sexenio esté “en el ocaso, como algunos quisieran”, y que los 18 meses que restan “serán el punto de culminación y realización de todo un proyecto”. (Si aspira a ganar la “guerra” en ese tiempo, ¡pobres de nosotros!) Y emulando el apasionado discurso de toma de posesión de Churchill, se comprometió a continuar la pelea “por aire, mar y tierra” (que es precisamente lo que todos, cansados de este genocidio, queremos detener).&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    El mandatario se tornó delirante. Exigió a sus oyentes “&lt;a href=&quot;http://bit.ly/krdzss&quot;&gt;denunciar por correo electrónico, y ante él mismo de ser preciso, a sus compañeros&lt;/a&gt;”. No cabe duda que este vuelco inesperado es preocupante. Especialmente ahora, cuando los canales democráticos deberían estar abiertos para la lucha electoral. ¿Se sueña continuando en el poder? Hay señales que indican una posible candidatura de Margarita Zavala. ¿Caerá en el síndrome de los presidentes panistas? Aunque, a decir verdad, entre la inteligente y discreta Margarita y la señora Marta existan abismos de diferencia. &lt;br/&gt;&lt;br/&gt;    El desplante de Calderón es inoportuno. Sucede en un período en el cual, como señaló Federico Reyes Heroles en Reforma (11/05/11), la imagen de México es sinónimo de violencia, un porcentaje mayoritario (52%) cree que el narco va ganando la guerra, y Freedom House, prestigiada institución que mide las libertades políticas y de prensa, sitúa a México por debajo de Pakistán Argelia y Zambia. Yo añadiría además &lt;a href=&quot;http://bit.ly/8ZVdGl&quot;&gt;la reciente descalificación&lt;/a&gt; de Amnesty International. &lt;br/&gt;</description>
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